MAYRA ALEJANDRA MEDINA PECHENÉ
¿Cualquier persona tiene la voluntad y la capacidad para asumir el rol del
campesino?
El campesino inzaeño fuma, bebe, sabe contar historias, pelea por lo que cree
que no es correcto, sostiene cinco hijos o más, siembra frijol, papa, café, yuca, maíz,
plátano, cacao y caña; ordeña 20 vacas desde las 4:00 de la mañana, sabe silbar, le
habla a los perros y ellos le ladran a él, hay uno que lo sigue a todos lados, nunca se
jubila, no tiene seguro social y eso no le quita el sueño, no le afecta la altura, va a
jornalear sin protector solar, reconoce un aguacate maduro sin apretarlo, tiene una uña
larga para pelar mandarinas y naranjas, a ojo sabe cuánto pesa un bulto de café y con
mirar y darle una vuelta sabe cuánto pesa el cerdo, el pollo o la vaca. Puede manejar
hasta seis caballos al mismo tiempo, y se sabe el nombre de los mismos, porta un
machete listo para dar un machetazo, aunque es rara vez lo utiliza, excepto cuando es
necesario despejar el camino, cortar leña y arreglar las matas de yuca, plátano y caña.
Se sabe el nombre de los nietos, tiene la receta casera para ciertas
enfermedades, a veces se le dificulta bailar, pero baila. No le da depresión ya que el
trabajo no se lo permite, se sabe más de 100 groserías y, si no, se las inventa, ha visto
al diablo, tiene un poco de “malicia indígena”, no se quema con el café hirviendo, se
despierta antes de que el gallo cante, hace de todo un poco: cambia las pilas del radio,
arregla las herramientas, hace mantenimientos que se requieran en la casa, pero, de
que resuelve, resuelve. No lo tumba una gripe, camina despreocupado, aunque en su
cabeza abundan preocupaciones e incertidumbres, su teléfono celular es una “flecha”
que casi nunca tiene señal y cuando la tiene casi nunca suena, saluda unas veinte
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veces al día, repite el saludo y se despide tres veces, sus pantalones son dos tallas
más grandes y nunca se le caen, habla duro hasta para contar un secreto, se sabe
atajos para llegar más rápido, trabaja de sol a sol y nunca tiene flojera, sabe cuándo va
a llover y son pocas las veces que falla, sabe espantar la lluvia y los truenos. No le
afecta beber leche o agua sin hervir, ni el alto consumo de café no lo desvela,
reconoce a los muchachos malos y a las malas mujeres, sabe llamar gallinas, baja
naranjas sacudiendo las ramas, disfruta de un agua de limón en los días calurosos y de
postre avena de yuca, un plato de mazamorra, en ocasiones torta de banano, auyama,
mejor dicho cualquier cosa que se les ocurra que se puede hacer con los productos del
campo, espanta males con un escapulario, escucha la radio campesina, no da “likes”,
no sale bonito en las fotos pero tiene un cuadro grande en la sala de su casa donde
sale increíble con su esposa, hijos y nietos, se sabe muchos agüeros, trabalenguas y
chistes
Escucha noticias, cree en las noticias, pero principalmente le interesa saber si el
precio del café subió, sabe para qué sirve la ruda, la sábila y el paico con el que purga
a sus hijos y nietos, el ángel de la guarda nunca lo ha desamparado, le dice ingeniero o
doctor a cualquiera y todos le dicen "Don", no sabe cambiar la llanta de un carro, pero
no se niega a hacerlo, sabe pescar y cazar, no le gusta que le vean la cara en
cuestiones de negocios. La gaseosa se la toma sólo en ocasiones especiales, cerveza
siempre y si está al clima no importa, ve de noche sin necesidad de linterna, no siente
cuando le pican los zancudos, ha comido conejo, armadillo y culebra y todo eso le sabe
a pollo, no sabe cuándo es festivo y tampoco por quién votar en tiempos de elecciones,
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porque todos le han ofrecido mejorar su condición de vida y todos le han quedado mal
en el momento que asumen la alcaldía.
Por último, pero no menos importante resalto el rol de la mujer inzaeña en la
labor del campo, que está muy relacionado con lo que mencione anteriormente, pero va
mucho más allá de lo que la mayoría de las personas se imaginan, pues muchos
tenemos la vaga idea de que la mujer campesina se encarga exclusivamente de las
labores de la casa. Si bien, dichas actividades hacen parte de su diario vivir, eso es
solo una pequeña parte de lo que realmente hacen en el campo. Desde las abuelas
que cosechaban en las huertas sus propias verduras y hortalizas, cuidaban de los
diferentes animales, preparaban el queso, la masa de las arepas el y el pan desde
cero; hasta sus hijas y nietas, que heredaron estás tradiciones, que hoy en día tratan
de seguir presentes a pesar de los desafíos y limitaciones que enfrentan. Lo cierto es
que, para muchos, la mujer “no hace nada o hace muy poco en el campo”, y
desconocen que diariamente, es la primera en levantarse y la última en acostarse,
dejando todo listo para el día siguiente. En tiempos de cosecha de café tiene que
esforzarse el triple para darse abasto con el almuerzo de los trabajadores, y como si no
fuera suficiente hace todo lo posible para colaborar otras actividades como: coger,
abonar, pelar, lavar y secar el café. Por este motivo, que debemos resaltar su dura
labor y tenerla en cuanta en la toma de decisiones que aporten el progreso de la
agricultura.
