Jhon Cristian ortega
Los hay de todo
tipo, excesivo, excéntrico, impulsivo, pasivo, moderados, indiferentes o
apacibles. Que están de acuerdo o no, que les valga cero o no, pero que
independientemente siempre los satisfaga y cumpla con sus deseos, muchos de
ellos escondidos y confundidos por necesidades.
Diferentes
tipos de consumidores existen en la actualidad. Personas que
inevitablemente se sienten parte del
modo de producción y son felices como instrumento por el cual la economía se
dinamiza entre sus fronteras y hay quienes van en contra del consumo criticando
el capitalismo y el excesivo pero innecesario crecimiento económico que
pretende suplir todos los deseo, puesto que todos los deseos del hombre están
muy lejos de poder satisfacerse, pero
más sin embargo se cepilla los dientes y va a sus trabajos en carro.
Se
definiría así que si los deseos fueran finitos y si el numero poblacional
pudiera controlarse es probable a que en un punto donde el crecimiento
económico continuo y sus vertientes; es decir, de costos y producción, y todo
aquello que este impliqué para su optimo desarrollo, termine y así tal vez sea
posible entrar en un época donde el crecimiento económico se limite al campo de
lo naturalmente humano más que al de los bienes. Sin embargo si se consideraría
que los deseos tienden a ser infinitos y siempre insaciables, tendríamos como resultado
una inexistencia total de un límite para la necesidad de un crecimiento de la
producción material que genera consecuencias físicas y culturales dentro de un
ambiente.
En
tiempos actuales el consumismo se ha acoplado del hombre, convergiendo de manera autentica en cada aspecto de la vida diaria. Son casi
que incalculables veces en las que los compradores desconocen realmente su insondable motivación para estimar algo y
comprarlo. Si acecháramos los motivos, encontraríamos que la mayor parte de la
demanda no es vaga y escasamente motivada por necesidades muy profundas, por el contrario es de índoles aspectos sociales e interpersonales, procedentes de
necesidades de ser amados, estimados o ser atractivos sexualmente e influidas
también por la hostilidad o critica de otros.
No
obstante, hecho un punto de observación introspectiva que el querer más
ingresos y por tanto aumentar el poder
adquisitivo, supone que el aumento anual del ingresos debe darnos
bienestar. Parece contradictorio pero es contingente el caso que bajo
condiciones determinadas, después de ocuparse sustancial y exitosamente
laboralmente durante muchos años de cumplir mas y mas caras demandas, al cambo de un tiempo no estamos ni más
felices, ni más satisfechos, ni mas alegres que cuando empezamos.
Parados,
viendo desde la actualidad, se ve en diversas culturas y en diferentes periodos
que aparentemente las necesidades sociales y físicas del hombre era tal cual a
sus deseos y ambiciones, y por ende eran finitos y saciables. Por el contrario en
la actualidad, recientemente con las influencias de la propagación de recientes
valores culturales, indican de esta manera que a pesar de un aumento de la productividad
del mercado y de la misma economía, es imposible satisfacerlos. En suficientes
países del mundo se podría hablar que la actividad económica ha alcanzado un
objetivo básico de cualquier frontera, es la de alcanzar y suplir las
necesidades físicas, pero es difícil hablar que hayan podido alcanzar la meta del
siguiente objetivo, de carácter social.
Algunas
personas poseen empleos que odian para comprar objetos innecesarios, pese a
ello sin mucho objetivo transitan por la vida. No han batallado por guerras
entre naciones, pero sin embargo no han afrontado una necesaria guerra y digna
de vivir, una guerra más allá de lo tangible, una guerra espiritual, salir de
depresiones. El mundo exterior muchas veces no es como se está pintado, de ahí, la necesidad de
pintar nuestro propio lienzo. De lo contrario caeremos como muchos otros en la
banalidad y lo terrenal de la vida ordinaria, que conlleva la muerte de
nuestros propios sueños.
Un
conflicto interior por definir nuestra existencia y felicidad, tal vez luego
reflejado en nuestra economía. Pues tú no eres el carro o la casa que compraste,
ni tampoco el ingreso que tienes depositado en el banco. Un club de conflictos
donde solo hacen parte las almas ambivalentes de lo intrínsecamente humano y
propiamente terrenal. Deseos, necesidades, bienestar y felicidad componentes
fuertes que dinamizan la vida y esencia de una economía.
No
se trata sobre si el consumo es malo o bueno, simplemente no posee connotación,
es insípido desde esa definición, puesto que siempre hemos sido consumidores desde
el inicio de los tiempos y es parte inevitable de nosotros, el punto abolir es
lo excéntrico y exagerado del asunto. Un consumo moderado es la aspiración, de
todas las naciones, partiendo del sujeto como parte individual de una sociedad,
de establecer y tener clara conciencia del significado del impacto que se puede
causar en las culturas y el ambiente como humanidad.
No
olvidar y dejar a un lado nuestro propio interior humano. Algo que los poetas,
artista y filósofos plantaban en épocas de antaño y que no obstante nosotros en
tiempos de soledad e inherentes a nosotros mismos lo hacemos e veces sin darnos
cuenta. La riqueza espiritual pulida por la riqueza interior y no por la de
piedras preciosas, el cual parece desaparecer con lo material que no imponen
una sociedad de mercado. Recordar quinees somos y que queremos.
“algún
día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontraras a
ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la más feliz o la amarga de tus horas”
Pablo
Neruda
Fuente:
-
Desarrollo y crecimiento económico
- Lauchlin Currie
-
Deseos, necesidades, bienestar y
desarrollo económico - Lauchlin Currie
bue dia, no se cual el la intension al titular este texto con un nombre de una afamada pelicula y luego no hacer intertexto con lo que ella desarrolla que a mi juicio tiene que ver mucho con la idea del consumo y consumismo que planteas. el consumismo es la punta de lanza del sistema capitalista y es ahí donde nos movemos a diario. buen texto
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