martes, 19 de agosto de 2025

Uso del suelo y conflictos territoriales en el departamento del Cauca

 Maria Jose Villa Lopez


El departamento del Cauca, en el suroccidente de Colombia, concentra una enorme

riqueza ambiental y diversidad étnica, pero también algunos de los conflictos territoriales

más persistentes del país. La combinación de una histórica concentración de la propiedad

rural, la expansión de economías extractivas y la presencia de actores armados ilegales ha

configurado disputas que afectan el uso del suelo, el control del territorio y la garantía de

derechos colectivos (DANE, 2022; Oxfam, 2017).


Causas estructurales

Una de las raíces del conflicto es la desigual distribución de la tierra. Estudios

oficiales y de la sociedad civil han mostrado que una pequeña fracción de predios

concentra la mayor parte del área agropecuaria, lo que perpetúa relaciones desiguales

entre hacendados, agroindustrias y comunidades rurales (DANE, 2022; Oxfam, 2017). Este

patrón se superpone con territorios indígenas y afrodescendientes que reclaman

reconocimiento, ampliación y seguridad jurídica de sus resguardos y títulos colectivos, en

el marco de la Constitución de 1991 y de la Ley 70 para comunidades negras (Ley 70,

1993).

Además, la expansión de la frontera agrícola y de proyectos extractivos (mineros y

agroindustriales) ha presionado ecosistemas frágiles, intensificando conflictos por el agua,

la biodiversidad y los suelos. En el norte del Cauca, la agroindustria de la caña ha

reconfigurado los paisajes y los arreglos de poder rural, con impactos sobre las economías

campesinas y las prácticas productivas tradicionales (de Barros Ferreira, 2024).


Dinámicas recientes del conflicto

Tras la firma del Acuerdo Final de 2016, el Punto 1 sobre Reforma Rural Integral

trazó una hoja de ruta para cerrar brechas históricas de acceso a la tierra, ordenar el

territorio y promover economías rurales sostenibles (Acuerdo Final, 2016). Sin embargo, la

persistencia y reconfiguración de grupos armados —incluidas disidencias— mantiene un

escenario de disputas por corredores estratégicos, zonas de cultivos ilícitos y áreas de

minería, con impactos diferenciados sobre pueblos indígenas, comunidades

afrodescendientes y campesinas (Defensoría del Pueblo, 2025).

El monitoreo de la UNODC reportó máximos recientes en los cultivos de coca a nivel

nacional, con focos críticos en el suroccidente, incluido Cauca, lo que alimenta economías

ilegales y conflictos por la regulación del uso del suelo (UNODC, 2025). Este contexto ha

coincidido con picos de violencia contra liderazgos sociales y autoridades propias en la

región (Indepaz, 2025).


Actores, repertorios de acción y disputas por el territorio

Las organizaciones indígenas del Cauca, articuladas en el Consejo Regional Indígena

del Cauca (CRIC), han impulsado desde 1971 procesos de recuperación de tierras,

ampliación de resguardos y fortalecimiento de gobiernos propios. Su Plataforma de Lucha

plantea la defensa integral de los territorios —espacios de vida, cultura y autonomía—

como condición para la paz territorial (CRIC, 2025). A su vez, los Consejos Comunitarios

afrodescendientes y las organizaciones campesinas han desarrollado estrategias de

titulación, protección ambiental y economías solidarias (de Barros Ferreira, 2024;

Dejusticia, 2022).

En paralelo, actores empresariales —en particular del sector azucarero y de otras

cadenas agroindustriales— disputan orientación productiva y control del suelo, en tensión

con agendas de ordenamiento territorial participativo. Los gobiernos locales y el Estado

nacional lidian con el reto de compatibilizar vocaciones de uso del suelo, conservación y

derechos colectivos, apoyándose en instrumentos técnicos del IGAC y políticas de gestión

sostenible del suelo (IGAC, 2024; ANDI, s. f.).

Hacia soluciones integrales

Para reducir los conflictos territoriales se requieren medidas simultáneas y

coordinadas. Primero, avanzar en la Reforma Rural Integral: fondo de tierras, formalización

masiva, planes nacionales de riego, vías terciarias y servicios rurales, con enfoque

territorial y étnico (Acuerdo Final, 2016). Segundo, consolidar el ordenamiento territorial

alrededor de la vocación de los suelos y la protección de ecosistemas, apoyado en

cartografías y clasificaciones agrológicas, y en planes de vida y etnodesarrollo (IGAC, 2024;

CRIC, 2025).

Tercero, fortalecer la protección colectiva de líderes y autoridades propias, y la

presencia civil del Estado en salud, educación y justicia, articulada con mecanismos de

alerta temprana y acciones preventivas (Defensoría del Pueblo, 2025). Cuarto, transitar

hacia economías lícitas y sostenibles —agroecología, turismo comunitario, bioeconomía,

encadenamientos cortos— con garantías de mercado y compras públicas, reduciendo la

dependencia de economías ilegales (UNODC, 2025).

Finalmente, el diálogo interétnico e intergremial es clave para pactar usos del suelo

compatibles: experiencias como las mesas de diálogo del norte del Cauca muestran que la

confianza, la mediación y la entrega de tierras pueden abrir rutas de solución, aun en

contextos de alto riesgo (El País, 2024).

El Cauca condensa, con particular intensidad, las tensiones colombianas entre

modelos de desarrollo, derechos territoriales y sostenibilidad. Resolver los conflictos por el

uso del suelo exige una combinación de redistribución y formalización de la tierra,

ordenamiento participativo, protección efectiva y transiciones productivas. El

cumplimiento integral del Acuerdo de Paz, junto con el reconocimiento sustantivo de los

gobiernos propios indígenas y afrodescendientes y de las economías campesinas, es la base

para que el territorio deje de ser escenario de guerra y se convierta en plataforma de vida

digna y paz territorial (Acuerdo Final, 2016; CRIC, 2025; Defensoría del Pueblo, 2025).


Referencias

Acuerdo Final. (2016). Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz

estable y duradera.

https://www.cancilleria.gov.co/sites/default/files/Fotos2016/12.11_1.2016nuevoacuerdofinal.pdf

ANDI. (s. f.). Política para la gestión sostenible del suelo.

https://www.andi.com.co/Uploads/Pol%C3%ADtica_para_la_gesti%C3%B3n_sostenible_del_suelo_

FINAL.pdf

CRIC. (2025). Portal oficial del Consejo Regional Indígena del Cauca. https://www.cric-

colombia.org/portal/

DANE. (2022). Nota estadística: Propiedad rural en Colombia.

https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/notas-

estadisticas/jul_2022_nota_estadistica_propiedad_rural.pdf

De Barros Ferreira, M. J. (2024). Conflictos territoriales en el Norte del Cauca. Documento de

trabajo CESED-UNIANDES. https://cesed.uniandes.edu.co/wp-

content/uploads/2024/01/DT_ConflictosTerritorialesNorteDelCauca_DIAGRAMADO_V3.pdf


Defensoría del Pueblo. (2025). Alertas tempranas de inminencia (Popayán, Cauca) N.° 004-25 y

otras. https://alertastempranas.defensoria.gov.co/

Dejusticia. (2022). Guerra contra el campesinado (1958–2019).

https://www.dejusticia.org/guerra-contra-el-campesinado-organizaciones-entregan-informe-a-la-

cev/

El País. (2024, diciembre 5). Mesa de diálogo del norte del Cauca: el laboratorio de paz que busca

reconciliar un territorio desangrado. https://elpais.com/america-colombia/branded/los-lideres-

de-colombia/2024-12-05/mesa-de-dialogo-del-norte-del-cauca-el-laboratorio-de-paz-que-busca-

reconciliar-un-territorio-desangrado-por-viejas-disputas.html

Ley 70. (1993). Ley 70 de 1993 (Comunidad negra).

https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=7388

Oxfam. (2017). Radiografía de la desigualdad: Tierra y desigualdad en Colombia.

https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad

UNODC. (2025). Monitoreo de territorios con presencia de cultivos de coca 2023.

https://www.unodc.org/documents/crop-

monitoring/Colombia/Colombia_informe_monitoreo_2023.pdf

IGAC. (2024). Informe de gestión anual 2023.

https://www.igac.gov.co/sites/default/files/transparencia/planeacionypresupuesto/Informe%20

de%20Gesti%C3%B3n%20Anual%202023%20DEFINITIVO.pdf

Indepaz. (2025, junio 3). Con o sin cese al fuego, la paz total aún no logra frenar los asesinatos

contra líderes sociales. https://elpais.com/america-colombia/2025-06-03/con-o-sin-cese-al-fuego-

la-paz-total-aun-no-logra-frenar-los-asesinatos-contra-lideres-sociales.html

POPAYAN, UN DEPARTAMENTO DIFICIL DE ENTENDER

 EMMANUEL TOVAR


A lo largo del crecimiento tanto territorial como económico en Popayán, hemos

evidenciado diversos aspectos los cuales nos dejan mucho que pensar. Pues, se supone que

como departamento, este debe cumplir con ciertos factores para un desarrollo correcto y

sostenible.

En este texto trabajaremos estos factores, daremos explicación y pondremos en evidencia el

trabajo de nuestros gobernantes y de los encargados de nuestra economía. Antes de dar

inicio a este camino, conoceremos como fue el inicio de la economía en Popayán.

En sus inicios, el movimiento económico de Popayán fue el centro minero y agrícola,

haciendas que producían bienes como la caña de azúcar, café y oro. (Popayan, s.f.) Sin

embargo, la abolición de la esclavitud en el año XIX y la inestabilidad política afectaron

negativamente la producción (Valencia, 2025) pues recordemos que esta inestabilidad se

marcó por guerras civiles y cambios en la organización territorial, a pesar de esto, Popayán

mantuvo su importancia como centro comercial y de servicios, es por eso que al día de hoy

aporta una parte considerable del producto interno bruto (PIB) del departamento del Cauca,

quiere decir que es la primera economía del Cauca en concreto. (Arevalo, 2024)

Sabiendo esto, no todo podía ser bueno en la economía payanes, ya que, como cualquier

otra tiene sus aspectos que no están dentro de un margen correcto de funcionamiento. En

Popayán el comercio lo presenciamos en cada esquina, desde una vendedora ambulante, a

una familia con un emprendimiento”, por una parte, es de gran importancia este tipo de

actividades pues con estas muchas, familias tienen una vida sostenible, la pregunta surge en

el momento de pensar el cómo esto afecta la economía de Popayán, al haber una mayor

población que ejecuta este tipo de actividades, implica una menor recaudación de

impuestos para el gobierno y menor protección laboral para sus trabajadores públicos.

