miércoles, 1 de octubre de 2025

NO ES NORMAL FINGIR SEGURIDAD CUANDO TENEMOS MIEDO

 Holly Nicol Palomino Penagos


Desde que tengo memoria recuerdo haber escuchado en casa historias sobre la

vida de mi padre en el ejército, la representación de las guerras con fusiles,

hombres y caos. En el colegio, diferentes revoluciones que cuentan historias, todas

con algo en común; violencia y guerras pasadas. Actualmente logró comprender que

hay una revolución que vivo cada día de mi vida, que existe en mis pasos y

decisiones, aunque, esto no significa que haya sido una elección ni algo que quiera

ver de frente, la revolución de género simplemente sucede por un motivo, y este es

existir como una mujer joven dentro de una sociedad con infinidad de defectos por

corregir y quizás un tanto de ignorancia, pues ha sabido quedarse en el pasado.

Este texto no parte de una ideología sino de mi experiencia y las dudas que surgen

en mi mente sobre lo que observo cada día.

Actualmente tengo 18 años, pero desde mucho antes, aproximadamente 5 años

atrás, cuando mi cuerpo empezó a cambiar, supe lo que es recibir palabras que no

han sido pedidas por nadie, palabras que se quieren disfrazar como piropos más

tienden a ser incómodas y me inducen a preguntarme ¿Cuál es la razón de que sea

así?, ¿Por qué tenemos que fingir seguridad mientras ignoramos el miedo que

sentimos?

Fue ahí cuando supe qué tal revolución es una urgencia, pues esta revolución no es

un simple movimiento social viral, ni una moda que impartir, sino algo que surge

cuando entendemos que no está bien sentirnos así, no está bien contemplar

historias pasadas donde las mujeres están obligadas a soportarlo todo como si

fuese un deber, no está bien quedarnos calladas ante la injusticia, leyes negadas ni

secretos que duelen, y esto se ha visto reflejado en la voces que han sido capaces;

Lo que vivimos hoy en día no es algo que apareció de la nada, ha sido una lucha de

muchas mujeres que le buscaron y dieron un lugar a nuestro sentir.

En su artículo sobre la historia del feminismo, Palomar (2025) cuenta como una de

estas voces fue la de Olympe de Gouges, la mujer que publicó la “declaración de los

derechos de la mujer y la ciudadanía” en el transcurso de la primera ola, un artículo

donde se plantea que las mujeres deben poder tener los mismos derechos civiles

que los hombres, con ella podemos observar un claro ejemplo de discriminación,

pues una mujer ilustre con razón e intención de promover igualdad de género no

podía ser considerada en el mundo y es por eso que fue guillotinada en el año 1793.

Las mujeres quisieron seguir luchando, aunque la respuesta siempre fue negativa y

solo recibieron castigos y exclusión, estas voces femeninas no se rindieron hasta

lograr conformar un movimiento de acción social durante el sufragismo de la

segunda Ola, un evento histórico liderado por mujeres Burguesas blancas que dio

paso a nuevas visiones del feminismo donde se veían diferentes discriminaciones

como ser mujer negra, u obrera dependiendo su clase solía ser un motivo más para

ser discriminada (Palomar, 2025).

El legado que dejó todo este sacrificio no debe ser en vano, es por eso por lo que en

nuestra realidad actual no podemos defraudar a quien se atrevió a cambiar el rumbo

de la historia, no podemos dejar caer las enseñanzas de autoras como Bell Hooks y

Judith Butler quienes en la tercera parte de la historia nos brindaron una forma de


mirar el feminismo racial (Huff, 2016) y la performatividad de género (Gómez-Olano,

2023), no podemos rendirnos y mucho menos frustrar nuestras antecesoras, hoy

mas que nunca es donde debemos seguir organizándonos y defendiéndonos bien

sea desde las calles o desde el elemento de movilización moderna; Las redes

sociales y rebeliones mediante hashtags, lo importante siempre será poder

visibilizarnos y defender lo que somos, luchar por si mismas y por todas las que aún

no se atreven o ya no están en este plano terrenal. Luchar por todo lo que no es

ameno para nosotras, por poder hacer que seamos visibles y aceptadas

independientemente de nuestra etnia o características socioeconómicas porque no

es mentira, ni es lo mismo ser una chica Blanca en Francia que una mujer indígena

en Colombia.

