miércoles, 1 de octubre de 2025

LA REVOLUCIÓN DE LOS PENSADORES

 Danna Sofia Gaviria Andrade

De todas las revoluciones que vimos en clase, e incluso de aquellas que recuerdo

haber visto en documentales cuando era pequeña, la que más me marcó fue La

Ilustración. A primera vista, puede parecer menos revolucionaria que un avance

tecnológico o una insurrección armada, porque no estuvo definida por cañones ni

barricadas, sino por ideas. Sin embargo, creo que justo allí radica su fuerza: fue

una revolución silenciosa que cuestionó las bases del poder y nos recordó que la

libertad comienza en la mente. El propósito de este ensayo es compartir por qué

La Ilustración es uno de mis referentes más importantes, especialmente por sus

ideas de libertad, autonomía del pensamiento y confianza en la razón.

Lo que más me atrae de este movimiento es su llamado a pensar por cuenta

propia, como lo resume su frase emblemática: "Sapere aude", que significa

“atrévete a pensar por ti mismo”, utilizada por Immanuel Kant en su célebre

ensayo ¿Qué es la Ilustración? publicado en 1784. Kant afirma que “la Ilustración

es la salida del ser humano de su auto culpable minoría de edad” (Kant,

1784/2009), señalando que el pensamiento crítico y autónomo es la clave de la

libertad. En una sociedad donde muchas veces es más cómodo aceptar lo que

otros dicen que arriesgarse a cuestionarlo, estas palabras siguen siendo

profundamente vigentes.

Me resulta inspirador imaginar a esos pensadores del siglo XVIII como Kant,

Rousseau, Voltaire o Montesquieu, que se atrevieron a desafiar a reyes

absolutistas, dogmas religiosos y tradiciones consideradas sagradas. Esa valentía

me hace pensar en lo difícil que debió ser, incluso más que hoy, mantener una voz

crítica en medio de la censura, la persecución o el desprecio social. Voltaire, por

ejemplo, fue encarcelado y exiliado por sus ideas en defensa de la libertad de

expresión. En una de sus frases más citadas se resume su postura: "No estoy de

acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo"

(Voltaire, citado en Tallentyre, 1906). Esa actitud encarna la esencia de la libertad

intelectual.

Además, me fascina cómo La Ilustración no se quedó en palabras, sino que

encendió procesos históricos que transformaron el mundo: la defensa de los

derechos humanos, la expansión de la educación, el avance del pensamiento

científico y la búsqueda de sistemas de gobierno más justos. La Revolución

Francesa, aunque compleja y contradictoria, se inspiró en muchos de estos

principios ilustrados. También lo hizo la independencia de Estados Unidos, cuyo

lema “todos los hombres son creados iguales” refleja la influencia del pensamiento

ilustrado sobre igualdad y libertad (Jefferson, 1776/2002). Esas transformaciones

son un recordatorio poderoso de que las ideas pueden cambiar el rumbo de la

historia de una manera más profunda que la violencia.


Esa conexión entre pensamiento crítico y cambio social es lo que más me motiva:

pensar no es solo un ejercicio intelectual aislado, sino un acto colectivo que abre

caminos y genera nuevas posibilidades para la vida en común.

También me cuestiono el lado imperfecto de La Ilustración. A veces tendemos a

idealizar la razón como si fuera la única guía válida, olvidando que los seres

humanos también sentimos, creemos y nos movemos por afectos. De hecho,

muchas veces la razón ilustrada fue utilizada de manera excluyente: mientras se

proclamaban derechos universales, se mantenía la esclavitud, se marginaba a las

mujeres o se ignoraban las culturas no europeas. Jean-Jacques Rousseau,

aunque defensor de la voluntad popular, escribió en El contrato social que “el

hombre ha nacido libre, sin embargo, se encuentra encadenado por todas partes”

(Rousseau, 1762/2004), revelando tanto su idealismo como sus contradicciones.

Lejos de ver esto como una falla, lo interpreto como una advertencia: ninguna

revolución es absoluta ni definitiva. La Ilustración nos mostró un camino, pero

nosotros somos quienes debemos ampliarlo, enriquecerlo y corregirlo desde

nuestros propios contextos y experiencias.

