Lizeth
Dayana Gallego h.
Las
sociedad para sobrevivir debe producir bienes para poder satisfacer necesidades
básicas y bajo estas condiciones se organiza y garantiza su existencia, por
esta razón al pasar de los años se han organizado en distintos sistemas
económicos que van desde buscar un bienestar colectivos hasta el que tenemos
hoy que es el capitalismo, que se caracteriza por la explotación de parte de la
burguesía hacia el proletariado aprovechándose de sus necesidades, teniendo
como fin principal aumentar su riqueza.
En
esta forma la burguesía se apodero de las principales partes de la economía,
construyendo un imperio que día a día va
creciendo, globalizando la sociedad garantizando así su poder para
imponer sus políticas y dominio. No hay necesidad de tener mayores estudios
para darse cuenta de que la burguesía tiene en sus manos los mayores poderes de
la sociedad como son la política, la economía, el poder militar y hasta la
cultura, todos estos factores los manejan a su mayor conveniencia, aprueban
leyes, acomodan licitaciones, fallos judiciales, acomodan contratos que les
garantizan una monopolización y un
crecimiento de sus riquezas manteniendo la dictadura sobre el pueblo,
por otro lado tenemos la monopolización de la producción que lleva a el
proletariado a la explotación de su fuerza de trabajo a cambio de un sueldo
miserable que garantiza a duras penas la supervivencia y eso que haciendo casi
milagros y todo esto, ¿para qué?, para garantizar la acumulación de capital de
los “poderosos”, de esos que lo único que hacen es sentarse en una silla a
impartir órdenes y a disfrutar de las ganancias que le deja explotar a otros.
Este
capitalismo salvaje ha influido en todos los aspectos, incluso en la educación,
el sistema educativo ha sido adecuado para la formación de la mano de obra que
en un futuro va a contribuir en el desarrollo de la economía, en la actualidad
la formación profesional ha desplazado a la formación empírica de 40 o 50 años,
junto con la tecnificación de las empresas permitiéndoles realizar una
explotación mayor haciendo que los trabajadores se esfuercen el doble,
exponiéndose a horas de trabajo excesivas, trabajos duros, sueldos
exageradamente malos, para poder mantener sus trabajos con los que se sostienen
y no arriesgarse a ser despedidos y reemplazados.
En
el caso específico de Colombia, los grandes empresarios están en constante
lucha para apoderarse de las materias primas y el mercado, esta lucha lleva a
los pequeños y medianos empresarios a la quiebra o en el mejor de los casos son
obligados a unirse a las grandes multinacionales pero de igual forma estos
GRANDES se apoderan del sector y los productores que no ceden son prácticamente
obligados a abandonar haciéndoles una competencia desleal, imponiendo precios,
capitalismo salvaje, tratados como el TLC, que los deja incapaces de producir,
de competir en el mercado, los lleva a no tener como sostenerse y directamente
a la quiebra y como ellos no pierden nada, o si pierden saben que en poco
tiempo podrán recuperar por partida doble todo lo que ‘sacrificaron’. A ellos
no les importa las consecuencias sociales que pueda tener esta pugna por el
contrario es otra forma de acabar con la parte de la sociedad que para ellos no
le aportan nada a el mundo, solo le quieren quitar recursos que ellos podrían
aprovechar para enriquecerse más.
Se
podría pensar que en la actualidad por el hecho de contar con una mayor
formación profesional las personas tienen la capacidad racional y de análisis
para entender y ser más conscientes de la explotación a la cual están siendo
sometidos y así mismo pueda organizarse para combatir e intentar transformar el
sistema que los está rigiendo pero la realidad es todo lo contrario, en la
sociedad de lo que más podemos dar cuenta es del conformismo y sumisión de la
gran mayoría, podemos notar como desde que estamos en nuestra etapa de
formación nos están creando la mentalidad de que apenas podamos debemos salir a
producir o en otras palabras a ser explotados, esa, inconscientemente es
nuestra visión en la vida, porque si no producimos no vivimos.
