miércoles, 1 de octubre de 2025

Inteligencia Artificial en la periferia: dependencia tecnológica y fractura social en la Cuarta Revolución Industrial

 Cristian Felipe Gallego Casas

La Inteligencia Artificial ha emergido como un pilar fundamental de la Cuarta

Revolución Industrial, prometiendo una transformación sin precedentes en los ámbitos

productivos y sociales. Sin embargo, lejos de ser un fenómeno neutral, su desarrollo e

implementación están profundamente marcados por las desigualdades estructurales preexistentes.

En este texto se analiza cómo la IA, en lugar de cerrar las brechas globales, puede amplificarlas,

generando una nueva dependencia tecnológica para regiones periféricas como América Latina. A

través de un recorrido por sus orígenes y su rol en la Industria 4.0, se examina críticamente el

concepto de capitalismo cognitivo, donde la extracción y control de datos consolidan asimetrías

de poder, profundizando la fractura social tanto entre países como al interior de las naciones.


Algunos pasos iniciales de la Inteligencia Artificial

Determinar con exactitud el inicio de una revolución es un tarea extremadamente difícil,

por no decir que es prácticamente imposible; pues establecer con precisión el inicio de una

revolución, requiere de identificar los contextos sociales, políticos, tecnológicos y materiales en

los que se da, además se debe de considerar que también será necesario establecer con el mismo

nivel de precisión los hechos que dieron por finalizado la realidad que le antecede. Si bien

existen algunas fechas sugerentes que pretenden organizar temporalmente el inicio y final de las

revoluciones, la realidad es que, pueden de estas darse a entender que el surgimiento de una

nueva revolución, y por consiguiente la finalización de una anterior, se da de forma inconexa y

aislada; y qué, la nueva revolución sustituye tajantemente los logros alcanzados en la anterior.

Así, determinar cuando la Inteligencia Artificial (IA) empezó a modificar la realidad social,

económica, política y digital, entre las distintas sociedades, es igualmente difícil.

Si bien es cierto, se puede establecer que los primeros pasos de la IA nacen

prácticamente que a la par del nacimiento de la computación en 1945 (Informatec Digital, 2025),

con el primer computador por Electronic Numerical Integrator and Computer; no fue sino hasta

1956 que, de manera formal, Allen Newell, Cliff Shaw y Herber Simon acuñaron el término, en

función de querer superar la “Test de Turing” (National Geographic, 2023). De acuerdo con esta

misma organización, el inicio de la Inteligencia Artificial, también se deben a que, en la década

de 1950, Alan Turing publica su libro “Computing Machinery and Intelligence” (Maquinaria e

inteligencia informativa), el cual es considerado como pionero de la IA, al establecer en su

desarrollo que las maquinas, es decir los computadores, no solo se encuentran en la capacidad de

ejecutar órdenes dadas por quienes las operan, sino que estas tienen la capacidad de almacenar

órdenes, pensar, comprender, aprender y aplicar su propia inteligencia.

Esta conceptualización y pensamientos alrededor de la computación y de la Inteligencia

Artificial dieron paso al periodo conocido como la “Tercera Revolución Industrial (TRI)”, la cual

se caracterizó esencialmente por dos hitos inmensamente importantes, en algunas fechas

tentativas: 1) En 1960, se da inicio a la ya mencionada TRI o Revolución Digital, debido al uso y

avances en el campo de la informática y la automatización de los proceso de producción, y 2)

Para 1980, se populariza los ordenadores personales y el desarrollo del internet, por lo que se

reconfiguro la forma en cómo se trabaja y se comunica.


Un paso más adelante para la cuarta revolución industrial, dos pasos antes de la

revolución social En el año 2016, el fundador y presidente ejecutivo del Fondo Económico Mundial

(FEM), Klaus Schwab, acuño el término “Cuarta Revolución Industrial” (4RI). Y que de acuerdo

con Industrial Analytics Platform (2021), la Schwab considera que esta 4RI, se caracteriza por la

complementariedad y la convergencia entre los dominios tecnológicos emergentes (nano y

biotecnología) con las tecnologías de producción digital avanzada (PDA).

