Camilo Alejandro
Muñoz Muñoz
Nuestro organismo es sin duda alguna la maquina
más compleja, perfecta y maravillosa de la creación, está compuesta por miles
de millones de células que forman nuestro cuerpo y sus órganos; es el centro de
reacciones que nos permite crecer, movernos, sentir, pensar…..Vivir!!!
Para su correcto funcionamiento esta maravillosa
y perfecta maquina necesita de alimentos, que provean todos los nutrientes
necesarios para activar y potencializar todas sus capacidades.
Estos alimentos, se enmarcan dentro del concepto de Seguridad Alimentaria la cual se define como: “La disponibilidad suficiente y estable de
alimentos, el acceso y el consumo oportuno y permanente de los mismos, en
cantidad, calidad e inocuidad por parte de todas las personas, bajo condiciones
que permitan su adecuada utilización biológica, para llevar una vida saludable y activa”.
La Seguridad Alimentaria y
Nutricional (SAN) es un compromiso de Estado enmarcado en el enfoque derechos.
El documento Conpes Social 113 de marzo
de 2008 estableció la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional
(PNSAN).
El PNSAN es un conjunto de
objetivos, metas, estrategias y acciones propuestas por el Estado Colombiano,
como parte de la Política Integral de Desarrollo y Protección Social, en un
marco de corresponsabilidad civil, que busca proteger a la población más
vulnerable de situaciones indeseables y socialmente inadmisibles como el
hambre, la pobreza extrema, el desplazamiento forzado, la malnutrición.
Problemas que aquejan a nuestro
país y a una gran parte de la población, que afectan su desarrollo y son motivo
de inestabilidad económica, social y política. Es por la conjunción de estas
condiciones supremamente difíciles, que es necesario fortalecer, reorientar y
formular acciones específicas, mejor enfocadas y sobre todo integrales
sostenibles en el tiempo, que contribuyan a la solución del problema en
general.
En el país se vienen
desarrollando una serie de programas y actividades asistenciales de
alimentación y nutrición de manera desarticulada e incluso sectorizada, lo que
ha dificultado la protección de las poblaciones en distintos niveles de riesgo
y la reducción de diferentes expresiones de hambre y malnutrición.
Es así como se escucha
reiteradamente de casos extremos de desnutrición e incluso de muerte de niños,
así como de la corrupción y malos manejos a los recursos sagrados de la
alimentación de la población más vulnerable.
Según estadísticas del DANE, la
tasa nacional de desnutrición en Colombia está en 13.2%, y en algunas regiones como el Vaupés y la
Guajira alcanza al 34,7 y 27.9 respectivamente. Estas alarmantes cifras, revela
una dramática situación en torno a un derecho de la población de no padecer
hambre y tener una alimentación adecuada.
Si aunado a todos estos problemas
de malnutrición por situaciones de pobreza, desplazamiento, violencia,
desempleo, educación, deficientes políticas de estado, mal manejo de recursos,
corrupción, etc, que aqueja a nuestra población
más vulnerable; sumamos los malos hábitos alimentarios, la vida sedentaria, la
saturación de alimentos chatarra y bebidas azucaradas de gran parte de la
población menos vulnerable, sin duda alguna vemos grandemente acrecentado el
problema de mala alimentación, con sus nefastas consecuencias en torno a la
salud y calidad de vida.
“Dejen que la alimentación sea su medicina
Y que la medicina sea su alimentación”
Hipócrates
FUENTE:
Conpes. (2007). POLÍTICA NACIONAL DE SEGURIDAD
ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL (PSAN). 19-03-17, de Departamento Nacional de
Planeación Sitio web:
http://www.orasconhu.org/sites/default/files/files/Conpes%20113%202008%20PSAN.pdf
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