Por
otro lado tenemos que si hay personas que se declaran en contra total del
sistema que nos rige pero hasta a ellos los afecta la burguesía, estos
monstruos cuentan con todos los medios para difundir sus proyectos y productos
y hoy se pueden encontrar cualquier cantidad de sindicatos luchando o peleando
por la causa, por una mejora en el salario, por mejores condiciones, por un
trato equitativo, pero al otro día son absorbidos por el consumismo
devolviéndole a la burguesía todo lo que han ganado con su esfuerzo en
inversiones que siguen contribuyendo a el enriquecimiento de los explotadores.
En
este sentido se le está dejando todo el trabajo fácil a los explotadores, se les
da el poder de manejar a su mayor conveniencia a las personas dejándoles solo
la opción de resignarse a lo que ellos les quieran brindar porque por más que quieran
oponerse a esto ellos tienen todo el poder monopolizado para callar las
protestas y movilizaciones que deciden declararse en contra del humillante
sistema de vida que tiene como único objetivo convertir a la humanidad en
juguetes, expropiando la fuerza de trabajo, estamos destinados desde siempre a
ser simples objetos que utilizan para acrecentar su riqueza, dándonos como
contentillo un miserable sueldo como para que no muramos, todo esto es un
círculo vicioso, si bien es verdad que tras grandes luchas se han logrado
grandes cambios en el accionar del sistema no es suficiente, no estamos ni cerca
de lograr una vida digna para los trabajadores, en gran parte esto se debe a la
debilidad y el miedo a declararnos en contra y a la inconciencia que tenemos en
el sentido de que no sabemos la importancia que tenemos y el papel que
ejercemos en la economía de una sociedad, no asimilamos que la explotación de
nuestra fuerza de trabajo es lo que le garantiza al capitalista la acumulación
de riqueza, si no existiera el proletariado o si no estuviéramos dispuestos
simplemente a ser explotados de la forma en la que lo hacen, les tocaría a
ellos buscar cómo realizar el trabajo que nosotros hacemos, obligándolos a
hacerlo ellos mismos cosa que obviamente no harían porque ellos están
acostumbrados a solo recoger frutos pero no a sembrarlos, o tendrían obligatoriamente
que mejorar las condiciones de todas las personas que hacen que su riqueza
crezca.
En
conclusión nos hace falta más conciencia y verdadera formación emprendedora y
no conformista que nos haga entender que no porque estamos trabajando para
alguien con un poco más de poder del que tenemos nosotros nos tenemos que dejar
explotar y pisotear, por el contrario por el simple hecho de hacer que esa
persona se engrandezca económicamente nos merecemos un trato excelente que haga
que queramos lo que hacemos, que realicemos el trabajo con toda la satisfacción
posible con todas las garantías para que podamos llevar una existencia digna y
no que hagamos las cosas porque o si no moriríamos, porque toca, que no
tengamos que vivir del diario rebusque porque no nos respetan como seres
humanos, seria extraordinario no tener que volver a hablar de explotación si no
de trabajo y colaboración.
Bibliografía
ABC, c. (20 de septiembre de
2013). Color ABC. Obtenido de http://www.abc.com.py/edicion-impresa/economia/capitalismo-salvaje-es-criticado-por-experto-619796.html
EUMED.NED. (s.f.). eumed.ned.
Obtenido de Capitalismo Salvaje:
http://www.eumed.net/libros-gratis/2008a/381/CAPITALISMO%20SALVAJE.htm

Frente a este texto considero validos los argumentos que se plantean con respecto al sistema económico predominante en los últimos años, pues para nadie es un secreto la manera tan arbitraria con la que se ha implantado en los diferentes contextos, como es el caso de Colombia, que al adoptar dicho sistema han suscitado diferentes problemáticas como lo son la explotación de la mano de obra y la poca remuneración a cambio, ya que bajo intereses particulares, los salarios para los empleados son cada vez mas precarios, sin siquiera garantizar los beneficios básicos de la supervivencia humana dentro de este modelo extranjero.
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