Quizás para muchas personas son más importantes las revoluciones históricas

sobre guerras o avances industriales y tecnológicos, para mi tienen relevancia cada

una de estas, pero preferí hablar de esta revolución porque es la que estoy viviendo,

no se trata de un montón de palabras plasmadas en un libro y muy difíciles de leer,

se trata de mi historia como mujer, se trata de mis ideales y aspiraciones, porque mi

deseo y el de muchos es poder vivir en tranquilidad, no tener que ver como las niñas

sufren y pasan por momentos que no deberían pasar. Mi deseo es poder ver como

existo en un mundo donde cada día hay una mejora en la sociedad en vez de atraso

y maldad, poder algún día traer al mundo una nueva vida que pueda ser libre y

digna, sin tener que explicarle a nadie su existir para encajar. Quiero poder dejar a

un lado el miedo hacia la sociedad y no pretendo ser una víctima en silencio,

pretendo ser una mujer que se siente en libertad de expresar lo que piensa y

experimenta, haciendo parte de quienes juntas damos un paso y una voz de aliento

a esta revolución.


REFERENCIAS

Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). (s.f.). Nace Mrie Gouze,

Olympe de Gouges: Revolucionaria, filosofa, defensora de los derechos de

las mujeres y autora de la de Declaración de los Derechos de la Mujer y de la

ciudadanía. https://n9.cl/hr5yx

Gómez-Olano, I. (2023, 13 de febrero). Judith Butler: Una Revolución en los

estudios de género. https://n9.cl/d5myt

Huff, M. (2016, 4 de enero). Bell Hooks: feminista interseccional. UMKC Women´s

Center. https://n9.cl/dysou

Palomar S, A. (2025, 6 de marzo). Breve historia del feminismo: fechas y nombres

clave. National Geographic Historia. https://n9.cl/75i8l

Simón, L. (s.f.). Las olas del feminismo. Politocracia. https://n9.cl/qysixz

9 comentarios:

  1. Al leer este texto, me conmovió la manera en que la autora convierte su experiencia personal en una voz colectiva. Habla desde lo íntimo, pero logra conectar con una lucha que atraviesa generaciones. Me pareció muy potente cómo describe que la revolución de género no es una elección, sino una realidad que se vive todos los días. Transmite fuerza, dolor y esperanza al mismo tiempo, recordando que esta revolución no ocurre en los libros de historia, sino en la vida cotidiana de miles de mujeres que se enfrentan al miedo, a la desigualdad y al silencio. Su reflexión me deja pensando en que cada gesto, cada palabra y cada historia compartida también son parte de esa transformación que sigue en marcha.

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  2. El texto hace pensar en todo lo que todavía falta por mejorar en la sociedad. Aunque se han conseguido muchos derechos, todavía hay situaciones injustas que nos afectan. Me gustó la forma en que se menciona el uso de las redes sociales como una nueva manera de alzar la voz, porque ahora muchas mujeres se apoyan y se hacen escuchar por esos medios.
    Habla de algo que muchas chicas viven todos los días, pero que pocas veces se dice con tanta claridad. Me gustó mucho cómo mezcla las experiencias personales con la historia del feminismo, porque ayuda a entender que esta lucha no es algo nuevo, sino que viene de hace mucho tiempo, gracias a mujeres que no se rindieron y que quisieron cambiar las cosas. También me llamó la atención cómo se menciona el miedo que muchas veces se siente por ser mujer y tener que aparentar seguridad cuando en realidad se tiene miedo. Eso me pareció muy fuerte, porque es algo que pasa de verdad.

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  3. El texto aborda una perspectiva bastante interesante; las revoluciones silenciosas. Si bien es cierto ninguna revolución, cuando posee el titulo de revolución es silenciosa, a pesar de que se callan las voces de quienes luchan, las revoluciones de género han sido menos escuchadas, pero han marcado importantes avances en los resignificados de la historia humana en todos los ámbitos.
    Durante el texto, se mencionó los deseos de que las mujeres tuvieran derechos civiles (durante la primer Ola feminista) y otras muchas luchas, que son conocidas por tener similitudes con las demás revoluciones; hechos violentos. Sin embargo, al igual que los cambios y luchas internas que la autora menciona, los aportes de las mujeres en diversas revoluciones (de las cuales no han sido protagonistas) han sido innumerables e invaluables, pues durante diversos conflictos armados a lo largo y ancho de la violenta historia humana, han sido las mujeres que de forma silenciosa y no tan protagónica como la de los “héroes de guerra”, han reconstruido el mundo para todos los que los habitamos; cumpliendo con “lo que le corresponde a las mujeres” o haciendo cosas distintas a lo que se les impuso, han logrado generar las bases de sociedades más justas (aunque aun nos falta por seguir avanzando).

