Samuel Sebastián Jojoa Madroñero
Nos ubicarnos en el Suroccidente Colombiano, la actual ciudad de San Juan de Pasto, ha
sido reconocida históricamente por distintos nombres, pero el que ha prevalecido desde la época
precolombina es el de PASTO, como una voz indígena que según Nicolás Abasolo significaría en
idioma Kamsá: "Haber un lugar para la fiesta"; pero en el ámbito económico-cultural, la
actividad económica de la zona es netamente agropecuaria, la producción agrícola está
representada en cultivos de papa, especialmente sobre los corregimientos de Santa Bárbara,
Catambuco, La Laguna y el Encano. A partir del desarrollo de los procesos históricos, sociales y
económicos han moldeado el territorio que hoy habitamos. La problemática que gira en torno a la
manera en que la economía de Pasto ha transitado desde una base agrícola tradicional hacia una
economía más variada, enfrentando múltiples desafíos como la desigualdad, la tardanza en
infraestructura y el impacto del conflicto armado. Para desarrollar este tema, se analizarán tres
momentos clave: la economía campesina ancestral, el impacto del comercio con el sur y los retos
del desarrollo económico en el siglo XXI.
Desde tiempos prehispánicos, el territorio que hoy comprende el municipio de Pasto fue
habitado por los pueblos indígenas Quillacingas que desarrollaron sistemas agrícolas sofisticados
adaptados al entorno montañoso. Sus prácticas incluían el uso de terrazas, rotación de cultivos y
conservación de semillas nativas. La colonización española trajo consigo una transformación
radical de este modelo. La imposición de la encomienda y la hacienda consolidó un sistema
económico desigual, centrado en la extracción de recursos y el control de la tierra por parte de
una élite criolla.
Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, Pasto mantuvo una estructura
económica basada en la agricultura de subsistencia y el comercio regional. La población
campesina cultivaba productos como papa, trigo, cebada, maíz y haba, en condiciones climáticas
difíciles, pero con un fuerte sentido comunitario. Las veredas funcionaban como unidades
autosuficientes donde las familias campesinas no solo producían alimentos, sino que también se
organizaban alrededor de mingas, mercados locales y formas solidarias de producción.
El aislamiento geográfico de Nariño, agravado por la falta de inversión en infraestructura
vial y tecnológica, limitó la industrialización y marginó al departamento de los principales
circuitos económicos del país. Sin embargo, Pasto logró desarrollarse como un centro
administrativo, cultural y educativo, siendo sede de universidades como la Universidad de
Nariño, lo que permitió el surgimiento de una clase media profesional en la ciudad.
A pesar de las dificultades, hubo sectores productivos que aportaron actividad económica.
La industria artesanal es un ejemplo relevante. Ha sido tanto un símbolo de identidad como una
fuente ingresos para decenas de familias. De igual forma, el Carnaval de Negros y Blancos de ha
contribuido no solo a turismo cultural, sino también al fortalecimiento de la economía creativa
local.
El comercio fronterizo con Ecuador también ha desempeñado un papel importante en la
historia económica de la región. Pasto, junto con ciudades como Ipiales y Túquerres, se benefició
del flujo comercial, especialmente en épocas en las que el dólar favorecía las exportaciones
colombianas. Este comercio informal o semiformal ha permitido a muchos habitantes acceder a
mercancías y generar ingresos.
En las últimas décadas, Pasto ha comenzado un proceso de modernización económica. Se
han fortalecido sectores como el comercio, los servicios, el transporte y, en menor medida, la
industria. La mejora en la conectividad vial gracias a la vía Panamericana ha facilitado el
intercambio de productos hacia el interior del país. No obstante, el crecimiento económico ha
sido desigual. Muchas zonas rurales continúan en situación de pobreza, y la migración del campo
a la ciudad ha generado tensiones urbanas como el desempleo juvenil, la informalidad y la
presión sobre los servicios públicos.
Además, el impacto del conflicto armado no puede dejarse de lado. Nariño ha sido
históricamente una zona afectada por grupos armados ilegales y cultivos de uso ilícito. costos
sociales importantes. Estos elementos han condicionado el desarrollo económico local, pero
también han impulsado iniciativas de economía solidaria, cooperativas campesinas, Aunque
Pasto no ha sido epicentro del conflicto, sí ha recibido población desplazada y ha debido asumir
y procesos de reconciliación basados en el trabajo comunitario.