Otro factor o problemática causante de un embotellamiento en la economía payanesa es la

pobreza, factor que afecta a nivel mundial, factor que perdura a lo largo de los años en todo

el mundo, Popayán aún enfrenta altos índices de pobreza lo que implica falta de acceso a

necesidades básicas como lo son la alimentación, vivienda, salud, vestimenta y descanso

también hay que tener en cuenta otro tipo de necesidades y o derechos como lo son la

educación y seguridad.

Por último, pero no menos importante es el ámbito de cierres de la vía panamericana, pues

este factor cuando ocurre afecta de gran manera a la economía pues esto evita que

actividades fuertes económicas en Popayán como lo es el turismo, se frene en gran manera,

haciendo o provocando pérdidas y desempleo.

Pudimos evidenciar algunos de los diversos factores que afectan la economía payanes,

algunos con soluciones de corto plazo y otros que probablemente perduraran a lo largo de

los años. Por ultimo podemos deducir y o asumir algunas conclusiones, tales como que la

economía se basa en el comercio y los servicios, pero también inconformidades por los

consumidores por la falta de variedad, altos precios y la mala calidad de bienes y servicios.

Inconformidades por la falta de empleo, por impedimentos de trabajo, falta de

oportunidades e incluso falta de apoyo a emprendimientos payaneses por parte de un

gobernante que solo busca el enriquecimiento propio y de quienes conforman su grupo de

trabajo o gobierno en concreto de la región a tratar.

Necesidad de diversificación, aunque el sector de servicios es fuerte, es necesaria

diversificar la economía para reducir la dependencia de un solo sector y promover un

crecimiento más sostenible.

Y como último punto de conclusión o de solución para todo este tema es la adaptación al

cambio, pues es necesario que Popayán se adapte a nuevas tendencias y desafíos para

asegurar un crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de sus habitantes

payaneses.

Bibliografía

Arevalo, J. M. (23 de 05 de 2024). redalyc.org. Obtenido de

https://www.redalyc.org/journal/1872/187280304006/html/?utm_source=0

Popayan, A. M. (s.f.). GOV.CO. Obtenido de

https://www.popayan.gov.co/MiMunicipio/Paginas/Historia.aspx#gsc.tab=0

Valencia, A. (21 de 05 de 2025). senalmemoria.co. Obtenido de

https://www.senalmemoria.co/abolicion-de-la-esclavitud-historia?utm_source=0

Historia económica de Cali

 El propósito de este ensayo es indagar y relatar la evolución económica del territorio de

Cali, destacando los aspectos más relevantes que han influido en su crecimiento y

transformaciones a lo largo del tiempo. La problemática a desarrollar se centra en cómo

los diferentes periodos históricos han moldeado la economía de la ciudad, desde sus

orígenes hasta el presente. Para ello, se analizarán los distintos factores que han

impulsado o frenado su desarrollo económico, así como los cambios socioculturales y

políticos que han acompañado este proceso.

Cali, la capital del Valle del Cauca, es una ciudad con una rica historia económica que

se remonta a la época precolombina. A lo largo de los siglos, la ciudad ha

experimentado diferentes etapas de crecimiento y desarrollo económico, influenciadas

por factores como la geografía, la política y la cultura.

Antes de la llegada de los españoles, la región de Cali estaba habitada por

comunidades indígenas como los calimas y los lile. Estas comunidades se dedicaban a

la agricultura, la caza y la pesca, y desarrollaron una economía basada en el trueque y

el intercambio de bienes.Con la llegada de los españoles, la economía de la región se

transformó drásticamente. La ciudad de Cali se convirtió en un importante centro de

comercio y producción agrícola, gracias a su ubicación estratégica en el valle del río

Cauca.

En el siglo XIX, la economía de Cali experimentó un crecimiento significativo gracias a

la expansión de la agricultura y la ganadería. La ciudad se convirtió en un importante

centro de producción de azúcar, café y otros productos agrícolas. La construcción del

ferrocarril y la carretera Panamericana también contribuyeron al crecimiento económico

de la región.

En la actualidad, la economía de Cali enfrenta desafíos como la desigualdad social y

económica, la falta de inversión en infraestructura y la competencia con otras ciudades

de la región. Sin embargo, la ciudad también tiene oportunidades para crecer y

desarrollarse, gracias a su ubicación estratégica, su rica cultura y su potencial turístico.

La historia económica de Cali es un reflejo de la compleja interacción entre factores

geográficos, políticos y culturales. A lo largo de los siglos, la ciudad ha experimentado

diferentes etapas de crecimiento y desarrollo económico, y ha enfrentado desafíos y

oportunidades que han moldeado su economía actual. Entender la historia económica

de Cali es fundamental para comprender los desafíos y oportunidades que enfrenta la

ciudad en la actualidad y para diseñar políticas y estrategias que promuevan su

crecimiento y desarrollo sostenible.


Salas,C 4 de julio 2025 https://intranet.cali.gov.co/2025/07/04/santiago-de-cali-489-

anos-de-profunda-transformacion-y-vision-de-futuro/

MI TERRITORIO


Hablar de nuestro territorio, es hablar de donde somos, de donde
venimos, cuales son nuestros raises. Muchas veces la pregunta que
mas surge en nuestro entorno es: ¿DE DONDE ERES?, y es hay
cuando comenzamos a hablar de “territorio” un espacio geográfico
con el que tienes una conexión ya sea física, social, cultural o
emocionalmente. Ser parte de un territorio influye en nuestra
identidad, nuestro comportamiento, seguridad, y vínculos
emocionales que son muy importantes, ya que nos permiten
relacionarnos con nuestro entorno, además nos conecta
emocionalmente con lugares y personas.
En un municipio de la ciudad de Popayán está ubicada mi vereda
llamada San Antonio, un lugar con mucha historia, rodeada de
tradición, agricultura y paisajes únicos. En sus comienzos este era
un territorio en el que no había mucha población, eran tierras muy
solitarias, pero a causa de la guerra de los mil días comenzó la
llegada de nuevos habitantes, quienes fueron tomando posesión de
tierras, poco a poco fueron llegando mas personas con sus familias
de diferentes lugares, la población comenzaba a crecer y las
familias que se iban formando eran grandes, mientras las familias
crecían, también crecía la agricultura, la manera en la que el
campesino podía proveer a su familia. Los cultivos que mas se
sembraban eran: maíz, frijol , yuca, plátano, café, caña, entre otros,
lo que les daba identidad territorial, la agricultura era algo
fundamental para las familias ya que hacía parte también de sus
tradiciones, como la celebración de día del niño Jesús y otras
antigüedades conocidas en las que era costumbre reunirse toda la

familia en una casa para preparar muchos alimentos tradicionales y
la gran mayoría de esos alimentos que se preparaban eran
cultivados por los mismos campesinos, hasta los animales que se
preparaban eran criados por estas familias. La agricultura no solo
era importante para hacer posibles estas tradiciones, sino que
también era parte fundamental para la economía de este territorio,
los productos que daba la agricultura no solo eran para el consumo
humano, también era para la comercialización ya que esto permitía
a lo campesinos un ingreso económico para sus familias y así
también tener una mejor producción, unas mejores viviendas y una
mejor manera de vivir. En la actualidad ya hemos dejado muchas
tradiciones, las familias que nos rodean no son tan extensas como
antes, pero seguimos siendo un territorio que depende de la
producción agrícola siendo el café y la caña nuestro principal
producto para el comercio, algunas familias emplean la producción
pecuaria como ganadería, porcicultura, cunicultura, entre otros,
todo esto es lo que nos permite tener una entrada económica para
nuestras familias y permite que el campesino siga disfrutando esa
bella labor que es sembrar, porque ser campesino es sentir una
conexión con la tierra, la biodiversidad y su cultura.
En conclusión, mi territorio representa mas que un espacio
geográfico, es reflejar nuestra identidad, tradición y conexión con el
espacio que nos rodea. Ser campesino es un privilegio ya que nos
permite valorar el trabajo, las culturas, el entorno natural que nos
rodea, saber que la agricultura nos ha generado un desarrollo
económico y nos ha dado avances en nuestra calidad de vida. Así
pues, reconocer el valor de nuestro territorio es también reconocer
el potencial que tenemos para construir un futuro digno y
sostenible.

Cúcuta: Historia fronteriza

 Amy Nathaly Reyes Triana


La conocida ciudad fronteriza, ubicada en Norte de Santander, Cúcuta, hace parte del pasado decisivo para la historia colombiana, pues carga con las primeras huellas del origen de la Gran Colombia y, a su vez, con un pasado marcado por tragedia y dolor. Sin embargo, lo que más marca a su gente hoy no es el recuerdo de glorias ni de desastres naturales, sino una crisis económica y social persistente que parece repetirse con el paso del tiempo. Entre la dependencia comercial con el país fronterizo y sus altos índices de migración desatendida, la ciudad ha visto incrementarse sus cifras de desempleo, informalidad y, especialmente, desigualdad. Cúcuta es un vivo ejemplo de los efectos del conflicto y la violencia, no solo en la región, sino en todo el territorio colombiano. Aun así, en Cúcuta se sueña con prosperidad mientras la realidad impone precariedad e indignación.

  La “noble, leal y valerosa” ciudad de Cúcuta ha sido escenario de numerosos hechos históricos nacionales. Empezando por el Congreso de Cúcuta, que tuvo sede en la Villa del Rosario, donde se promulgó la Constitución de 1821 que dio origen a la Gran Colombia. También se reconoce su papel en el inicio de una de las principales actividades económicas actuales del país: la cafetera. Se cuenta que la historia del café colombiano comenzó en el siglo XVIII en el territorio santandereano, donde se importó y exportó por primera vez, abriendo paso a una nueva y significativa actividad económica.

Aunque no todo en esta historia fue positivo. En 1875 ocurrió un hecho que dejó marcada a la ciudad y a sus habitantes: el terremoto de los Andes. El 18 de mayo, un sismo sacudió a Cúcuta y sus municipios aledaños, así como al vecino estado venezolano de Táchira. Este evento, además de destruir masivamente la infraestructura del territorio, dejó un saldo estimado de 500 muertos tan solo en la ciudad. Es considerado uno de los desastres naturales más devastadores registrados en la historia del país.

Por esto, y por mucho más, esta ciudad ocupa varios capítulos en la historia colombiana. Sin embargo, aquí surge la pregunta: ¿cuál es su propia historia?

San José de Cúcuta fue fundada el 17 de junio de 1773 gracias a Doña Juana Rangel de Cuéllar, quien donó los terrenos donde se construyó el asentamiento inicial, territorio que hasta entonces pertenecía a un pueblo indígena. A partir de allí, la ciudad y sus habitantes crecieron social, política y culturalmente, al igual que lo hicieron otros núcleos urbanos de la época. Cuando se consolidó Colombia como nación, el aspecto económico de Cúcuta tomó mayor claridad.