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  4. Es muy agradable hablar sobre la lucha feminista y sus consecuencias, no solo por su importancia, sino por el problema tan grave que lleva desde siglos y siglo e increíblemente sigue vigente en la actualidad, llamado normalización del acoso. Me encanto la manera en que narró el texto, combinando experiencias personales, mas datos históricos sobre la lucha incesante y la censura que provoco un estancamiento el proceso de revelación, más una critica, reflexión y motivación a la no normalización del acoso, da resultado a una excelente lectura y una conclusión perfecta a la que llegar. Es que lo planteado por la autora es verdad, creemos que por hacernos las fuertes ante piropos incomodos nos hace menos vulnerables, pero la verdad es que no. ¿Por qué siguen habiendo esta clase de incomodidades? , ¿por qué todavía nos sentimos dominadas cuando ya hay fuerza femenina en los laboral?. Porque el problema mayor no reside en la inserción la laboral o la estigmatización, sino en la normalización y falta de voluntad por querer cambiar, pero lo que es peor, ya la voluntad esta, las voces ya están, pero los oídos y las ganas de escuchar son los puntos a mejorar. Se cree que ya estamos en una feminización completa, pero algo tan mínimo como poder salir a la calle no debería significar un reto de mortalidad.

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  5. Este ensayo transmite con mucha fuerza y sinceridad lo que significa vivir la revolución de género desde tu experiencia personal, como autora compartes cómo, desde muy joven, has sentido el peso de ser mujer en una sociedad que aún tiene muchas cosas por cambiar, hablas desde situaciones incómodas que muchas mujeres enfrentamos a diario, como los comentarios no deseados, y cómo eso genera miedo e inseguridad, también se reconoces el valor de las mujeres que han luchado a lo largo de la historia, como Olympe de Gouges, Bell Hooks y Judith Butler, quienes abrieron caminos para que hoy se pueda seguir hablando de igualdad, justicia y libertad, en el texto destacas que esta revolución no es una moda ni algo pasajero, sino una necesidad urgente que se vive en el cuerpo, en la mente y en las decisiones de cada mujer, además, se menciona la importancia de seguir luchando, ya sea en las calles o a través de las redes sociales, para que todas las mujeres, sin importar su origen o condición, puedan sentirse libres y seguras.

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  6. En este texto me gustó mucho la forma de explicar la revolución de género. Se presenta de una forma muy profunda y humana, no como un concepto abstracto, sino como una realidad que atraviesa la vida diaria. Me parece muy valioso cómo se mezclan experiencias personales con la historia del feminismo, porque eso evidencia que esta lucha no empezó hoy, sino que es el resultado de siglos de resistencia. Comparto la sensación de urgencia que transmite el texto: la necesidad de no normalizar el miedo, la desigualdad ni la violencia. También me impacta cómo se reconoce el legado de tantas mujeres que arriesgaron su vida para que hoy existan derechos que antes parecían imposibles. En conjunto, el texto me hace pensar que esta revolución sigue siendo necesaria y que cada voz que se atreve a hablar contribuye a construir un futuro más justo y digno para todas.

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  7. Me transmite de manera muy honesta lo que significa vivir la “revolución de género” desde la experiencia personal, y creo que eso lo vuelve aún más potente. Es cierto que muchas veces normalizamos el miedo y la inseguridad como si fueran parte inevitable de ser mujer, cuando en realidad son señales claras de un problema social profundo que seguimos arrastrando. También me parece valioso cómo conecta su vivencia con la historia del feminismo, mostrando que nada de lo que hoy se exige es nuevo ni caprichoso, sino el resultado de una lucha larga y dolorosa. Al final, el texto recuerda algo esencial: que esta revolución no es una moda ni un discurso vacío, sino una necesidad urgente para poder vivir sin miedo y con dignidad.

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  8. El tema que menciona es algo muy importante y me parece que debe haber un mayor realce ante esta realidad que se vive, además de que se hace pasar como algo "normal", cuando hacer sentir incómod@s a otras personas no lo es. No hay quienes pongan un control a esto y, seriamente, tampoco se tienen consecuencias impuestas para estas personas maleducadas y sin valores sociales. Opino que debería fomentarse no solo en aulas, sino también en hogares, la formación social de estudios sobre este problema; mostrar las situaciones poco decentes que son generadas a partir de los comentarios creo que puede servir para la concientización de este problema social silencioso.

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  9. Este ensayo es honesto, directo y muy humano. Muestras que la revolución de género no es un concepto lejano ni teórico, sino algo que atraviesa la vida diaria de muchas mujeres. Lo más valioso es cómo partes de tu propia experiencia para conectar con la historia del feminismo y con las mujeres que abrieron camino, dejando claro que lo que hoy se vive no nació de la nada. El texto transmite fuerza, sensibilidad y un llamado claro a no normalizar el miedo ni la injusticia. Es una reflexión que se siente viva y necesaria.

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