Yeferson Pulgarin Pardo.
Popayán conocida como la ciudad blanca de
Colombia, una ciudad que atrapa a sus visitantes con su sensación de paz y
tranquilidad, una ciudad no muy grande con 512 km2 de extensión y
aproximadamente 277.540 habitantes algo relativamente pequeño si lo comparamos
con otras capitales del país. Su centro histórico es quien más llama la
atención pues aún conserva su arquitectura colonial una de las pocas ciudades
que aún lo hace en Colombia y Latinoamérica.
El gran número de iglesias y museos en el
centro de la ciudad podrían considerarse como muestra del poder religioso que
ha ejercido esta sobre la ciudad igualmente el poder que han ejercido algunas
familias sobre este pues sus museos y calles llevan los apellidos de dichas
familias, como los Mosquera, los Valencia entre otros además de esto se suman
las familias con una tradición más politiquera que han ejercido de un tiempo
para acá el poder político de la ciudad y el país como los Iragorry, Valencia,
entre otros.
Por otro lado, podríamos decir que la ciudad o
en el común de la gente no se tiene presente esta concesión de clase pues a
pesar del tiempo son estos quienes siguen posicionando y dominando la ciudad en
el ámbito religioso y político. De esta manera desde una mirada crítica
podríamos decir que la ciudad sigue conservando un tradicionalismo y
conservatismo que no deja progresar a la ciudad pues estos toman decisiones en
su propia conveniencia y no se tiene en cuenta al común de la sociedad payanesa,
pues Popayán es una de la ciudades más olvidadas del país y donde la miseria y
la pobreza sobresalen por encima de su sector histórico, una ciudad con más de
30 asentamientos en la periferia de la ciudad donde las condiciones de vida son
pésimas y el abandono por parte del estado es cada vez peor. El actual modelo
de ciudad que se maneja en Colombia a des dibujado el concepto de clase y se ha
limitado solamente a clasificarnos por extractos económicos que lo único que
hacen es llevarnos solo a pensar en cómo salimos del sector donde vivimos y no
a preocuparnos por el progreso de nuestra ciudad.
Al clasificarnos por más de 5 extractos no es
claro el concepto de clase y esto hace que en la ciudad los más abandonados no
se den a la tarea de dar una lucha de clases, pues este al no quedar claro solo
está presente en los que tienen el poder y dan una lucha desde su propia clase
para mantenerse en este estado de privilegio y no buscar soluciones para la
ciudad. La religión también se ha dado a la tarea de buscar y ostentar el poder
de la ciudad pues son de gran influencia en la toma de decisiones y por el
carácter cultural y religioso de la ciudad hacen que estos por lapsos de tiempo
como la semana santa son quienes guían la dinámica económica y política de la ciudad.
Finalmente, podríamos decir que a pesar de que
en Popayán se desdibujo el concepto de clase estas están presentes en la ciudad
y están muy marcadas y son reconocibles a simple vista, es un reto para
nosotros como futuros economistas dar una lucha por cambiar las condiciones de
los más desfavorecidos y que algún día en Popayán el poder no solo lo ostenten
la clase alta de la ciudad si no que sea la sociedad quien pueda tener el
poder.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarEl texto se centra principalmente en el aspecto cultural y social de la ciudad capital del Cauca, más no resalta con fuerza el tema de la economía, hubiera sido bueno que lo complementaras con algo mas guiado a la economía, mercados y producción, y porque no de paso su historia? Aprovechando que antiguamente esta ciudad y el departamento fueron reconocidos por su gran producción y mercado. comparándola con el movimiento economico que actualmente manejan los habitantes de la ciudad blanca o mejor aún la de los Caucanos.
ResponderBorrarATT: Oscar Fernando Campo.
Codigo:104417011071.