La ciudad tuvo sus propias actividades económicas desde sus inicios y hasta la fecha de hoy siguen vigentes, como lo son la producción de arcilla y cerámicas debido a su abundancia de yacimientos de arcilla en las formaciones y recursos geológicas del área, también permite ladrillos, teja y más derivadas, otra industria a destacar que surge en este territorio es la textil, donde podemos encontrar la producción de zapatos y telas de alta y variada calidad. Sin embargo, el ciclo económico de la ciudad ha sido históricamente dependiente del país vecino, Venezuela, al que comercializaba sus productos más relevantes. El deterioro de la economía venezolana arrastró consigo a la cucuteña: los desequilibrios cambiarios, las tensiones políticas, los cierres y aperturas de la frontera, la migración masiva y el incremento de la inseguridad se han convertido en factores críticos para la sostenibilidad de la ciudad.

Esa dependencia ha comprometido gravemente la estabilidad y el progreso de Cúcuta. Al ser capital de Norte de Santander, también carga con el peso de responder a las crisis de su territorio cercano, como sucede con el Catatumbo. Allí, la violencia entre grupos armados ilegales —principalmente el ELN y las disidencias de las FARC— ha generado desplazamientos masivos hacia centros urbanos, siendo Cúcuta la principal receptora. Esta situación, inhumana y dolorosa, genera no solo indignación, sino problemas estructurales: miles de personas desplazadas llegan a una ciudad que ya lucha contra sus propios vacíos económicos y sociales.

Como consecuencia, la situación ha desencadenado graves problemáticas: desempleo e informalidad que superan el 50 %, desindustrialización relativa, altos costos energéticos en la producción de cerámica y arcilla por retrasos tecnológicos, inseguridad derivada del contrabando, extorsión, control territorial, disminución de inversiones y aumento del costo de vida. Todo esto en un territorio que, pese a su amplitud, no puede cubrir fácilmente las necesidades de sus habitantes ni las de los desplazados y emigrantes que acoge.

No se trata de minimizar una problemáticas sobre otras, pero lo cierto es que el conflicto de este territorio no ha sido documentado ni atendido con la seriedad que merece. Cúcuta sigue siendo parte de Colombia, al igual que el Catatumbo y otras regiones golpeadas por la violencia. Que sea frontera no significa que sus voces deban pesar menos, o que sus problemáticas y su gente no pertenezcan a el país. Por el contrario, su historia refleja lo que el país ha vivido y normalizado durante décadas: violencia, desigualdad y abandono. Creer que estamos exentos de estos daños por no vivirlos directamente es un error inhumano. La realidad de los desplazados y emigrantes la vemos cada día en las calles, y sin embargo muchas veces respondemos con indiferencia, odio o rechazo, como si no compartiéramos una misma sociedad.

Ahora bien, Cúcuta, siendo capital y frontera, no debería estar atada a la dependencia de un país vecino ni sumida en tantos problemas económicos. La ciudad tiene el potencial de convertirse en un puente estratégico de comercio y en proveedor clave para Venezuela y para Colombia misma. Sin embargo, su desarrollo carece de organización y planificación acorde a sus necesidades y ventajas. Solo mediante un manejo más justo de sus recursos, acompañado de políticas serias que atiendan sus vacíos sociales y económicos, podrá prosperar como una de las ciudades más importantes del país. 

La historia de Cúcuta, narrada y documentada tras hechos trascendentales para su territorio en el campo histórico, social y político , ha marcado su realidad actual: una ciudad manchada por la desigualdad, la dependencia fronteriza y la indiferencia del Estado. Lo indignante no es únicamente la magnitud de sus problemas, sino el abandono al que ha sido sometida por parte del sistema, reflejo de un país que parece acostumbrado a repetir sus errores. Y citando a Estanislao Zuleta en Elogio de la dificultad:

“La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de Cucaña... metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes” (Zuleta, citado en Semana, 2004, párr. 1).

Cúcuta no necesita imaginar paraísos, necesita políticas reales de transformación, oportunidades de empleo digno y un compromiso verdadero con la equidad por parte de todos. Su historia enseña que, aunque la ciudad ha resistido tragedias y conflictos, lo que no debe resistir más es el olvido y la indiferencia.



Transformación económica de Popayán

 Carlos Santiago Reyes Martínez

La historia económica de Popayan es un caso muy importante que ha experimentado

bastantes cambios a lo largo de su historia, desde la fundación de la misma en 1537, hasta hoy

que es una ciudad que ha experimentado muchos obstáculos en lo actual, pese a que en el pasado

fue una potencia económica. Este ensayo propone analizar la transformación económica que ha

atravesado la ciudad y el departamento, centrándose en el sistema colonial, la minería y la mano

de obra de esclavos. El principal propósito es entender la disminución de la participación

económica del departamento a nivel nacional y analizar el porqué de su atraso socioeconómico a

comparación de su pasado.

Durante su auge Popayán se centro principalmente en la explotación minera del oro y de

otros materiales muy importantes para la época. La ciudad fue fundada en 1537 por Sebastián de

Belalcázar, gracias a el impacto generado la ciudad se convirtió en uno de los centros

administrativos mas importantes de la región y de Colombia. Su buena temporada se debía a su

ubicación estratégica y a la abundancia de materiales muy interesantes para la exportación,

gracias a esto el departamento se centró en la riqueza y el poder político, esto construyó una elite

que hoy en día se puede evidenciar la arquitectura de estas en las calles de la ciudad, como sus

grandes casas, templos y haciendas. El modelo económico colonial de Popayan se caracterizaba

por su minería y mano de obra de esclavos, la minería requería de un gran numero de esclavos,

los cuales trabajaban en condiciones deplorables y extremas. Este modelo genero grandes

riquezas para las elites, lo que provocó que también estas familias invirtieran en la agricultura y

la ganadería, haciendo así sus haciendas que producían para el consumo propio y comercio

regional.

A finales del siglo XVIII, la economía del Cauca comenzó a evidenciar cambios

significativos. Según los registros históricos, fue en este período cuando la actividad minera

alcanzó su mejor temporada, convirtiendo al Cauca en uno de los principales productores de oro

de la Nueva Granada. Su dependencia a la minería y a el trabajo de esclavos creó una economía

vulnerable a cambios. Popayán no desarrolló sectores productivos diferentes ni tecnologías

avanzadas, al contrario, permaneció estancado en un modelo extractivo que, aunque rentable a

corto plazo, no creó otros modelos necesarios para un desarrollo económico sostenible a largo

plazo. Uno de los cambios extremos fue La Guerra de Independencia que duro desde 1810 a

1819, lo cual fue un gran punto crucial en la historia de Popayán. Estos nueve años de conflicto,

destruyeron gran parte de su infraestructura productiva y comercial. Las haciendas quedaron en

completo abandono y algunas quedaron destruidas por la guerra, las rutas de comercio se

interrumpieron y muchas familias elite se vieron comprometidas con su capacidad económica.

Después de la Independencia, Popayán aun conseguía tener influencia política durante gran parte

del siglo XIX, evidenciada por la cantidad de presidentes y personas de altos cargos nacidos en

tierras payanesas, pero su economía se fue deteriorando poco a poco.

Otro punto que influyo a su deterioro económico fue la abolición de la esclavitud en

1851, ya que su modelo económico se basaba principalmente en esta. Las haciendas y minas

dependían del trabajo de esclavos, lo que hizo que reorganizaran sus sistemas de producción.

Pero, pese a esta reorganización no trajo innovaciones tecnológicas o nuevas maneras de

organización económica que pudieran compensar la mano de obra de esclavos

(gratuita).Mientras tanto, otras regiones del país comenzaron a modernizarse, lo que genero una

mejor posición en la economía nacional, unos ejemplos de esta fueron: Antioquia que desarrollo

un modelo de economía basado en minería mas tecnificada y diversa, Región Caribe que se

enfoco en cultivos de exportación y finalmente la región del Eje Cafetero que se estableció como

el principal motor de la economía nacional. En comparación, Popayán no logro adaptarse a estos

nuevos cambios económicos.

Hoy en día, la economía de Popayán y del departamento del Cauca se refleja en su legado

histórico como en los retos de la modernización. Según los datos del DANE, el departamento

genera el 1.94% del PIB colombiano, una contribución muy baja si tenemos en cuenta su

relevancia histórica. La estructura económica actual está basada en una alta concentración de

tierras, evidenciando el legado de la colonial, esta concentración ha limitado el desarrollo del

departamento ya que se podría hacer una economía campesina para el beneficio de la región y el

país, pero gracias a su declive se encuentra una pobreza rural que afecta significativamente el

departamento. El sector agropecuario sigue siendo importante en la economía regional, aunque

este limitado tecnológica y productivamente, lo que dificulta la competitividad. La minería en el

departamento aun se sigue evidenciando, pero aun no ha vuelto a tener el papel que tenía en su

época de colonia, en su lugar han surgido nuevos sectores como el turismo, que refleja el legado

arquitectónico y cultural de la ciudad. No obstante, los desafíos son significativos, los niveles de

pobreza en el departamento son superiores al promedio nacional, lo que pone expuesta la

vulnerabilidad de generar empleo y suficientes oportunidades económicas para la población, la

violencia y el conflicto armado ha impedido su desarrollo y avance económico en las zonas

rurales del departamento.

La historia económica de Popayán es un ejemplo claro de como los legados de

antepasados y colonias, pueden influir en el desarrollo a largo plazo de su región. La ciudad fue

durante tres siglos uno de los centros económicos más importantes del país, gracias a su modelo

basado en la minería y esclavitud, gracias a esto no logro hacer un cambio de su economía a uno

más moderno para que así siguiera teniendo su liderazgo nacional. Este análisis evidencio varios

factores críticos como: la dependencia a mano de obra esclava, la falta de inversión y innovación

tecnológica, la grande concentración en la prosperidad, y la dificultad de adaptarse a nuevos

modelos económicos, como surgieron en el siglo XIX y XX. Estos factores afectaron a Popayán

en su época republicana y en la actualidad.

La experiencia de Popayán en el éxito a corto plazo, cuando se basa en la explotación de

minerales y recursos naturales, sin tener en cuenta su sostenibilidad, puede generar grandes

atrasos y vulnerabilidades que impiden el desarrollo futuro. Además, resalta la importancia de

desarrollar instituciones y estructuras productivas que fomenten la innovación, la diversificación

económica y la inclusión social como fundamentos para un desarrollo económico sostenible.