En fin, gracias a los campesinos y campesinas símbolo de tradición,
conocimiento y perseverancia, que siempre nos demuestran lo que valen, pues sin
ellos la comida se reduce a nada y la vida sería prácticamente imposible.
Es cierto, el campesino es un emblema de nuestro país: aquel que se levanta temprano, que con sus manos nos abastece de alimentos y que, aunque vende sus productos baratos, no duda en rebajar un poco más. Nos llena de enseñanzas, de amor a la tierra y al trabajo; contribuye al crecimiento de la economía y a que nuestro país sea reconocido por sus productos, como el café, y no solo por su violencia.
ResponderBorrarLo que más me atrae y me gusta sobre este texto, es como retrata el hecho de que ser campesino no es cualquier cosa, no es menos que un trabajor en una empresa o en un laboratorio científico, nos recalca que el trabajo en el campo es mucho más difícil de lo que imaginamos, enfrentando desafíos como los cultivos, las madrugadas, las responsabilidades, los animales y una infinidad de dificultades que por ejemplo una persona que por más inteligente que sea, le parecería por lo menos un poco difícil la labor en esta tierra. Dejándonos como enseñanza el hecho de que no se puede menospreciar un trabajo en la tierra y del campesino porque al igual que los demás, implica de bastantes sacrificios y deberes.
ResponderBorrarAl leer este ensayo me doy cuenta de que ser campesino no es algo que cualquiera pueda asumir. Se muestra cómo este rol va más allá del trabajo físico: es una vida llena de saberes, resistencia y amor por la tierra. También me impactó el lugar de la mujer campesina, cuyo esfuerzo muchas veces es invisibilizado, pero resulta indispensable en cada labor del campo. En conclusión, el texto me hizo reflexionar sobre la importancia de valorar y reconocer a quienes sostienen, con su trabajo diario, la vida de todos nosotros.
ResponderBorrarInteresante ya que nos resaltada y recuerda la importancia de una labor tan compleja y larga que pocas personas sabemos hacer porque no tenemos esas costumbres o nos faltan desarrollarlas además ningún trabajo se compara con el que tienen los campesinos y campesinas ya que es mas tedioso. Podemos decir que ellos son nuestro símbolo de cultura, tradición, sabiduría, esfuerzo, trabajo; que nos representa como colombianos.
ResponderBorrarEl trabajo hecho por el campesino no es destacado en la sociedad, de este modo veo cuán importante llega a ser su labor y contribución a la economía, no solo del país, sino hasta a una escala internacional; siendo personas capaces de llevar su vida ocupados en todo momento, alejando sus mentalidades de emociones negativas y conviviendo de manera alegre con sus esposas e hijos, en suma conviviendo con sus ganados que cuidan con aprecio. Me agrada cada punto desarrollado y descrito como un día normal en sus vidas, pues aquellas personas han de ser más escuchadas en comparación a lo poco que esto se llega a hacer, puesto que en realidad aportan en gran medida a la humanidad completa.
ResponderBorrarEs muy interesante ver cómo el papel de campesino no puede ser ejecutado por cualquier persona, ya que requiere de un esfuerzo físico, amor por la tierra y conocimientos tradicionales que se van heredando o adquiriendo. Sin embargo, también es muy importante resaltar la labor de la mujer campesina, que, además de encargarse de tareas del hogar, participa activamente en la agricultura. Sin embargo, vivimos en una sociedad muy machista donde esta labor sigue siendo subvalorada.
ResponderBorrarEsto me trae recuerdos vagos de dónde soy y de dónde vengo. Recuerdos de mi padre, cuando me enseñó a coger café, cuando me enseñó a vivir como campesino. Recuerdos de las muchas veces que tuve que levantarme temprano y acostarme demasiado tarde, trabajando día tras día por mi familia, ayudando a mi madre, que con tanto esfuerzo buscaba la manera de subsistir.
ResponderBorrarResaltando todo lo que significa ser campesino, me siento identificado con el texto. Aunque soy alguien moderno, aunque quiero estudiar y superarme, ese origen es parte de mí. Ser campesino es algo que llevo dentro, algo que me define.
Estar lejos de mi tierra me hace pensar qué sería de mí sin ella, sin todo lo que me ofreció. Qué sería de mí si hubiera sido alguien diferente. Si no hubiera bebido del campo, si no hubiera cogido café, si no hubiera aprendido a hacer panela, a reconocer la buena tierra, a ensuciar mis manos cada mañana y acostarme tarde por ayudar a mi padre.
El campo me enseñó demasiado, aunque tarde comprendí lo valioso de esas lecciones. Ser campesino no es solo trabajar la tierra: es saber hacer casi de todo. Es buscar soluciones cuando no hay con qué pagar, es ser versátil, innovador y, sobre todo, es representar lo que somos y amar lo que tenemos.
Un escrito muy interesante, nos describe las cualidades, habilidades del campesino y su arduo trabajo en el campo, permite ver qué el campesino es mucho más que alguien que labra la tierra, es alguien que cada día se levanta a luchar por su familia, además nos describe a la mujer inzaeña aquella que es esforzada en lo que hace, vela por su familia, por sus trabajadores y además se esfuerza por hacer más trabajos a la vez. De esta manera nos da a entender que el campesino debe ser valorado no solo como persona si no que debe ser valorado su esfuerzo y su trabajo, porque es esto lo que nos permite que a la mesa de muchas familias colombianas lleguen alimentos agricolas de buena calidad.
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