Danna Sofia Gaviria Andrade
De todas las revoluciones que vimos en clase, e incluso de aquellas que recuerdo
haber visto en documentales cuando era pequeña, la que más me marcó fue La
Ilustración. A primera vista, puede parecer menos revolucionaria que un avance
tecnológico o una insurrección armada, porque no estuvo definida por cañones ni
barricadas, sino por ideas. Sin embargo, creo que justo allí radica su fuerza: fue
una revolución silenciosa que cuestionó las bases del poder y nos recordó que la
libertad comienza en la mente. El propósito de este ensayo es compartir por qué
La Ilustración es uno de mis referentes más importantes, especialmente por sus
ideas de libertad, autonomía del pensamiento y confianza en la razón.
Lo que más me atrae de este movimiento es su llamado a pensar por cuenta
propia, como lo resume su frase emblemática: "Sapere aude", que significa
“atrévete a pensar por ti mismo”, utilizada por Immanuel Kant en su célebre
ensayo ¿Qué es la Ilustración? publicado en 1784. Kant afirma que “la Ilustración
es la salida del ser humano de su auto culpable minoría de edad” (Kant,
1784/2009), señalando que el pensamiento crítico y autónomo es la clave de la
libertad. En una sociedad donde muchas veces es más cómodo aceptar lo que
otros dicen que arriesgarse a cuestionarlo, estas palabras siguen siendo
profundamente vigentes.
Me resulta inspirador imaginar a esos pensadores del siglo XVIII como Kant,
Rousseau, Voltaire o Montesquieu, que se atrevieron a desafiar a reyes
absolutistas, dogmas religiosos y tradiciones consideradas sagradas. Esa valentía
me hace pensar en lo difícil que debió ser, incluso más que hoy, mantener una voz
crítica en medio de la censura, la persecución o el desprecio social. Voltaire, por
ejemplo, fue encarcelado y exiliado por sus ideas en defensa de la libertad de
expresión. En una de sus frases más citadas se resume su postura: "No estoy de
acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo"
(Voltaire, citado en Tallentyre, 1906). Esa actitud encarna la esencia de la libertad
intelectual.
Además, me fascina cómo La Ilustración no se quedó en palabras, sino que
encendió procesos históricos que transformaron el mundo: la defensa de los
derechos humanos, la expansión de la educación, el avance del pensamiento
científico y la búsqueda de sistemas de gobierno más justos. La Revolución
Francesa, aunque compleja y contradictoria, se inspiró en muchos de estos
principios ilustrados. También lo hizo la independencia de Estados Unidos, cuyo
lema “todos los hombres son creados iguales” refleja la influencia del pensamiento
ilustrado sobre igualdad y libertad (Jefferson, 1776/2002). Esas transformaciones
son un recordatorio poderoso de que las ideas pueden cambiar el rumbo de la
historia de una manera más profunda que la violencia.
Esa conexión entre pensamiento crítico y cambio social es lo que más me motiva:
pensar no es solo un ejercicio intelectual aislado, sino un acto colectivo que abre
caminos y genera nuevas posibilidades para la vida en común.
También me cuestiono el lado imperfecto de La Ilustración. A veces tendemos a
idealizar la razón como si fuera la única guía válida, olvidando que los seres
humanos también sentimos, creemos y nos movemos por afectos. De hecho,
muchas veces la razón ilustrada fue utilizada de manera excluyente: mientras se
proclamaban derechos universales, se mantenía la esclavitud, se marginaba a las
mujeres o se ignoraban las culturas no europeas. Jean-Jacques Rousseau,
aunque defensor de la voluntad popular, escribió en El contrato social que “el
hombre ha nacido libre, sin embargo, se encuentra encadenado por todas partes”
(Rousseau, 1762/2004), revelando tanto su idealismo como sus contradicciones.
Lejos de ver esto como una falla, lo interpreto como una advertencia: ninguna
revolución es absoluta ni definitiva. La Ilustración nos mostró un camino, pero
nosotros somos quienes debemos ampliarlo, enriquecerlo y corregirlo desde
nuestros propios contextos y experiencias.