En la actualidad, Popayán tiene la oportunidad de aprovechar sus fortalezas históricas y

culturales, como basarse en el turismo, para construir un nuevo modelo de desarrollo económico

que haga crecer su valorización y con la incorporación de sectores económicos modernos,

siempre buscando superar los legados negativos y exclusión, que han marcado su estructura

económica tradicional

Referencias

Gamarra, J. R. (2007). La economía del departamento del Cauca: concentración de tierras

y pobreza. Banco de la República.

Díaz, R. (1993). Aproximaciones a la historia industrial de Popayán entre los siglos XVI

y XIX. Revista de Estudios Sociales.

Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2024). Colombia en cifras:

Economía del Cauca. DANE.

Taussig, M. (1980). Esclavitud y Libertad en el valle del Rio Cauca. Fundación Rosca de

Investigación y Acción Social.

Popayán: una historia económica entre tradición y trasformación


Hablar de Popayán es hablar de memoria. A esta ciudad, conocida como la “Ciudad

Blanca”, se la suele recordar por su arquitectura colonial, su Semana Santa o su cocina

declarada patrimonio inmaterial por la UNESCO. Sin embargo, detrás de las

procesiones solemnes y de los patios coloniales, se esconde una historia económica

compleja que ha marcado el destino de sus habitantes. Popayán ha sido, a lo largo de

los siglos, un territorio en tensión entre la riqueza cultural y la fragilidad de sus

estructuras productivas.

Este texto tiene como propósito explorar esa historia económica: desde sus raíces

coloniales y agrícolas, hasta sus transformaciones recientes, con el fin de comprender

no solo el pasado, sino también los retos actuales que enfrenta la ciudad. Mi intención

es mostrar cómo las tradiciones productivas de Popayán, sus cambios históricos y los

desafíos presentes configuran un territorio que lucha por encontrar un equilibrio entre lo

que fue y lo que puede llegar a ser.

Orígenes de una economía marcada por la tradición

En la época colonial, Popayán era uno de los centros más importantes del suroccidente

colombiano. Su ubicación estratégica la convirtió en punto de paso entre Quito y

Cartagena, lo que facilitaba el comercio. La riqueza provenía, en gran parte, de la

minería del oro y de la plata, pero también de la agricultura en las haciendas que se

expandían alrededor de la ciudad. La caña de azúcar, el maíz, el café y la yuca no solo

eran productos de consumo, sino también motores de una economía local que dependía

del trabajo indígena y afrodescendiente.

Estas dinámicas productivas dieron forma a un modo de vida que todavía se percibe. La

gastronomía tradicional de Popayán, reconocida mundialmente, es un reflejo de esas

raíces: cada receta es un testimonio del campo, del intercambio cultural y de la manera

en que la economía se entretejía con la vida cotidiana. En este sentido, la economía de

Popayán no era solo números o transacciones: era cultura, identidad y arraigo.

Sin embargo, la historia económica de Popayán no estuvo exenta de dificultades. El

siglo XX trajo consigo una industrialización débil que nunca alcanzó a consolidarse. A

diferencia de otras ciudades colombianas que crecieron de la mano de la industria,

Popayán permaneció más anclada al comercio regional y a los servicios. La falta de

inversión sostenida y la concentración de tierras en pocas manos limitaron las

oportunidades de desarrollo.

A esto se sumaron otros factores. El conflicto armado en el Cauca golpeó con fuerza las

dinámicas productivas y generó desplazamientos de comunidades campesinas e

indígenas, lo cual debilitó aún más la economía rural. Al mismo tiempo, la llegada de

productos externos al mercado desplazó prácticas agrícolas ancestrales, creando una

dependencia que aún hoy se percibe. Sin embargo, en medio de esas rupturas,

Popayán encontró en el turismo cultural y religioso un camino de sostenimiento. Las

celebraciones de Semana Santa y el valor de su patrimonio arquitectónico la

convirtieron en un destino que atrae visitantes nacionales e internacionales. Este

tránsito de lo agrícola y artesanal a lo turístico refleja un cambio en el eje económico de

la ciudad, aunque no resuelve del todo las desigualdades históricas.

En la actualidad, la economía de Popayán se sostiene en tres pilares fundamentales: el

comercio, el turismo y la educación. Sus universidades, encabezadas por la Universidad

del Cauca, generan movimiento económico y atraen estudiantes de diversas regiones.

El comercio local mantiene su dinamismo, mientras que el turismo sigue creciendo

gracias a la proyección cultural y gastronómica. Pero los desafíos son evidentes. La

informalidad laboral es alta, la desigualdad persiste y la ciudad aún carece de una

industria fuerte que diversifique su economía. Frente a esto, emergen posibilidades: el

turismo sostenible, la economía creativa y el fortalecimiento de la producción agrícola

campesina aparecen como alternativas viables. Popayán podría, si se lo propone,

construir un modelo de desarrollo incluyente que combine tradición y modernidad,

memoria e innovación.

La historia económica en Popayán es una historia de contrastes. Por un lado, se alza la

riqueza de su pasado colonial, sus tradiciones agrícolas y su patrimonio cultural; por el

otro, se evidencian las fracturas de una economía que nunca logró consolidar un

crecimiento industrial sostenido. Hoy la ciudad enfrenta la paradoja de ser rica en

cultura, pero limitada en oportunidades.

No obstante, este panorama no es una condena, sino una invitación. Reconocer la

memoria económica de Popayán es el primer paso para proyectar un futuro distinto,

donde la sostenibilidad, la economía local y la innovación se conviertan en motores de

desarrollo. Popayán no debe ser solo un museo vivo del pasado, sino un territorio de

oportunidades donde tradición y transformación puedan caminar de la mano.

Referencias

 DANE. (2022). Informe económico del departamento del Cauca. Departamento

Administrativo Nacional de Estadística.

 UNESCO. (2005). La gastronomía de Popayán, patrimonio cultural inmaterial de la

humanidad.

 Universidad del Cauca. (2019). Historia económica y social del Cauca. Editorial

Unicauca.

 PNUD. (2020). Economía y desarrollo sostenible en el suroccidente colombiano.

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

La angustia del cauca, una tierra sangrienta plagada de violencia

 Para abarcar el tema es necesario que sepamos el concepto del conflicto

armado, por conflicto armado (interno) se entiende una situación de guerra civil entre

dos partes de una población, se reconoce también como un grupo terrorista alzado en

armas, que se financia con recursos provenientes del narcotráfico, extorsiones y demás

actividades ilícitas. El conflicto armado es un abismo de dolor y muerte donde la

humanidad se desvanece devorando vidas y destruyendo sueños, la destrucción es su

objetivo y su nombre tiene como sinónimo la crudeza y la devastación convirtiendo a

inocentes en victimas y a los civiles en sus objetivos.

Cauca, un departamento ubicado en el suroeste de Colombia, es un lugar que a

lo largo de los años ha vivido una compleja historia de conflicto social y armado. Esta

región lleva un legado de dolor y resistencia que afecta lo económico y lo social del

país, hemos sido testigos de miles de episodios violentos debido a que grupos como el

ELN o las FARC han utilizado la violencia para controlar territorios, intimidar y generar

miedo. El conflicto armado ha dejado una huella que no se borra en el corazón de

muchos colombianos, pero no una huella buena si no una mala, pues ha arrebatado

gente de nuestro camino injustamente, se ha adueñado de las pocas cosas que las

regiones tienen y no ha permitido que el pueblo viva una vida plena como merece

tenerla, estos daños han alterado profundamente los proyectos de vida de miles de

personas y familias; han cercenado las posibilidades de futuro a una parte de la

sociedad y han resquebrajado el desarrollo democrático.

Hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos

mayores presenciaron asesinatos atroces de familiares cercanos o vecinos; se les es

obligado a ver cosas que no quieren ver llenando así de traumas a familias. Fueron

víctimas de amenazas, encierros, reclutamientos ilícitos y forzados a colaborar con un

determinado grupo. Mujeres y niñas fueron víctimas de diversas formas de violencia

sexual, agredidas en sus cuerpos y su dignidad. Mas allá de esto, los costos

económicos y la reducción de variables como la inversión y el consumo, la expansión

de los actores armados insurgentes se traduce en panoramas de terror e intimidación.

Los grupos guerrilleros se sumergen en las elecciones de cargos públicos, los

contratos, los programas sociales, las inversiones y finalmente se crea un círculo

negativo de pobreza y desigualdad, pues a medida que aumentan los homicidios, las

extorsiones, la migración de la población y otros factores, la descomposición del

territorio se agranda más junto con la ida de recursos necesarios y personas que no

tienen culpa.

Cauca podría llevar una buena economía pero el conflicto armado muchas veces

perjudica su potencial económico, si hubiera ausencia del conflicto armado habría una

mejor inversión con los extranjeros, un buen desarrollo agrícola, un turismo sostenible e

inclusive podríamos hasta mejorar la infraestructura en las carreteras o puertos, el

conflicto no avanza ni deja avanzar, Colombia lleva un ciclo de violencia y

estancamiento, se ha convertido en un circulo vicioso ya que usan la represión para

manipular y controlar territorios, es como si todo se quedara pausado y se viviera por

vivir mas no para disfrutar ya que roban a su pueblo y roban y matan a su gente.

La economía del Cauca que podría ser una fuente llena de riqueza, paz y

prosperidad esta siendo destruida por completo, las personas que invierten se van

alejando, los locales se cierran, los jóvenes emigran por falta de oportunidades o

empleos, los campesinos que trabajan con la tierra y nos dan de comer están dejando

sus labores por miedo a que los asesinen, los niños no puede vivir una infancia normal,

pues, crecen con miedo y tristemente como siempre, las mujeres que deberían ser

respetadas, viven llenas de miedos debido a que las reprimen, las explotan, las

denigran y son las mayores victimas de violencia.

Para concluir todo esto, podemos definir que Colombia merece ser libre, no

queremos más ríos de lágrimas y sangre, queremos risas, juventudes felices, mujeres

no vulneradas, niños con infancias sanas y placenteras, campesinos disfrutando sus

tierras, indígenas viviendo en sus tierras ancestrales, madres compartiendo con sus

hijos, una Colombia feliz.

Queremos que haya tierras fértiles no cadáveres, que nuestros pueblos,

comunidades o regiones no sean olvidadas, que se luche por mejorar la economía y

que no olviden nuestra población. No es justo que los niños y jóvenes que son el futuro

del país tengan que irse de sus casas, dejar sus escuelas o dejar de educarse debido a

los desplazamientos o secuestros del conflicto armado, no es justo que en vez de tener

un libro o cuaderno en las manos tengan un fusil o una pala, nuestros jóvenes merecen

educarse, aprender de la historia social y económica del país para así no seguir

repitiendo los mismos patrones porque quien no conoce su historia está condenado a

repetirla, nuestros jóvenes tienen Colombia en sus manos, porque como decía Jaime

Garzón (1960-1999) “si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país,

nadie va a venir a salvarlo” y tiene mucha razón, por eso queremos que se haga justicia

y que nuestra querida Colombia y sus territorios se salven y puedan hacer de este país

un futuro mejor.