La tecnología de producción digital (PDA), se caracteriza por el uso de dispositivos

tecnológicos y herramientas digitales para crear productos de mayor calidad a costos más bajos,

al igual que el usos reducido de recursos y tiempo. En estos PDA se encuentran simulaciones,

impresiones 3D e Inteligencia Artificial. El PDA se ha vinculado fuertemente en la industria para

mejorar la eficiencia en la producción de bienes y servicios, haciendo necesario renombrar como

Industria 4.0, es decir: fabricación inteligente.

De acuerdo con Industrial Analytics Platform (2021), la cuarta revolución industrial se

caracteriza por difuminar los límites entre los ámbitos biológico, físico y digital; integrándolos

todos en favor de la producción. Así, se entiende que, la 4RI presenta un panorama más

revolucionario en las relaciones entre seres humanos, y entre seres humanos y la naturaleza, pues

la articulación de las ramas de las ciencias naturales en la cotidianidad humana cada vez es

mayor; los avances en nanotecnología son usados frecuentemente en la biotecnología y en la

medicina tradicional; además de que su uso es cada vez más frecuenta para establecer relaciones

personales entre individuos.


“Lo que realmente distingue a las tecnologías de la Industria 4.0 es la novedosa forma en que el

hardware, el software y la conectividad se reconfiguran e integran para alcanzar objetivos cada vez

más ambiciosos, la recopilación y el análisis de enormes cantidades de datos, la interacción

impecable entre máquinas inteligentes y la difuminación de los límites físicos y virtuales de la

producción” (Idustrial Analytics Plataform, 2021).

A pesar de los avances tecnológicos, aparentemente homogéneos, la distribución e

implementación de estos es desigual, pues, al igual que en las anteriores revoluciones

industriales, sus procesos son inmensamente dispares en los territorios periféricos y más pobres,

con respecto a los países del centro y más ricos. Si bien la tecnología tiene como uno de sus

pilares y objetivos a perseguir, la generación y difusión del conocimiento (por y desde la

industria), este se ve afectado por los niveles de su implementación en cada territorio. En este

sentido, Cimoli (2005), menciona que América Latina es la región con menor participación en

los sectores difusores de conocimiento en la industria entre 1970 y 2000, es decir durante la

Tercera Revolución Industrial: esto comparando todo la región de América Latina con respecto a

los países más ricos del mundo.

Estas brechas en la aplicación de la tecnología generan a su vez otras grandes brechas

sociales, tanto a nivel interno de los países, como en el ámbito internacional. Y es que, a día de

hoy, aun esta situación persiste, y es que su variación es muy poca cuando se analiza que, la

implementación del PDA y sus beneficios obtenidos, se distribuyen de forma muy inequitativa,

que hacen mención de procesos históricos de desigualdad tecnológica. En su informe sobre el

desarrollo industrial, la UNIDO (2020), menciona los porcentajes globales de la PDA.


Tomado de: https://iap.unido.org/es/articles/que-es-la-cuarta-revolucion-industrial

Los avances tecnológicos asociados a la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución

Industrial (4RI), pese a su promesa de progreso homogéneo, no se producen en un vacío

histórico o social. Por el contrario, se despliegan sobre un terreno marcado por profundas

desigualdades estructurales, actuando con frecuencia como un amplificador de estas. Esta

dinámica no solo replica las brechas tradicionales entre países centrales y periféricos, sino que

también genera nuevas formas de exclusión social basadas en el acceso, el control y los

beneficios derivados de la tecnología.

En el ámbito internacional, la visión de Yolanda Martínez (2024) resulta crucial al señalar

que América Latina enfrenta el riesgo de una "nueva dependencia tecnológica". Mientras los

países centrales desarrollan y poseen las tecnologías habilitadoras de la 4RI la región corre el

peligro de quedar relegada a su papel tradicional de proveedor de materias primas y, en el mejor

de los casos, de ser un mero consumidor y ensamblador de estas tecnologías, sin una apropiación

genuina que le permita generar valor endógeno. Esta situación reproduce el esquema centro-

periferia, donde los frutos más sustanciosos de la innovación (patentes, ganancias, empleos de

alta calificación) se concentran en los polos de desarrollo, mientras la periferia asume los costos

de la adaptación y la disruptura de sus mercados laborales tradicionales.

