martes, 19 de agosto de 2025

Uso del suelo y conflictos territoriales en el departamento del Cauca

 Maria Jose Villa Lopez


El departamento del Cauca, en el suroccidente de Colombia, concentra una enorme

riqueza ambiental y diversidad étnica, pero también algunos de los conflictos territoriales

más persistentes del país. La combinación de una histórica concentración de la propiedad

rural, la expansión de economías extractivas y la presencia de actores armados ilegales ha

configurado disputas que afectan el uso del suelo, el control del territorio y la garantía de

derechos colectivos (DANE, 2022; Oxfam, 2017).


Causas estructurales

Una de las raíces del conflicto es la desigual distribución de la tierra. Estudios

oficiales y de la sociedad civil han mostrado que una pequeña fracción de predios

concentra la mayor parte del área agropecuaria, lo que perpetúa relaciones desiguales

entre hacendados, agroindustrias y comunidades rurales (DANE, 2022; Oxfam, 2017). Este

patrón se superpone con territorios indígenas y afrodescendientes que reclaman

reconocimiento, ampliación y seguridad jurídica de sus resguardos y títulos colectivos, en

el marco de la Constitución de 1991 y de la Ley 70 para comunidades negras (Ley 70,

1993).

Además, la expansión de la frontera agrícola y de proyectos extractivos (mineros y

agroindustriales) ha presionado ecosistemas frágiles, intensificando conflictos por el agua,

la biodiversidad y los suelos. En el norte del Cauca, la agroindustria de la caña ha

reconfigurado los paisajes y los arreglos de poder rural, con impactos sobre las economías

campesinas y las prácticas productivas tradicionales (de Barros Ferreira, 2024).


Dinámicas recientes del conflicto

Tras la firma del Acuerdo Final de 2016, el Punto 1 sobre Reforma Rural Integral

trazó una hoja de ruta para cerrar brechas históricas de acceso a la tierra, ordenar el

territorio y promover economías rurales sostenibles (Acuerdo Final, 2016). Sin embargo, la

persistencia y reconfiguración de grupos armados —incluidas disidencias— mantiene un

escenario de disputas por corredores estratégicos, zonas de cultivos ilícitos y áreas de

minería, con impactos diferenciados sobre pueblos indígenas, comunidades

afrodescendientes y campesinas (Defensoría del Pueblo, 2025).

El monitoreo de la UNODC reportó máximos recientes en los cultivos de coca a nivel

nacional, con focos críticos en el suroccidente, incluido Cauca, lo que alimenta economías

ilegales y conflictos por la regulación del uso del suelo (UNODC, 2025). Este contexto ha

coincidido con picos de violencia contra liderazgos sociales y autoridades propias en la

región (Indepaz, 2025).


Actores, repertorios de acción y disputas por el territorio

Las organizaciones indígenas del Cauca, articuladas en el Consejo Regional Indígena

del Cauca (CRIC), han impulsado desde 1971 procesos de recuperación de tierras,

ampliación de resguardos y fortalecimiento de gobiernos propios. Su Plataforma de Lucha

plantea la defensa integral de los territorios —espacios de vida, cultura y autonomía—

como condición para la paz territorial (CRIC, 2025). A su vez, los Consejos Comunitarios

afrodescendientes y las organizaciones campesinas han desarrollado estrategias de

titulación, protección ambiental y economías solidarias (de Barros Ferreira, 2024;

Dejusticia, 2022).

En paralelo, actores empresariales —en particular del sector azucarero y de otras

cadenas agroindustriales— disputan orientación productiva y control del suelo, en tensión

con agendas de ordenamiento territorial participativo. Los gobiernos locales y el Estado

nacional lidian con el reto de compatibilizar vocaciones de uso del suelo, conservación y

derechos colectivos, apoyándose en instrumentos técnicos del IGAC y políticas de gestión

sostenible del suelo (IGAC, 2024; ANDI, s. f.).

Hacia soluciones integrales

Para reducir los conflictos territoriales se requieren medidas simultáneas y

coordinadas. Primero, avanzar en la Reforma Rural Integral: fondo de tierras, formalización

masiva, planes nacionales de riego, vías terciarias y servicios rurales, con enfoque

territorial y étnico (Acuerdo Final, 2016). Segundo, consolidar el ordenamiento territorial

alrededor de la vocación de los suelos y la protección de ecosistemas, apoyado en

cartografías y clasificaciones agrológicas, y en planes de vida y etnodesarrollo (IGAC, 2024;

CRIC, 2025).