Bibliografía

https://repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/1339/retrieve#:~:text=Es%20decir%2C%

20%E2%80%9Cla%20guerra%20disminuye,efecto%20multiplicador%20del%20

que%20habl%C3%A1bamos.&text=En%20segundo%20lugar%20se%20puede,reduce

%20la%20propensi%C3%B3n%20a%20invertir.

https://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/capitulo

s/pdfs-agosto2013/basta-ya-cap4_258-327.pdf

https://repository.eafit.edu.co/server/api/core/bitstreams/8fac023f-60e7-4899-

BOGOTÀ, CIUDAD DE CONTRASTES

 J. Inti Pinzón Monje


Es innegable la relevancia que tiene Bogotá en distintos aspectos de la

sociedad colombiana. Debido a varios factores a lo largo de la historia, en esta

ciudad capital se han concentrado (muchos dirían que excesivamente) el poder

político y la toma de decisiones administrativas de todo el país. Esto ha generado

cierto resentimiento histórico en las zonas más periféricas del país, que ven a la

gran urbe como un lugar lleno de ejecutivos donde se toman decisiones arbitrarias e

irrealizables sobre el manejo del país, mientras ignoran las particularidades de cada

región, a lo que se suman una gran cantidad de estereotipos y mitos sobre la

ciudad. En el presente texto se intentará dar un vistazo a qué es Bogotá, con todas

sus luces y sombras.

Según las cifras, “En Bogotá hay aproximadamente 8.034.649 habitantes,

solo en la zona metropolitana, con una densidad poblacional de 192.3

hab/ha”(Cámara de Comercio de Bogotá, 2024). Al ser una ciudad con tantas

personas (casi el doble que la población total de Panamá), todas las características

de una “ciudad” se ven magnificadas. El esplendor y la miseria conviven de maneras

estrambóticas. Uno de los barrios más peligrosos, la Perseverancia, donde según

dicho popular “se sube a pie y se baja en ambulancia” está al lado de la Macarena,

una zona de lujo donde intelectuales y profesores buscan conocimiento “alternativo”

como el budismo y el reiki para alimentar su estilo de vida hipster. En esos

contrastes radica la belleza de Bogotá. Se puede encontrar a celebridades

internacionales paseando por la Zona G mientras que a dos cuadras se está

cometiendo un asalto despiadado, perpetrado bajo los efectos de solventes

industriales. ¿Por qué pasa esto? Intentará explicarse desde el punto de vista de

alguien que apenas ha vivido 3 años en su ciudad natal, pero los ha aprovechado en

la medida de lo posible.

Es un hecho que de los millones de habitantes que tiene Bogotá, un gran

porcentaje es, inmigrante o descendiente de inmigrantes. Los hay por todo tipo de

motivos de lo más diversos: Pueden ser campesinos amenazados de muerte o

empresarios costeños buscando los lujos de una ciudad, pueden ser indígenas

expulsados de sus tierras o hippies europeos que quieren conocer la “vibra latina”, y

sobre todo, pueden ser personas desesperadas que buscan ganarse la vida, o

gente que simplemente quiere gastar en caprichos. Así se construye Bogotá. Con

los desplazados de la época de la Violencia se construyó Bosa como un refugio ante

la urbe, y los obreros recién contratados de la cervecería Bavaria, la más grande de

Colombia (fundada por un alemán) construyeron La Perseverancia y parte de San

José, barrios ubicados en zonas de geografía difícil, porque allí las tierras eran más

baratas.

Desde un punto de vista objetivo, en Bogotá se pueden encontrar actividades

económicas de todos los sectores posibles, y de todas las olas de las que habla

Toffler (1980). Encontramos collares hechos a mano con semillas naturales por

indígenas emberá desplazados, que venden sus mercancías al lado de un

Starbucks. Se puede encontrar tecnología de punta, digna de los mejores centros de

gaming de Europa, y puestos de campesinos de Facatativá donde vende arracacha

y papa criolla. La economía de Bogotá está extremadamente diversificada, al punto

que no pocos la comparan con un país pequeño, por el hecho de que básicamente

puedes encontrar lo que sea, sin importar su origen o legalidad. Existen negocios

turbios “normales” como la venta y fabricación de drogas ilícitas, y un amplio

catálogo de servicios de sicariato, pero también cosas un tanto más inusual, como

los mataderos ilegales (Gobernación de Bogotá, 2025) donde se sacrificaban hasta

caballos, para surtir los puestos de empanadas del centro. Bogotá es una

ciudad rara. Puede el visitante encontrar cosas hermosas y humanitarias, o

miseria absoluta. Desde el desmantelamiento del Bronx (Fundación Ideas para la

Paz, 2017), la problemática de los habitantes de calle se ha expandido, en todo el

sentido de la palabra. Antes estaban concentrados en el Bronx y la “L”, pero

después de la desarticulación de las principales bandas de la zona, los habitantes

de calle se fueron por toda la ciudad, y territorios antes libres de ellos, sobre todo en

el Norte, como el parque Virrey y San Cipriano, se vieron invadidos por ellos, con

incluso la instalación de chozas de basura, fenómeno antes desconocido por sus

residentes habituales.

En conclusión, Bogotá es un caso curioso. Se han dado suficientes ejemplos

para demostrar que es una ciudad con infinidad de contrastes y matices, en la que

básicamente cualquier cosa puede pasar. Es un reflejo muy puro de nuestra propia

Colombia, con todas sus bellezas y sus pecados. Puede que sigan los aumentos

excesivos de precios de vivienda, o el exceso de contaminación, o la lluvia ácida,

pero la ciudad no colapsará. Seguirá luchando y sobreviviendo hasta el final, y

ofreciendo cobijo y oportunidades a todo aquel con el coraje de adentrarse en sus

innumerables caminos.


Referencias

De Comercio de Bogotá, C. (s. f.). Cámara de Comercio de Bogotá.

https://www.ccb.org.co/informacion-especializada/observatorio/entorno-para-

los-negocios/desarrollo-urbano-y-regional/en-bogota-region-viven-mas-de-10-

millones-de-habitantes

Couto, H. R. (1981). Toffler, Alvin, the third wave. Revista de la Facultad de

Derecho de México, 1(119). https://revistas-

colaboracion.juridicas.unam.mx/index.php/rev-facultad-derecho-

mx/article/download/27392/24733

De Matadero Clandestino En Localidad Suba, J. P. R. (2025, 9 marzo).

Judicializados presuntos responsables de matadero clandestino en localidad

Suba. Bogota.gov.co. https://bogota.gov.co/mi-

ciudad/seguridad/judicializados-responsables-de-matadero-clandestino-en-

suba-bogota

Bogotá sin el Bronx: Expendios y habitantes de calle. (s. f.). FIP.

https://ideaspaz.org/publicaciones/investigaciones-analisis/2017-05/bogota-

Raíces de mi historia

Angie Katherine Perafan Erazo


El territorio no es solamente un espacio geográfico, tampoco un lugar donde vivimos es el

espacio donde nacen nuestras memorias, se trasmiten las tradiciones y se forja la identidad

de cada persona, representa también la base sobre la que se puede llegar a construir una

actividad económica en una región. Sus recursos naturales, ubicación, infraestructura y la

manera en que conecta con otros espacios determinan la gran medida del paso de su

desarrollo y las oportunidades que pueden aprovechar sus habitantes.

Hablar de mi territorio es reconocer lo que me rodea, lo que me ha formado y lo que

conecta con mi comunidad. En mi caso, mi territorio es el Tambo, un municipio del Cauca

que se puede llegar a distinguir por su gran riqueza de naturaleza, la diversidad de su

cultura y la historia de lucha y resistencia de su gente. Este lugar representa una gran parte

de mi infancia, pues en cada una de sus montañas, ríos y caminos re refleja la vida

cotidiana de quienes lo habitan y el esfuerzo constante por mantener vivas sus raíces.

Aquí, la tierra no solo es un recurso, sino una fuente de vida que sostiene a muchas familias

nos alimenta y nos conecta directamente con la naturaleza. Crecer en este entorno me ha

enseñado a valorar el campo, el trabajo de la gente y el respeto por todo o que la tierra nos

brinda.

El Tambo no solo es naturaleza; también es cultura y tradición, en mi territorio conviven

campesinos, comunidades afrodescendientes e indígenas que con su diversidad hacen de

este municipio un lugar único.

Esta mezcla se refleja en nuestras costumbres, en la forma de celebrar, en la comida y la

manera en la que nos organizamos como comunidad. Desde pequeña he aprendido que la

solidaridad y el trabajo colectivo son valores fundamentales, porque aquí siempre se

comparte y se piensa en el bienestar de todos. Esa riqueza cultural es lo que fortalece mi

identidad y me hace sentir orgullosa de ser parte de este territorio.

El municipio de El Tambo es una región afectada por el conflicto armado interno que

generando un impacto en su población y economía local; asimismo el Cauca se referencia

como uno de los departamentos del pacífico más afectados por la guerra, por las economías

ilícitas, situación que ha desencadenado constantes olas de violencia, desapariciones y

desplazamientos forzados; Sin embargo, lo que mas admiro de la gente es su capacidad de

resistir y salir adelante; a pesar de estas dificultades, nunca se pierde la esperanza.

Apoyándome en los aportes del antropólogo Colombiano Arturo Escobar quien dice

“territorio no es solo tierra o espacio físico” sino un lugar lleno de significados y el ha

enfatizado sus estudios en el pacifico colombiano y el cauca, por ende, el Tambo representa

eso, un lugar donde se mezcla la naturaleza, cultura y comunidad con un gran sentido de

pertenencia.

El significado de territorio actualmente es un amplio concepto de procesos en nuestro

medio social que requiere de una relación fuerte entre la acción del ser humano con el

medio que nos rodea.

