martes, 21 de marzo de 2017

Seguridad Alimentaria y Nutricional



Camilo Alejandro Muñoz Muñoz
Nuestro organismo es sin duda alguna la maquina más compleja, perfecta y maravillosa de la creación, está compuesta por miles de millones de células que forman nuestro cuerpo y sus órganos; es el centro de reacciones que nos permite crecer, movernos, sentir, pensar…..Vivir!!!
Para su correcto funcionamiento esta maravillosa y perfecta maquina necesita de alimentos, que provean todos los nutrientes necesarios para activar y potencializar todas sus capacidades.
Estos alimentos, se enmarcan  dentro del concepto de Seguridad Alimentaria  la cual se define como:  “La disponibilidad suficiente y estable de alimentos, el acceso y el consumo oportuno y permanente de los mismos, en cantidad, calidad e inocuidad por parte de todas las personas, bajo condiciones que permitan su adecuada utilización biológica, para  llevar una vida saludable y activa”.
La Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) es un compromiso de Estado enmarcado en el enfoque derechos. El documento  Conpes Social 113 de marzo de 2008 estableció la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (PNSAN).
El PNSAN es un conjunto de objetivos, metas, estrategias y acciones propuestas por el Estado Colombiano, como parte de la Política Integral de Desarrollo y Protección Social, en un marco de corresponsabilidad civil, que busca proteger a la población más vulnerable de situaciones indeseables y socialmente inadmisibles como el hambre, la pobreza extrema, el desplazamiento forzado, la malnutrición.
Problemas que aquejan a nuestro país y a una gran parte de la población, que afectan su desarrollo y son motivo de inestabilidad económica, social y política. Es por la conjunción de estas condiciones supremamente difíciles, que es necesario fortalecer, reorientar y formular acciones específicas, mejor enfocadas y sobre todo integrales sostenibles en el tiempo, que contribuyan a la solución del problema en general.
En el país se vienen desarrollando una serie de programas y actividades asistenciales de alimentación y nutrición de manera desarticulada e incluso sectorizada, lo que ha dificultado la protección de las poblaciones en distintos niveles de riesgo y la reducción de diferentes expresiones de hambre y malnutrición.
Es así como se escucha reiteradamente de casos extremos de desnutrición e incluso de muerte de niños, así como de la corrupción y malos manejos a los recursos sagrados de la alimentación de la población más vulnerable.
Según estadísticas del DANE, la tasa nacional de desnutrición en Colombia está en 13.2%,  y en algunas regiones como el Vaupés y la Guajira alcanza al 34,7 y 27.9 respectivamente. Estas alarmantes cifras,   revela una dramática situación en torno a un derecho de la población de no padecer hambre y tener una alimentación adecuada.
Si aunado a todos estos problemas de malnutrición por situaciones de pobreza, desplazamiento, violencia, desempleo, educación, deficientes políticas de estado, mal manejo de recursos, corrupción, etc, que  aqueja a nuestra población más vulnerable; sumamos los malos hábitos alimentarios, la vida sedentaria, la saturación de alimentos chatarra y bebidas azucaradas de gran parte de la población menos vulnerable, sin duda alguna vemos grandemente acrecentado el problema de mala alimentación, con sus nefastas consecuencias en torno a la salud y calidad de vida.

“Dejen que la alimentación sea su medicina
Y que la medicina sea su alimentación”
Hipócrates
FUENTE:

Conpes. (2007). POLÍTICA NACIONAL DE SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL (PSAN). 19-03-17, de Departamento Nacional de Planeación Sitio web: http://www.orasconhu.org/sites/default/files/files/Conpes%20113%202008%20PSAN.pdf

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