Tercero, fortalecer la protección colectiva de líderes y autoridades propias, y la

presencia civil del Estado en salud, educación y justicia, articulada con mecanismos de

alerta temprana y acciones preventivas (Defensoría del Pueblo, 2025). Cuarto, transitar

hacia economías lícitas y sostenibles —agroecología, turismo comunitario, bioeconomía,

encadenamientos cortos— con garantías de mercado y compras públicas, reduciendo la

dependencia de economías ilegales (UNODC, 2025).

Finalmente, el diálogo interétnico e intergremial es clave para pactar usos del suelo

compatibles: experiencias como las mesas de diálogo del norte del Cauca muestran que la

confianza, la mediación y la entrega de tierras pueden abrir rutas de solución, aun en

contextos de alto riesgo (El País, 2024).

El Cauca condensa, con particular intensidad, las tensiones colombianas entre

modelos de desarrollo, derechos territoriales y sostenibilidad. Resolver los conflictos por el

uso del suelo exige una combinación de redistribución y formalización de la tierra,

ordenamiento participativo, protección efectiva y transiciones productivas. El

cumplimiento integral del Acuerdo de Paz, junto con el reconocimiento sustantivo de los

gobiernos propios indígenas y afrodescendientes y de las economías campesinas, es la base

para que el territorio deje de ser escenario de guerra y se convierta en plataforma de vida

digna y paz territorial (Acuerdo Final, 2016; CRIC, 2025; Defensoría del Pueblo, 2025).


Referencias

Acuerdo Final. (2016). Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz

estable y duradera.

https://www.cancilleria.gov.co/sites/default/files/Fotos2016/12.11_1.2016nuevoacuerdofinal.pdf

ANDI. (s. f.). Política para la gestión sostenible del suelo.

https://www.andi.com.co/Uploads/Pol%C3%ADtica_para_la_gesti%C3%B3n_sostenible_del_suelo_

FINAL.pdf

CRIC. (2025). Portal oficial del Consejo Regional Indígena del Cauca. https://www.cric-

colombia.org/portal/

DANE. (2022). Nota estadística: Propiedad rural en Colombia.

https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/notas-

estadisticas/jul_2022_nota_estadistica_propiedad_rural.pdf

De Barros Ferreira, M. J. (2024). Conflictos territoriales en el Norte del Cauca. Documento de

trabajo CESED-UNIANDES. https://cesed.uniandes.edu.co/wp-

content/uploads/2024/01/DT_ConflictosTerritorialesNorteDelCauca_DIAGRAMADO_V3.pdf


Defensoría del Pueblo. (2025). Alertas tempranas de inminencia (Popayán, Cauca) N.° 004-25 y

otras. https://alertastempranas.defensoria.gov.co/

Dejusticia. (2022). Guerra contra el campesinado (1958–2019).

https://www.dejusticia.org/guerra-contra-el-campesinado-organizaciones-entregan-informe-a-la-

cev/

El País. (2024, diciembre 5). Mesa de diálogo del norte del Cauca: el laboratorio de paz que busca

reconciliar un territorio desangrado. https://elpais.com/america-colombia/branded/los-lideres-

de-colombia/2024-12-05/mesa-de-dialogo-del-norte-del-cauca-el-laboratorio-de-paz-que-busca-

reconciliar-un-territorio-desangrado-por-viejas-disputas.html

Ley 70. (1993). Ley 70 de 1993 (Comunidad negra).

https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=7388

Oxfam. (2017). Radiografía de la desigualdad: Tierra y desigualdad en Colombia.

https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad

UNODC. (2025). Monitoreo de territorios con presencia de cultivos de coca 2023.

https://www.unodc.org/documents/crop-

monitoring/Colombia/Colombia_informe_monitoreo_2023.pdf

IGAC. (2024). Informe de gestión anual 2023.