Realizando una reflexión sobre mi territorio entiendo que el Tambo, Cauca no es

únicamente un lugar sino un espacio lleno de historia, memoria y diversidad. Por eso hablar

de territorio es reconocerlo como una herencia que debemos cuidar, sentirnos orgullosos y

contribuir a cuidar como un futuro que podemos construir colectivamente


REFERENCIAS:

https://todosloshechos.es/que-es-el-territorio-en-economia

https://www.bing.com/search?q=qui%c3%a9n+es+paul+vidal+de+blanche+y+que+dij

arturo escobar - Búsqueda

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¿LA PREFERIMOS O LA NECESITAMOS?: PRODUCCIÓN Y ECONOMÍA ILÍCITA EN POPAYÁN

 Holly Nicol Palomino Penagos

Popayán-Cauca una de las ciudades más antiguas de Colombia, fue fundada en el año

1537 por Sebastián de Belalcázar y desde épocas antiguas ha tenido grandes transformaciones

referente a su economía, ya que ha pasado por diferentes modos de producción como el

Primitivismo, Esclavismo, Feudalismo y Capitalismo; Es reconocida como “la ciudad blanca”

por sus fachadas de color blanco similares a las de épocas coloniales, esta pequeña ciudad está

llena de historia pero también de grandes problemáticas socioeconómicas. Precisamente hoy en

día la dificultad que más influye desde hace décadas es la convivencia entre una economía rural

muy poco sobresaliente y una economía ilegal, productiva y rentable, el impacto que tiene esta

problemática no solamente es hacia la economía de este lugar, sino que trasciende a la sociedad,

afectando la seguridad de sus habitantes y su percepción de un futuro.

Previamente a la llegada de los españoles es decir en su etapa primitiva, Popayán solía ser

habitada por pueblos indígenas como los Pubenses, Paeces, Guambianos (Misak), Coconucos;

Según la ONIC (s.f.), los Pubenses en específico eran quienes habitaban en “el valle de Puben”

donde actualmente se encuentra Popayán. Solían tener un relacionamiento cooperativo-

comunitario donde sus actividades productivas se basaban en la recolección, la pesca, la caza, la

cerámica, la orfebrería, los tejidos y cultivos, entre otros, todo esto con un fin de supervivencia,

vinculados directamente con la naturaleza.

Fue así hasta la colonización en 1537 , esta ciudad se convirtió en un centro Económico

importante durante el virreinato de la nueva granada (cabe aclarar que en ese momento Popayán

solía ser muy extenso y abarcaba departamentos como el valle, chocó, Nariño etc.), su

producción se basaba en la explotación minera de oro y plata (minas Barbacoas y Chocó) lo que

generó gran riqueza minera, esto y la buena ubicación de la ciudad hizo que la corona española

estableciera una Casa de la Moneda en 1748. Existía un relacionamiento de explotación, puesto

que, la fuerza de trabajo dependía principalmente de esclavos afro descendientes e indígenas,

quienes no recibían ninguna remuneración y al contrario sufrían grandes abusos; Popayán

atesoraba el mayor número de esclavos en todo el país siendo un centro de mercado de los

mismos, donde inicialmente se vendían las cuadrillas (más de 10 esclavos) pero también se

hacían compras sueltas por hacendados y comerciantes, siendo un mercado frecuente durante los

años 1750 - 1850 (Rodríguez s.f.).

En mayo de 1851 José Hilario López como presidente, sanciona una ley (ley 2 de 1851 -

Nueva Granada), que declara libres a todos los esclavos de la república a partir del 1 de enero del

año 1852. Contando desde ahí el Feudalismo que se manifestó en Popayán fue originalmente

bajo el sistema de haciendas que pertenecían a las familias más poderosas y poseedoras de

dinero, predominaba la agricultura y ganadería, actividades de las cuales dependían los

campesinos, indígenas, trabajadores para subsistir, teniendo en cuenta que seguía siendo un tipo

de esclavismo, donde estas personas debían estar sujetas a las decisiones de los hacendados, aun

así la ciudad carecía de mano de obra por lo tanto perdió producción en estos ámbitos dando

paso a nuevos centros de crecimiento económico como Cali (1890).

Tras la guerra de los mil días en el siglo xx y el inició del gobierno nacional en el año

1903 se desintegró el estado soberano del Cauca, dividiéndose en seis partes, una de ellas es el

departamento del Cauca que existe actualmente, en este punto de la historia la economía se veía

estancada y Popayán dejó de asumir el papel importante que tenía en el país, es aquí donde hay

una transición hacia una economía enfatizada en la diversificación, incluyendo comercio,

servicio, turismo y educación, (la universidad del Cauca ya había sido fundada en la época

esclavista 1827), esta última cautivó y acercó estudiantes de diferentes sitios del país,

contribuyendo de manera positiva a la economía; En cuanto a los medios de producción hasta el

momento no estaba muy presente la industrialización, así que se seguía produciendo bajo

cultivos como la papa, el café etc. Este medio no generaba grandes ingresos, lo que solía ser

riesgoso dado que se adecuaban a los cambios del mercado; es aquí donde inician los cultivos de

coca en Municipios del Cauca como Argelia, El Tambo, Guapi, López de Micay y Timbiquí.

Este Departamento se convirtió en un pasaje para el narcotráfico debido a su ubicación

fundamental lo que le permitió tomar fuerza dentro de la región y convertirse no sólo en una

actividad económica de este sitio sino una de las principales fuentes de ingresos para los

Caucanos hasta la actualidad, donde nos encontramos con grandes dificultades para la ejecución

de actividades económicas legales, que en su mayoría no son beneficiosas. Popayán al ser la

capital de este departamento, se ha convertido en un centro de comercio y distribución donde día

a día se ve cómo esta economía ilícita ha influido en la sociedad, la mayoría de los jóvenes hoy

en día se frustran por la poca rentabilidad que les genera trabajar legalmente, es entonces donde

recurren a las actividades ilegales o como le llaman vulgarmente “vida fácil” puesto que generan

abundante capital de manera breve, aunque incierta (Bravo, 2022). Se vive en desasosiego

debido a que este tipo de ocupaciones promueven la violencia, corrupción e inseguridad para

todos los habitantes del área. No solo es el narcotráfico lo que crea tal dificultad, sino también

las fuerzas revolucionarias armadas del departamento, quienes no permiten que la economía

crezca ya que en la mayoría de municipios existe un término llamado “vacuna” que se refiere a

un tipo de cuota la cual se le debe retribuir a este grupo para que concedan la permanencia de un

negocio sin importar que tan grande o pequeño sea, en la mayoría de los casos las personas y sus


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negocios carecen de la capacidad para lograr liquidar esta cuota con las ganancias que reciben,

por lo tanto abate la inversión formal.

Finalmente la historia económica de Popayán ha sido extensa y fluctuante en algunas

épocas, sin embargo nos permite ver cómo ha heredado complicaciones desde la colonización,

la necesidad de utilizar la tierra como principal objeto de producción aunque ya no sea rentable y

restrinja su desarrollo, llevándola a tener una economía dual donde algunos proveen escasamente

de forma legítima y otra parte de su población genera numerosos ingresos de manera informal e

ilegal, algo que refleja la necesidad de darle un cambio a esta situación endureciendo las labores

legales, generando posibilidades innovadoras para dejar de requerir de trabajos delictivos. Esto

considerando las posibilidades que tiene Popayán de mejorar, pues goza de una ubicación

estratégica, es prometedora en educación, posee abundantes recursos naturales, es una ciudad

rica en cultura y patrimonio histórico, por consiguiente, si nos vamos a tiempo pasado algunos de

estos aspectos fueron la razón por la que llegó a destacar, algo que puede ser una esperanza para

derrotar la economía ilícita y darle una nueva perspectiva a el modelo productivo de la región.


Referencias

Alcaldía Municipal de Popayán. (s.f.). Historia de Popayán.

https://www.popayan.gov.co/MiMunicipio/Paginas/Historia.aspx - gsc.tab=0

Bravo, N. (2022, octubre 30). La cultura narco le cambia la cara a Popayán. La Silla Vacía.

https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/pacifico/la-cultura-narco-le-cambia-la-cara-a

popayan/

Gamarra Vergara, J.R. (2007). La economía del departamento del Cauca: concentración de

tierras y pobreza (Documento de trabajo No. 95). Banco de la república.

https://www.banrep.gov.co/es/economia-del-departamento-del-cauca-concentracion-

tierras-y-pobreza

Organización nacional indígena de Colombia. (s.f.). Pubense. ONIC.

https://www.onic.org.co/pueblos/2221-pubense

Rodríguez, P, (2020). Aspectos de comercio y la vida de los esclavos. Popayán 1780-1850.

Boletín de antropología, 7(23).

https://revistas.udea.edu.co/index.php/boletin/article/download/341419/20795894/

Tapia Cifuentes, J, (2024, 5 de septiembre). ¿Está Popayán sintiendo los efectos colaterales de

la economía ilegal de la coca? Periódico Virtual. https://periodicovirtual.com/esta-

popayan-sintiendo-los-efectos-colaterales-de-la-economia-ilegal-de-la-coca/

Wikipedia. (2025). Popayán. En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Popay%C3%A1n

LO QUE CUENTA MI TERRITORIO: IPIALES NARIÑO

 María Camila Oviedo Posso


Nací en Ipiales, “La ciudad de las nubes verdes”, un municipio ubicado al

suroriente del departamento de Nariño.

Considerada como la segunda ciudad más importante del departamento de

Nariño, gracias a su ubicación fronteriza es también el segundo puerto terrestre más

importante de Colombia, por el intercambio comercial con los países del sur del

continente, especialmente con el Ecuador.

Su fundación como pueblo o asentamiento se remonta a la fecha del 29 de

agosto en 1551 como “parroquia San Pedro Martir de Ipiales” por el segundo obispo de

Quito Fray Pedro de la Peña, en poder del Presidente licenciado Diego de Narváez

dando origen a la población de la actual ciudad de Ipiales, por la ley 11 del Estado

soberano del Cauca, su fundación oficial como municipio de Ipiales es el 23 de octubre

de 1863 esta fecha hoy en día se constituye como el aniversario de la ciudad.

Forma parte de la meseta de Túquerres e Ipiales de la cordillera oriental, tiene

una superficie de 1.707 kms2 lo cual lo convierte en el sexto municipio con mayor

extensión, altitud 2.900 msnm, temperatura de 11°C teniendo un clima que varía

desde húmedo amazónico, hasta clima de páramo andino, abarcando mayormente el

clima frío. En este territorio los accidentes orográficos son parte del altiplano nariñense,

del cañón del Guáitara, de la cordillera occidental, del valle de Cofania y parte de la

llanura amazónica. Esta conformada por 3 cuencas importantes que son: cuenca del río

Guáitara, cuenca del río Chingual, cuenca del río San Miguel y su cercanía al volcán

nevado de Cumbal.

Limita al norte con los municipios de Pupiales, Gualmatán, Contadero, al sur con

la República del Ecuador, al oriente con los municipios de Potosí, Córdoba, Puerres y

el departamento del Putumayo, al occidente con Aldana y Cuaspud.

De acuerdo con las proyecciones del DANE, en 2025 Ipiales tiene 122.161

habitantes. Según los datos proyectados en el plan de desarrollo municipal se

encuentra que en el área urbana habita 80.910 personas (66,6%) y en el área rural

40.638 personas (33,4%) estas cifras reflejan una marcada predominancia de la

población en áreas urbanas, aunque la rural todavía representa un tercio del total.

