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A propósito del mes de la
mujer y a la conmemoración de la lucha de estas mujeres a las que por mucho
tiempo se les vulneraron sus derechos, me resulta irritante como después de
tantos años se sigan presentado desigualdades tan notorias entre hombres y
mujeres en el ámbito laboral, familiar y por ende sus implicaciones en lo
económico, y es que sin duda en el marco de la historia nos encontramos con
tantos hechos que dejan al descubierto esta realidad donde no solo hombres y
mujeres, si no también niños se han visto afectados y han sido sometidos a
condiciones de inferioridad que llegan a ser hasta deplorables; ya que en situaciones de extrema pobreza muchos menores en busca de mejorar su forma de
vida son engañados y utilizados para trabajar extensas jornadas sin derecho a
ninguna garantía, situación que se sigue presentando en la actualidad, donde la
explotación infantil me resulta una de las formas más aberrantes e indignantes
en la vulneración de los derechos humanos. Es por eso que si recordamos la
época de la revolución industrial donde los niños se encontraban involucrados a
trabajar de 12 a 16 horas en promedio, no existía un salario mínimo, es decir,
podían trabajar extensas jornadas por salarios extremadamente bajos, no tenían
cobertura en salud, y mucho menos contratos que les permitiera asegurar sus
trabajos por algún tiempo, veremos hoy en día que son condiciones que se
presentan detrás de la elaboración de muchos productos de marcas reconocidas
que se consumen en el mercado y que sin darnos cuenta podemos estar
contribuyendo a la reproducción de este tipo de trabajo.
La diferencia entre la época
de la revolución industrial y la actual, respecto a lo laboral, es la
legalidad, si bien, en la revolución industrial no existían instituciones que
regularan y velaran por los derechos de los trabajadores, que solo fue posible
a través de la lucha de todas estas personas que se sintieron oprimidas por el
sistema y que los llevo a organizarse en los llamados Sindicatos, con lo cual
lograron el reconocimiento de mantener estas garantías, sin embargo, para que
hoy subsistan estas formas de explotación tienen que configurarse en el marco
de la ilegalidad en el que los niños son blanco fácil.
La contradicción está, entonces,
en la existencia de las maquilas, que son empresas extranjeras en países en vía
de desarrollo con mano de obra barata, pero que tanto su maquinaria e insumos
como el producto resultante son del país extranjero, el cual no tiene necesidad
de pagar impuestos por la exportación e importación, y donde trabajan mujeres y
niños en condiciones de explotación.
¿Por qué algunos países
permiten esto?, ¿acaso no se les está violentando sus derechos a estas mujeres
y niños?
La realidad es que países como
la India, Bangladesh, Marruecos, Guatemala, México donde se presentan las
maquilas admiten estas condiciones con el fin de atraer inversionistas
contribuyendo así al crecimiento económico, creyendo que es una buena forma de generar
empleo a la población desocupada, y de esta manera evitar que mujeres y niños
se vean envueltos en redes prostitución ante la necesidad.
Tommy Hilfiger, Timberland,
H&M, Marks&Spencer, Diesel, Gap, C&A, El Corte inglés, Inditex y
Cortefiel, cuyas fábricas se concentran al sur de India, fomentan la
explotación laboral infantil y adolescente. (Tomado de www.elconfidencial.com).
Todas estas han sido marcas reconocidas y de gran prestigio, que pagan un salario
miserable por producir prendas, comparado con el precio tan elevado al que se
comercializa. Sin duda, estas no son las únicas marcas detrás de toda esta
explotación, también se habla del calzado de Nike, y hasta el tráfico de niños
en las plantaciones de cacao en Costa de marfil para la producción de
chocolates como Cargill y Hershey’s.
Existen muchas marcas más
envueltas en estas dinámicas de explotación, tal vez, unas no tan reconocidas,
algunas ilegales y otras que saben manejar muy bien sus estrategias para poder
continuar en funcionamiento en el marco de lo legal, pero que no dejan de tener
su gran impacto en la sociedad, economía y porque no en el ambiental. En ese
sentido surge la necesidad de revaluarnos y repensarnos si en realidad es justo
que se sigan presentando estos atropellos, que hacemos para contribuir a la
solución de esta problemática y que no se pueden seguir tolerando este tipo de
abusos contra nuestros niños.
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA:
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