https://www.igac.gov.co/sites/default/files/transparencia/planeacionypresupuesto/Informe%20

de%20Gesti%C3%B3n%20Anual%202023%20DEFINITIVO.pdf

Indepaz. (2025, junio 3). Con o sin cese al fuego, la paz total aún no logra frenar los asesinatos

contra líderes sociales. https://elpais.com/america-colombia/2025-06-03/con-o-sin-cese-al-fuego-

la-paz-total-aun-no-logra-frenar-los-asesinatos-contra-lideres-sociales.html

8 comentarios:

  1. En lo planteado se explica de forma clara como los problemas de tierras en el cauca vienen hace muchos años y como eso sigue afectando a las comunidades. Me parece relevante que no solo hable de la economía, sino también de la cultura, el ambiente y los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, también se tiene en cuenta que no solo relata el problema, sino que plantea soluciones, como mejorar el acceso a la tierra y fortalecer la participación de las comunidades, eso me dio a entender que la paz del territorio no depende de una sola acción, sino de varios cambios al mismo tiempo.

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  2. Me parece que el texto refleja que en el Cauca la tierra es mucho más que un espacio productivo: es memoria, cultura y vida para las comunidades que la habitan. También muestra cómo la desigualdad, la presión de empresas y la presencia de actores armados han mantenido los conflictos vivos. Al final, deja claro que cualquier solución real debe partir del reconocimiento de la diversidad del territorio y del respeto a los derechos de quienes lo defienden día a día.

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  4. Este texto hace un análisis profundo de los conflictos territoriales en el departamento del Cauca, mostrando cómo la riqueza natural y cultural de la región se entrelaza con desigualdades históricas en el acceso a la tierra, economías extractivas y la presencia de actores armados. Resalta que el problema no es reciente, sino estructural, y que se mantiene incluso después del Acuerdo de Paz, debido a la persistencia de cultivos ilícitos y la violencia contra líderes sociales.

    Un aspecto valioso del texto es que no solo describe el problema, sino que también plantea posibles soluciones: avanzar en la Reforma Rural Integral, proteger a los líderes comunitarios, promover economías sostenibles y fortalecer el diálogo entre comunidades étnicas, campesinos, empresarios y el Estado.

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  5. En el texto vemos que el cauca no es solo violencia, este territorio tiene mucho potencial para poder salir adelante, pero se debe desaparecer de raíz el principal problema, que es la violencia interna y la desigualdad. De esta manera se puede abrir apertura al turísmo de la zona, y al desarrollo económico.

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  6. Me gusta que no plantee soluciones mágicas. Reconoce que se necesita hacer muchas cosas a la vez: repartir mejor la tierra, mejorar las carreteras, llevar servicios básicos, proteger a los líderes y, sobre todo, ayudar a que la gente pueda vivir de actividades legales en lugar de depender del narcotráfico.
    Lo que más me convence es cuando habla de que todos tienen que sentarse a dialogar: indígenas, afros, campesinos, empresarios, gobierno. Al final, todos van a tener que convivir en el mismo territorio, así que es mejor que lleguen a acuerdos entre ellos.

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  7. Me parece bien que estén buscando soluciones integrales en el Cauca. Redistribuir tierras, proteger a los líderes locales y fomentar economías legales son pasos importantes para que las comunidades tengan más control sobre su territorio y puedan vivir con paz. Además, el diálogo entre todos puede ayudar a que las peleas disminuyan y el lugar sea más seguro.

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  8. Estoy plenamente de acuerdo con el espíritu del texto: no hay solución real ni duradera al conflicto territorial sin una transformación radical del modelo de desarrollo que lo alimenta. No se trata solo de repartir tierra, sino de re imaginar colectivamente para qué y para quién es el territorio. En ese sentido, acierta al destacar el papel de los actores indígenas, afrodescendientes y campesinos no como víctimas pasivas, sino como protagonistas con propuestas integrales, con visión de futuro y, sobre todo, con legitimidad ancestral.
    Me pareció genial la articulación entre las causas estructurales del conflicto (desigualdad, extractivismo, exclusión histórica) y las dinámicas actuales marcadas por reconfiguraciones armadas, economías ilegales y presiones globales. Villa López no se queda en el diagnóstico; propone, abre caminos, construye puentes. La mención al diálogo interétnico e intergremial como clave para la reconciliación territorial no es una utopía ingenua, sino un acto de fe crítica en la capacidad del país para pensarse más allá del clientelismo, la represión o la codicia.

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