Los orígenes se remontan a la presencia de comunidades indígenas como los

Pastos y los Quillacingas, quienes habitaron la región antes de la llegada de los

españoles. Estos pueblos desarrollaron sistemas agrícolas avanzados, cultivos de


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tubérculos y cereales andinos. Además de mantener un profundo vinculo espiritual con

la tierra y las montañas. Instaurando haciendas y procesos de mestizaje que dieron

origen a la identidad cultural actual.

La economía se fundamenta en el comercio, la microempresa, la agricultura

destacando la producción de papa, maíz, trigo. La ganadería, orientada a la producción

de carne, lácteos, abastece tanto a Nariño como a mercados Ecuatorianos. Además, la

región dispone de recursos minerales como petróleo, gran extracción en canteras de

piedra y recebo en Saguaran, y arcilla en el Tejar. Por su condición de puerto fronterizo

terrestre y aéreo, Ipiales constituye un punto clave de comercio internacional de

Colombia con los países Andinos. Sin embargo, también enfrenta retos relacionados

con el contrabando, la migración y la crisis fronterizas.

En el ámbito turístico, destaca el Santuario de Nuestra señora de Las Lajas,

considerado una joya arquitectónica de estilo neogótico. Este templo es reconocido

como una de las maravillas colombianas y del mundo, además de ser un importante

destino turístico. La devoción se originó en 1754, cuando la virgen se apareció a María

Mueses de Quiñones y a su hija Rosa, quien nació sordomuda. Desde entonces el

lugar a sido visitado por millones de peregrinos, y es hoy un símbolo de fe y patrimonio

cultural.

En el ámbito social, cultural se mantiene vivas sus tradiciones andinas y

campesinas. Una de las más representativas es el carnaval multicolor de la frontera,

celebrado desde 1930 entre el 2 y 6 de enero, esta festividad, es una versión local del

carnaval de negros y blancos de Pasto. Se caracteriza por los desfiles llenos de ingenio

y creatividad por parte de los artistas locales y la sana convivencia de los habitantes.

Ipiales ciudad de historia, cultura, tradición con gran proyección económica

comercial.

Referencias

TerriData – Subdirección de Planeación Territorial. (2025). Ficha: Ipiales, Nariño.

Departamento Nacional de Planeación (DNP). Recuperado de

https://terridata.blob.core.windows.net/fichas/Ficha_52356.pdf

Turismo Alcaldía Municipal de Ipiales. (2025, 12 de mayo). Datos generales. Alcaldía

Municipal de Ipiales. Recuperado de

https://turismo.alcaldiadeipiales.gov.co/publicaciones/5042/datos-generales/

Historia económica de Isnos Huila

 Jhon Jairo Ortega Castillo

La historia económica de este territorio comienza en los años 1653, en la cual fue fundado

por el presbítero Jesús Hermógenes. a partir de esta de fecha hablaremos de la historia

económica que se desarrolló en este territorio desde sus inicios.

Desde el comienzo en este territorio su motor de arranque fue la agricultura y la ganadería y

todo los aspectos de trabajo que tiene que ver con el campo y esto lo convertía en un gran

productor de alimentos por los diferentes pisos térmicos que presentan el territorio, por otro

lado su geografía es muy estratégica por lo que está al sur del Huila y conecta al cauca con

este territorio donde en sus comienzos se desarrollaba un intercambio de mercancía entre

los dos departamentos. Ahora mismo en la actualidad en este territorio su potencial

económico sigue siendo la agricultura y las principales fuentes de ingresos es la producción

de café y la caña presentado un 60 % de la producción, esto ha llevado al municipio a

comercializar estos dos productos de manera que los han convertido en productos de buena

calidad y que son muy demandados a nivel nacional y internacional esto gracias al trabajo

dedicado de las personas rurales y los líderes que han intentado llevar el nombre del café y

la panela a lo más alto. En esté municipio va en el proceso de agroindustrialización su

desarrollo es lento pero está dando muy buenos resultados.

Además otras organizaciones destacan a este municipio con gran desarrollo económico y

cultural como lo es el Instituto Nacional de Metrología de Colombia.

Aún que el desarrollo de agroindustrialización es lento, esto puede significar un gran avance

para los habitantes de los municipios. El gobierno Nacional y departamental deben enfocar

sus recursos para ayudar a todos los municipios que tienen esta proyección, para que les

asegure sus posicionamientos y puedan aprender y desarrollar un buen método para

producción.

El avance de la industrialización es donde el estado debería enfocarse ayudar, para que en

los municipios los productores sean autónomos que sepan y entiendan la producción. Y

esto no solo tiene que ser a nivel local, sino a nivel nacional

El gobierno colombiano debe apoyar el sistema agrícola donde es el principal y más

prometedor sistema económico que pueda tener, y aún futuro sea el principal fuentes de

ingresos de Colombia a nivel internacional.

El sector agroindustrial juega un papel crucial en la economía de Colombia. Es una de las

principales fuentes de empleo y contribuye significativamente al crecimiento económico del

país. En lo corrido del año, este sector ha experimentado importantes avances. La adopción

de tecnologías modernas ha sido un impulsor clave del desarrollo en el sector agroindustrial

colombiano. Los agricultores están utilizando cada vez más sistemas de riego inteligente,

sensores de calidad del suelo y drones para monitorear sus cultivos. Además, se han

implementado soluciones basadas en inteligencia artificial para optimizar la producción y

reducir los costos. Estas innovaciones han mejorado la eficiencia en la agricultura,

permitiendo un uso más eficiente de los recursos y una producción más sostenible.

Por esta razón concluimos que es muy importante el desarrollo industrial el apoyo y la

inyección de recursos al campo para el desarrollo nacional y una vida digna para los

colombianos.


Biografía:

https://www.solunion.co/blog/el-sector-agroindustrial-en-colombia-avances-y-desafios-en-20

23/)

https://www.isnos-huila.gov.co/municipio/economia

Lo que cuenta mi territorio


Alejandro Muñoz Erazo

En Colombia, específicamente en Popayán, mi territorio muestra un

estancamiento a pesar de que intenta modernizarse al seguir modelos de otros

territorios pero en contextos diferentes, lo que nos hace evitar los problemas que

debemos vivir y solucionar en sociedad ya que solo al seguir supuestamente el

prototipo ideal, nos hace adaptarnos y a la vez tratamos de solucionar problemas de

otros territorios ignorando así los nuestros. Esta mirada desde fuera de pretender

mostrarnos como una sociedad que es moderna y actualizada, termina siendo una

trampa, porque aunque parezca un avance se convierte en retroceso al no

responder las necesidades del territorio.

Lo que cuenta mi territorio es desde la colonización, en la que Popayán fue

una de las provincias más relevantes del Imperio Español, buscando una riqueza a

base de minería, explotación agropecuaria y trabajo forzado de personas

esclavizadas, consolidando las elites coloniales con una estructuralización rígida y

desigual, por lo que desde este punto Popayán desde sus orígenes reprodujo

modelos externos en la que distintas elites se confrontaban sin resolver problemas

propios como lo es la propia creación de esas élites de clase alta las cuales dieron

un atraso rural, con infraestructura precaria y dependencia externa, problemas los

cuales nos persiguen hasta la actualidad.

En consecuencia, al dia de hoy seguimos con la misma dinámica de copiar

modelos ajenos, especialmente el europeo, al trasplantarse sin adaptación, dejaron

agujeros negros en la agenda local, por adoptar lenguajes y políticas de moda,

como lo es la social democracia que en esencia funciona como un progresismo, el

cual plantea que los problemas sociales se resuelven a traves de la intervención del

estado por ayudas y subsidios. Sin embargo, esto no ataca la raíz del problema que

conlleva estas desigualdades, esto solo genera nuevas dependencias como lo

afirma Agustin Laje en Generación idiota, “la socialdemocracia ha logrado crear

generaciones enteras dependientes de la dádiva estatal, convencidas de que sus

problemas se solucionan con más subsidios, cuando en realidad esos subsidios son

el instrumento de dominación de las élites políticas” (Laje, 2022).

Reflejándose claramente en Popayán que al tratar de resolver la desigualdad

estructural, el desempleo juvenil o el abandono del campo, se aplican programas

asistencialistas que apenas sostienen temporalmente a la población, siendo hasta

cierto punto ineficaz. Por otro lado, generan otros problemas que son a través del

estado en el que, a través de corrupción, clientelismo y pactos con élites locales,

perpetúa el atraso del territorio. Lo que debería ser una solución se convierte en

parte del problema.

Por lo cual, el verdadero obstáculo, no solo son esas élites y el Estado, sino

una cultura que ha normalizado la violencia, la ignorancia y la dependencia,

impidiendo que se cuestionen estas dinámicas y se busquen alternativas

auténticamente propias, aunque, cabe resaltar que ese mismo problema de cultura

no se soluciona por las mismas élites que tratan de seguir manteniendo las

dinámicas.

En conclusión, Popayán arrastra desde la colonia hasta el día de hoy una

dinámica de imitación de modelos externos que muy lejos de resolver sus

problemas estructurales de desigualdad, los ha profundizado. La dependencia de

políticas asistencialistas y de élites locales mantiene el atraso y la desigualdad,


mostrando que el verdadero cambio sólo podrá surgir de soluciones propias dando

una renovación cultural y no de copias ajenas, especialmente en Europa.


Referencias:

Echeverri, M. (s. f.). Esclavitud y tráfico de esclavos en el Pacífico suramericano

durante la era de la abolición.

https://www.redalyc.org/journal/600/60060718005/movil/?utm_source

Laje, A. (2022). Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo.

LO QUE CUENTA MI TERRITORIO

 Manuel Aranda


El municipio de Caldono, ubicado en el norte del departamento del Cauca,

Colombia, es un territorio que se distingue por su gran diversidad geográfica,

cultural y económica. Este municipio no solo es un punto geográfico de

importancia dentro del Cauca, sino también un centro de interacción entre

comunidades campesinas, indígenas y las dinámicas sociales y políticas propias

de la región. Su relieve montañoso, su red hídrica y su ubicación estratégica a 67

kilómetros de Popayán hacen de Caldono un lugar único, con una rica

biodiversidad y una fuerte presencia cultural.


Ubicación y division territorial

El municipio de Caldono se encuentra en el norte del departamento del

Cauca, colindando con los municipios de Santander de Quilichao, Jámbalo, Silvia

y Piendamo. Su relieve montañoso y su proximidad a la Carretera Panamericana

lo convierten en un punto de conexión vital entre diferentes regiones del Cauca y

el Valle del Cauca. Además de su cabecera municipal, Caldono administra varios

centros poblados, tales como Cerro Alto, Crucero de Pescador, El Pital, Pescador,

Pueblo Nuevo y Siberia. Esta división territorial no solo refleja la extensión

geográfica del municipio, sino también su diversidad cultural y social.