La Ilustración me marco profundamente porque me enseñó que la libertad no es
un regalo, sino una práctica constante: la de pensar por mí misma, la de no
aceptar verdades impuestas, la de atreverme a cuestionar lo que parece
inamovible. Al recordarla, no solo pienso en filósofos del pasado, sino en la
urgencia de seguir defendiendo la autonomía del pensamiento en tiempos donde
las voces críticas sobre todo aquellas que no coinciden con una línea política
dominante son fácilmente silenciadas, ridiculizadas o ignoradas. Un ejemplo
reciente de esto es el caso de Marina Ovsyannikova, una periodista rusa que en
2022 interrumpió una transmisión en vivo de la televisión estatal con un cartel que
decía “No a la guerra” para protestar contra la invasión de Ucrania. Por este acto,
fue arrestada, multada y posteriormente obligada a huir del país (BBC News,
2022). Su caso refleja con claridad cómo la defensa de la libertad de expresión y
el pensamiento crítico sigue siendo un acto de valentía que pone en riesgo la vida
y la libertad, tal como ocurría en los tiempos de Voltaire.
Para mí, esa es la esencia de esta revolución: recordarnos que el mayor acto de
rebeldía no siempre está en las armas, sino en la capacidad de una mente libre
para encender nuevas luces en medio de la oscuridad.
Referencias
BBC News. (2022). Cómo fue la dramática fuga de la presentadora rusa que criticó
la invasión a Ucrania en televisión. https://url-shortener.me/5WKG
Jefferson, T. (2002). La declaración de independencia (J. L. Gómez Sánchez,
Trad.). Edad. https://url-shortener.me/5WKI
Kant, I. (2009). Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? En A. Domènech
(Ed.), Filosofía política moderna (pp. 263–269). Tecnos. (Obra original publicada
en 1784)
Rousseau, J.-J. (2004). El contrato social (M. García Morente, Trad.). Losada.
(Obra original publicada en 1762)
Tallentyre, S. G. (1906). The friends of Voltaire. G. P. Putnam’s
En este texto se refleja mucha inspiración, puesto que aunque escribiste sobre un hecho histórico no lo dejas solo en eso, cuentas como esto sigue vivo e influye en la actualidad de todos nosotros, en la forma que cuestionamos el mundo, puedo percibir tu gusto por el tema y lo que valorar la libertad de pensar por sí misma. Me llama la atención cómo logras conectar el pasado con el presente y dejar ver cómo las ideas de estos pensadores no son solo letras en libros sino no herramientas para nuestra actualidad impulsando la idea que la verdadera rebeldía es pensar diferente.
ResponderBorrarEste texto es una joya de pensamiento crítico y sensibilidad ética. La autora logra articular una reflexión profunda sobre la Ilustración, no como un episodio lejano, sino como una revolución viva que sigue interpelando nuestras decisiones cotidianas. Me encanta cómo reivindica el poder transformador de las ideas, y cómo conecta la valentía de Kant, Voltaire o Rousseau con gestos contemporáneos como el de Marina Ovsyannikova. La estructura es clara, el lenguaje es fluido y la voz es auténtica: se nota que no está repitiendo conceptos, sino que los está haciendo suyos.
ResponderBorrarMe gustó mucho tu texto. Se nota que entiendes a fondo el espíritu de La Ilustración y logras conectar sus ideas con la actualidad. Me pareció muy acertado cómo destacas la importancia del pensamiento crítico y reconoces también las contradicciones del movimiento. Es un texto claro, profundo y muy bien argumentado.
ResponderBorrarMe pareció importante la forma en la que explicas, en la cual reconoce cómo esta revolución intelectual transformó la forma de pensar de la humanidad. demostrando que las ideas pueden ser más poderosas que las armas. Al mismo tiempo, reconoce las contradicciones del movimiento, como la exclusión de mujeres y personas no europeas, lo que muestra que incluso las grandes revoluciones tienen límites que hoy se debe bien la esencia de la Ilustración y su relevancia actual para defender el pensamiento crítico y la libertad de expresión.
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