Esta desigualdad se ve agravada por el surgimiento de un nuevo paradigma económico:

el capitalismo cognitivo (Revista Virtualis). En este modelo, el valor ya no se genera

predominantemente en las fábricas, sino a través de la extracción y procesamiento de datos, el

conocimiento y la producción inmaterial. La IA es la herramienta por excelencia de este sistema.

Sin embargo, el acceso a los medios de esta "producción cognitiva" es profundamente desigual.

Las grandes plataformas tecnológicas acaparan cantidades masivas de datos, la nueva materia

prima, creando asimetrías de poder insalvables para empresas y países enteros. Como señala el

artículo de Virtualis, esto consolida un régimen de apropiación privada del conocimiento y los

comunes informacionales, que deberían ser, en teoría, bienes de libre circulación.

A nivel interno de los países, estas dinámicas globales se traducen en la profundización

de la fractura social. La 4RI y la IA pueden generar una "brecha digital de cuarta

generación" (Martínez, 2024), que ya no se limita al mero acceso a internet, sino a la capacidad

de usar estas tecnologías avanzadas para la productividad, la educación y la inclusión financiera.

En definitiva, el avance de la Inteligencia Artificial y la 4RI no garantiza un progreso

automáticamente inclusivo. Por el contrario, evidencia una paradoja: mientras más se

profundizan estas tecnologías, más se acentúan las históricas desigualdades entre centros de

poder tecnológico y periferias dependientes. La promesa de una "fabricación inteligente" choca

con la realidad de una brecha digital de cuarta generación y un capitalismo cognitivo que

privatiza el conocimiento. Para América Latina, el desafío ya no es solo acceder a la tecnología,

sino generar capacidades endógenas que le permitan dejar de ser un mero proveedor de datos y

un consumidor pasivo. Sin políticas deliberadas que prioricen la soberanía tecnológica y la

justicia social, la cuarta revolución industrial podría consolidar, en lugar de superar, los modelos

de desigualdad que pretendería erradicar.


Referencias

Gonzales Vigil, R. (2023). Socialismo digital y cibercomunismo en la Cuarta Revolución

Industrial. Interfases. https://doi.org/10.26439/interfases2023.n018.6160

National Geographic. (2023, marzo). ¿Quién inventó la inteligencia artificial? National

Geographic en Español. https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2023/03/quien-

invento-la-inteligencia-artificial

Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2021). ¿Qué es la Cuarta

Revolución Industrial? UNIDO Industrial Analytics Platform.

https://iap.unido.org/es/articles/que-es-la-cuarta-revolucion-industrial

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022). Panorama de la

transformación digital en América Latina y el Caribe. Naciones Unidas.

https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5f01173f-eed1-4d7b-886c-

8b61c24c412a/content

Treré, E. (2016). Distorsiones tecnopolíticas: represión y resistencia algorítmica del activismo

ciudadano en la era del ‘big data’. https://doi.org/10.51698/tripodos.2016.39.35-51

Castillo y Gabarrot. (2021). Cultura digital, nuevas formas de opresión, resistencia y

subversión.Virtualis. https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/article/view/390

Martínez Suárez, Y. (2024). Opresión, desigualdad e Inteligencia artificial. EU-topías. Revista de

interculturalidad, comunicación y estudios europeos, (28).

https://doi.org/10.7203/eutopias.28.29053

González, A. (2023). La inteligencia artificial como dispositivo de poder: Una aproximación

desde el pensamiento de Byung-Chul Han. Virtualis, 14(27).

https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/article/view/390

1 comentario:

  1. Wow, en verdad que fue bastante interesante abordar ese punto del incremento de la desigualdad y su relación con la IA. La distinción de clases sociales ha estado ya un largo tiempo en la historia, y considero de importancia hacer mayor consciencia de lo que podría estar por venir a futuro. Sabemos bien que la inteligencia digital trae consigo cambios, pero, entre esas transformaciones, no muchas personas se han preparado para que la brecha social sea próximamente más abierta. Veo como algo positivo la posibilidad de un enfoque político destinado a reducir en lo que más se pueda esta posible consecuencia poco vista de la inteligencia artificial.

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