Población y Diversidad Cultural

La población de Caldono está compuesta por comunidades campesinas,

habitantes urbanos y grupos indígenas como los Misak (Guambiano) y los Nasa

(Paeces), los cuales tienen sus propios resguardos y cabildos. Estas comunidades

no solo comparten el territorio, sino que desempeñan un papel fundamental en la

conservación de tradiciones ancestrales, el manejo del territorio y la defensa de

sus derechos colectivos. Los pueblos indígenas, organizados en cabildos y

resguardos, son claves en la vida social y política de la región. A través de sus

estructuras organizativas, estas comunidades mantienen un equilibrio con la

naturaleza y promueven la justicia territorial, la autonomía y el respeto por sus

costumbres. Esta interacción entre diversas comunidades ha forjado una rica

tradición de lucha por los derechos indígenas y campesinos, que sigue vigente en

la actualidad.


Economía Local y Cultivos

La economía de Caldono se fundamenta principalmente en la agricultura,

con una fuerte presencia de actividades ganaderas en las comunidades

campesinas. Entre los productos más cultivados se encuentran el café, la yuca, la

cabuya, el plátano, el lulo y el tomate, los cuales son esenciales tanto para el

consumo local como para el comercio regional. Sin embargo, el municipio enfrenta

desafíos económicos por la presencia de cultivos ilícitos, como la coca y la

amapola. Estos cultivos ilegales no solo afectan la dinámica económica, sino que

también inciden en la seguridad y el orden social del municipio. Los grupos

armados ilegales, en su mayoría vinculados a estos cultivos, han generado

tensiones que afectan tanto a las comunidades campesinas como a las indígenas,

quienes luchan por mantener la integridad de sus territorios y sus formas de vida.

Caldono es un municipio que, a pesar de las dificultades económicas y los

conflictos derivados de los cultivos ilícitos y la violencia armada, sigue siendo un

referente de resistencia cultural y territorial. Su población, diversa en su origen y

forma de vida, enfrenta retos relacionados con la seguridad, la economía informal

y la lucha por sus derechos. Sin embargo, las comunidades indígenas y

campesinas de Caldono siguen siendo fundamentales en la preservación de sus

territorios, la conservación de sus tradiciones y el impulso de una economía local

sostenible. En este contexto, es importante que las políticas públicas y las

intervenciones del Estado se enfoquen más a fortalecer el tejido social y a apoyar

la economía local, de manera que se pueda garantizar el bienestar de la población

La Economía De Mi Territorio

 Nicol Dayana Mosquera Leal

Piendamó, es un municipio del departamento del Cauca fundado por Pedro Antonio

Sandoval el 2 de abril de 1924. Aunque en redes sociales o en páginas web no se encuentra

mucha información económica sobre este lugar, es fácil deducir que se basa en la agricultura,

el comercio local y algunos eventos culturales que impulsan los ingresos de sus habitantes.

La economía de Piendamó está basada principalmente en la actividad agrícola,

destacándose la producción de café, flores, plátano, entre otros. Este municipio cuenta con un

mercado local robusto que opera todos los días de la semana, aunque principalmente son los

miércoles, viernes y, especialmente, los sábados. Ese día, se realiza el mercado principal, al

cual acuden personas de veredas y municipios cercanos para comprar y vender productos

como tomate, cilantro y yuca.

Por otro lado, algunas personas prefieren hacer sus compras entre semana para evitar

la aglomeración de los sábados o por cuestiones de tiempo. La ubicación estratégica de

Piendamó sobre la Vía Panamericana y su cercanía con Popayán lo convierten en un punto

atractivo para mayoristas, quienes encuentran precios accesibles. Además, distribuidores de

ciudades como Pasto y Cali envían mercancía para hacer el mercado de mayoristas durante la

madrugada de los días mencionados, haciendo de Piendamó un municipio con un mercado

muy completo.

Otra fuente de ingresos importantes para la economía local son las fiestas tradicionales,

como la Fiesta del Café y las Flores que se celebra en el mes de agosto. En esta se realizan

desfiles de silleteros, actividades culturales, muestras gastronómicas y exposiciones, lo cual

atrae turistas y dinamiza la economía. De igual manera, en el Día de las Madres, permiten a

mujeres emprendedoras mostrar y comercializar sus productos, generando ingresos

complementarios para sus hogares.

Sin embargo, el municipio enfrenta varias limitaciones. Por ejemplo, cuenta únicamente

con una sede del Banco Agrario y una del Banco de Bogotá, lo que obliga a los habitantes a

realizar grandes transacciones en corresponsales bancarios que tienen cupos diarios muy

limitados.

Además, la economía agrícola depende en gran medida de los tres meses de cosecha

de café; durante los otros nueve meses del año, los ingresos campesinos disminuyen

considerablemente, lo que afecta directamente al comercio y a la estabilidad económica de las

familias.

Otro desafío importante es la falta de empresas o industrias que generen empleo local.

Como consecuencia, muchas personas se ven obligadas a desplazarse para encontrar

estabilidad económica. Por ejemplo, quienes tienen títulos profesionales buscan oportunidades

en ciudades o departamentos cercanos, mientras que los agricultores suelen desplazarse de

finca en finca dentro del departamento para participar en las cosechas y así obtener ingresos

suficientes para sostener sus hogares.

En conclusión, la economía de Piendamó se fundamenta principalmente en la

agricultura y el comercio local, apoyada por un mercado activo y su ubicación cercana a

ciudades como Popayán. Los eventos culturales también desempeñan un papel importante en

la generación de ingresos. Sin embargo, la fuerte dependencia de los ciclos agrícolas, la

escasa presencia de industrias y las limitaciones en los servicios bancarios dificultan el

crecimiento económico. Esto impulsa a muchos habitantes a buscar oportunidades laborales

fuera del municipio, lo que evidencia la necesidad de una mayor diversificación económica en

el territorio.

De la tierra a la acera

 Devorah Mosquera Collo

A la hora de escribir este ensayo no tenía la menor idea de cómo empezarlo.

Fue al caminar por las calles de Popayán, observando el alrededor, que

surgieron mil y una ideas distintas, pues problemáticas territoriales es lo que

abunda en la ciudad y más allá de ella. Bajo el asfixiante calor, en el otro lado

de la acera se encontraban dos indígenas Misak de edad avanzada que

soportaban la bravura del verano, y a su costado, los productos que con

esfuerzo habían cargado en sus hombros. Sentados en el piso, con los

costales apoyados en el suelo, esperaban… pero no había un solo comprador.

Los originarios dueños de la tierra ahora se encuentran a kilómetros de su

familia o comunidad, intentando comercializar los alimentos e incluso

ofreciéndolos a la mitad del precio real. Y como si esto no fuese suficiente,

ubicados en un estrecho espacio viendo pasar a las personas que se dirigen a

los almacenes donde el precio de los mismos productos se triplica por el simple

hecho de llevar un empaque, haber sido procesado o provenir de otro país.

Es innegable que las grandes cadenas dominan el mercado, pero también es

importante resaltar la cantidad de transgénicos, aditivos, grasas nocivas y

azúcares que tantas empresas ocupan y distribuyen. En contraste, los

productos que los campesinos e indígenas ofrecen son orgánicos y naturales.

Entonces, ¿por qué no existen espacios formales que garanticen su comercio?

Aprovechando nuestra tierra fértil y el esfuerzo de nuestros trabajadores

agrícolas, ¿podría Colombia fortalecer aún más su propia economía?

Hoy existen en Colombia más de 1.000 empresas del sector alimenticio y,

aunque el 70 % de las marcas más compradas son nacionales, muchas

pertenecen a un reducido grupo de familias adineradas. Es cierto que generan

empleos e ingresos, pero no se puede ignorar que el control y el poder del

mercado se concentran en unas cuantas manos. Los pequeños agricultores

tienen una amplia diversidad en sus productos, pero no tienen acceso a los

mismos recursos que las grandes empresas agrícolas, lo que limita su

capacidad de producción a gran escala. Estas dos características no son

compatibles con lo que exigen estas grandes cadenas, por lo cual priorizan

productores que generen una gran cantidad para abastecerse y a un menor

precio.

Es evidente que a las grandes empresas no les interesa que el campesino

crezca, pues detrás del mercado existen otros negocios estrechamente

vinculados, como el farmacéutico. Llegaría así una competencia que supondría

un sistema alimentario más sano, un golpe directo a este sector. Según la

Universidad Nacional de Colombia (2014), el 21,5 % de los hogares

colombianos consumen alimentos ultraprocesados; además, un 15,2 % de

personas entre 5 y 64 años los consumen diariamente, y solo el 22 % consume

frutas enteras. La salud mental también se ve reflejada en este resultado, pues

una investigación realizada por Sapiens Labs (2023), como parte del proyecto

global La mente mundial, analizó datos de 292.786 encuestados de 70 países,

incluyendo 1.090 personas de Colombia. Los hallazgos clave mostraron que, a

mayor consumo de alimentos ultra procesados, mayor probabilidad de

presentar problemas de salud mental. Quienes consumían estos productos

varias veces al día tenían un 53 % de probabilidad de estar deprimidos,

angustiados o luchando, frente al 18 % que rara vez los consumía. Es un claro

ciclo de dependencia: el consumidor compra los alimentos ultraprocesados,

requiere medicamentos y tratamientos, vuelve a comprar los mismos alimentos

por la facilidad, alcance o hábito, y así sigue el ciclo.

Frente a esto, se puede hablar de la soberanía alimentaria, una alternativa para

romper este ciclo e incluso dejando de afectar el medio ambiente con los

residuos contaminantes que salen de las industrias. Se recuperaría la

capacidad de decidir sobre qué se produce y qué se consume, priorizando,

claro está, los alimentos nutritivos, locales y culturalmente nuestros, que no

beneficien únicamente a cadenas manufactureras, sino al bienestar de toda la

comunidad y a la economía campesina. Este concepto político y social,

planteado en 1996 por el movimiento internacional campesino La Vía

Campesina, propone que los pueblos tengan el derecho a decidir sobre sus

sistemas alimentarios y agrícolas lo cual no es solo la reivindicación de su

trabajo y nuestra cultura, sino también el camino hacia el futuro con una buena

calidad de vida.

Referencias

Sapiens Labs. (2023). *Informe del proyecto global La mente mundial*.

Universidad Nacional de Colombia. (2014). *Estudio sobre consumo de

alimentos ultraprocesados en Colombia*.

La Vía Campesina. (1996). *Declaración sobre soberanía alimentaria*.