La Ilustración me marco profundamente porque me enseñó que la libertad no es

un regalo, sino una práctica constante: la de pensar por mí misma, la de no

aceptar verdades impuestas, la de atreverme a cuestionar lo que parece

inamovible. Al recordarla, no solo pienso en filósofos del pasado, sino en la

urgencia de seguir defendiendo la autonomía del pensamiento en tiempos donde

las voces críticas sobre todo aquellas que no coinciden con una línea política

dominante son fácilmente silenciadas, ridiculizadas o ignoradas. Un ejemplo

reciente de esto es el caso de Marina Ovsyannikova, una periodista rusa que en

2022 interrumpió una transmisión en vivo de la televisión estatal con un cartel que

decía “No a la guerra” para protestar contra la invasión de Ucrania. Por este acto,

fue arrestada, multada y posteriormente obligada a huir del país (BBC News,

2022). Su caso refleja con claridad cómo la defensa de la libertad de expresión y

el pensamiento crítico sigue siendo un acto de valentía que pone en riesgo la vida

y la libertad, tal como ocurría en los tiempos de Voltaire.

Para mí, esa es la esencia de esta revolución: recordarnos que el mayor acto de

rebeldía no siempre está en las armas, sino en la capacidad de una mente libre

para encender nuevas luces en medio de la oscuridad.


Referencias


BBC News. (2022). Cómo fue la dramática fuga de la presentadora rusa que criticó

la invasión a Ucrania en televisión. https://url-shortener.me/5WKG

Jefferson, T. (2002). La declaración de independencia (J. L. Gómez Sánchez,

Trad.). Edad. https://url-shortener.me/5WKI

Kant, I. (2009). Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? En A. Domènech

(Ed.), Filosofía política moderna (pp. 263–269). Tecnos. (Obra original publicada

en 1784)

Rousseau, J.-J. (2004). El contrato social (M. García Morente, Trad.). Losada.

(Obra original publicada en 1762)

Tallentyre, S. G. (1906). The friends of Voltaire. G. P. Putnam’s

4 comentarios:

  1. En este texto se refleja mucha inspiración, puesto que aunque escribiste sobre un hecho histórico no lo dejas solo en eso, cuentas como esto sigue vivo e influye en la actualidad de todos nosotros, en la forma que cuestionamos el mundo, puedo percibir tu gusto por el tema y lo que valorar la libertad de pensar por sí misma. Me llama la atención cómo logras conectar el pasado con el presente y dejar ver cómo las ideas de estos pensadores no son solo letras en libros sino no herramientas para nuestra actualidad impulsando la idea que la verdadera rebeldía es pensar diferente.

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  2. Este texto es una joya de pensamiento crítico y sensibilidad ética. La autora logra articular una reflexión profunda sobre la Ilustración, no como un episodio lejano, sino como una revolución viva que sigue interpelando nuestras decisiones cotidianas. Me encanta cómo reivindica el poder transformador de las ideas, y cómo conecta la valentía de Kant, Voltaire o Rousseau con gestos contemporáneos como el de Marina Ovsyannikova. La estructura es clara, el lenguaje es fluido y la voz es auténtica: se nota que no está repitiendo conceptos, sino que los está haciendo suyos.

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  3. Me gustó mucho tu texto. Se nota que entiendes a fondo el espíritu de La Ilustración y logras conectar sus ideas con la actualidad. Me pareció muy acertado cómo destacas la importancia del pensamiento crítico y reconoces también las contradicciones del movimiento. Es un texto claro, profundo y muy bien argumentado.

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  4. Me pareció importante la forma en la que explicas, en la cual reconoce cómo esta revolución intelectual transformó la forma de pensar de la humanidad. demostrando que las ideas pueden ser más poderosas que las armas. Al mismo tiempo, reconoce las contradicciones del movimiento, como la exclusión de mujeres y personas no europeas, lo que muestra que incluso las grandes revoluciones tienen límites que hoy se debe bien la esencia de la Ilustración y su relevancia actual para defender el pensamiento crítico y la libertad de expresión.

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