Conclusión
La historia económica de Pasto refleja una profunda conexión entre la tierra, la identidad
cultural y los ciclos productivos de su gente. Desde las prácticas agrícolas ancestrales hasta los
intentos de transformación económica contemporánea, el territorio ha mostrado una gran
capacidad de adaptación. No obstante, los desafíos duran: superar el rezago estructural, reducir la
desigualdad y promover un desarrollo que sea a la vez sostenible, incluyente y respetuoso de las
tradiciones. Comprender esta historia no solo es un ejercicio académico, sino también un acto de
memoria y compromiso con la transformación económica de nuestro territorio.
Referencias
Chaves, D., & Delgado, F. (2017). Saberes ancestrales y prácticas agrícolas en
comunidades indígenas de Nariño. Universidad de Nariño.
Ortiz, M. A. (2020). Educación y movilidad social en Pasto: historia reciente de una
ciudad andina. Revista de Estudios Regionales, 25(3), 89-102.
Fuentes
"El impacto del conflicto armado en la economía de Nariño" (Revista de Estudios
Políticos, 2018)
La economía campesina en la región andina: un análisis de la sostenibilidad" (Revista de
Economía y Desarrollo, 2019)
Aunque Pasto es muy reconocida por su Carnaval de Negros y Blancos, también debería serlo por su gente y por su resiliencia para salir adelante y afrontar las problemáticas a lo largo de su historia. Como toda ciudad, busca mejorar y disminuir las brechas de desigualdad y conflicto, pero su identidad representa una oportunidad para mantener viva su historia y progresar con ella.
ResponderBorrarEs un ensayo que analiza de manera acertada los contra y los pro del desarrollo económico que se ha llevado a cabo en la ciudad de Pasto. Si bien, Pasto es actualmente una ciudad con una economía fuerte gracias al trabajo en conjunto de las familias campesinas e indígenas, detrás de este trabajo existe una realidad que pocos conocen y que no es para nada un cuento de hadas, pues, estas familias continúan en la lucha por reducir la desigualdad, los atropellos del conflicto armado y promover un desarrollo que a su vez contribuya con el medio ambiente y respete las diferentes culturas y tradiciones, que desde hace muchos años atrás son los principales temas a tener en cuenta para mejorar estas posibles fracturas de Pasto.
ResponderBorrarConcuerdo en que en Pasto se presenta aún la desigualdad, pues, como se mencionó, el municipio se encuentra en las fronteras del país y con ello está claro decir los problemas que hubo para el avance industrial y económico, no solo como municipio, sino como departamento. Es evidente los problemas de desigualdad que ha enfrentado Pasto; incluso, sus problemas por el avance industrial se han notado en gran medida, pero algo sorprendente es cómo han podido mejorar viviendo en plena adversidad y la manera en la que han salido adelante, demostrando el valor que hay en ellos como ciudadanos del municipio.
ResponderBorrarPasto es una ciudad que tiene varias fuentes de ingreso, como lo dice en el texto cuenta con zonas fronterizas, la panamericana y lo que no se resalta es que cuenta con zonas costeras, haciendo que halla un muy buen ingreso de insumos y una exportación de productos. Concuerdo con que la economía es muy desigual en su población pero considero que tiene un buen potencial de desarrollo.
ResponderBorrarEs un escrito muy interesante, nos da a conocer un poco de como es este territorio llamado pasto, sus origines, su significado, no solo nos muestra como es, si no que nos permite conocer sus culturas algo que hace interesante este territorio, además nos da a conocer la importancia de la agricultura para mejorar la economía y que a pesar de que no llegan muchos recursos en este lugar, sus habitantes han logrado sacar adelante este bello territorio.
ResponderBorrarLa historia económica de Pasto es una mezcla de tradición y resistencia. Desde los sistemas agrícolas indígenas hasta el comercio con Ecuador y la modernización actual, la ciudad ha enfrentado aislamiento, desigualdad y conflicto armado. Sin embargo, gracias a la fuerza de su gente, el trabajo solidario, su cultura y expresiones como el Carnaval de Negros y Blancos, Pasto mantiene viva su identidad y proyecta un futuro con esperanza y creatividad.
ResponderBorrarMe parece especialmente significativo cómo se reconoce el papel de las comunidades indígenas y campesinas en la construcción de una economía solidaria y adaptada al territorio, así como la importancia del comercio fronterizo y la cultura local en el desarrollo económico. En mi opinión, este ensayo refleja el equilibrio entre la evaluación de la identidad cultural y las necesidades de la modernización económica, también enfatizando las dificultades debido a conflictos armados y estructurados de manera desigual.
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