jueves, 6 de noviembre de 2025

El futuro del sistema económico ante el colapso ambiental

Jhon Paguanquiza Solarte Paguanquiza

El sistema económico mundial, basado en el crecimiento ilimitado y la explotación intensiva de los recursos naturales, enfrenta una crisis sin precedentes. Las señales del colapso ambiental como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación generalizada muestran que el modelo actual no es sostenible. El propósito de este ensayo es reflexionar críticamente sobre hacia dónde se dirige nuestra sociedad si no se aplican medidas concretas para revertir esta tendencia, y cómo el futuro económico podría transformarse o desaparecer bajo el peso de sus propias contradicciones ecológicas.

Desde la Revolución Industrial, el progreso se ha medido en términos de productividad, consumo y expansión de los mercados. Sin embargo, este crecimiento constante ha tenido un costo ambiental incalculable. Los ecosistemas están al borde del colapso, los suelos se degradan, los océanos se llenan de plásticos y el aire se vuelve irrespirable en muchas ciudades. A pesar de las advertencias científicas, la lógica del capital continúa priorizando la rentabilidad sobre la sostenibilidad.

Si no se aplican medidas contundentes, el sistema económico global podría entrar en un proceso de autodestrucción ecológica, donde la escasez de recursos y los desastres naturales provoquen crisis alimentarias, migraciones masivas y conflictos sociales. No se trata de un escenario apocalíptico ficticio, sino de una proyección real basada en el deterioro ambiental actual.


Frente a esto, algunas corrientes proponen, el decrecimiento y la transición ecológica como alternativas para desacoplar el bienestar humano del consumo desmedido. Estas estrategias no solo buscan mitigar el daño ambiental, sino redefinir la idea de progreso, incorporando valores de equilibrio, justicia social y respeto por los límites del planeta. Sin embargo, su aplicación requiere una transformación profunda del pensamiento económico y político, una ruptura con la idea de que “más siempre es mejor”.

El futuro del sistema económico depende directamente de la capacidad de la humanidad para reconciliarse con la naturaleza. Si se mantiene el rumbo actual, el colapso ambiental no solo pondrá en jaque al planeta, sino a las bases mismas del sistema económico global. No habrá mercados ni producción posible en un entorno devastado. En cambio, si se asume una conciencia ecológica real y se implementan políticas sostenibles, aún es posible evitar el colapso y construir una economía que no viva a costa del planeta, sino en armonía con él.

El tiempo para actuar no es mañana es ahora.


8 comentarios:

  1. Creo que este texto nos confronta con una realidad que muchas veces preferimos ignorar: el sistema económico actual está destruyendo el planeta en el que vivimos. El crecimiento ilimitado ha tenido un costo ambiental que ya no se puede ocultar, y seguir actuando como si nada pasara solo nos acerca a un punto de no retorno. La idea del decrecimiento y la transición ecológica aparece como una alternativa que no busca frenar el bienestar, sino replantearlo para que sea sostenible y justo. Más que una propuesta idealista, es una necesidad urgente. El tiempo para cambiar no es en el futuro, es ahora.

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  2. Tú texto expresa una preocupación que mucho compartimos aunque pocos expresan con tanta claridad, es evidente que estamos pasando por un sistema que exige más de lo que la tierra puede dar, hablas desde una realidad, no estás exagerando porque ya lo podemos sentir en el clima, los alimentos, en el aire que respiramos, me gusta que no solo esté ensayo no se queda en una crítica sino que invita a no quedarnos quietos y pensar en que pasará con nuestra vida cotidiana si seguimos avanzando como si nada, entender que la economía no existe sin planeta, que el bienestar no se mide en consumo y que el verdadero progreso consiste en poder dejar un mundo habitable y eso lo dices con una honestidad que conecta, porque no hablas desde la teoría fría, hablas desde la preocupación de alguien que quiere un futuro distinto.

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  3. El texto ofrece una reflexión oportuna y necesaria sobre la fragilidad del modelo económico actual, mostrando con claridad cómo el crecimiento sin límites nos ha llevado a una crisis ambiental que ya no puede ignorarse. Su mayor acierto es evidenciar que no se trata solo de un problema ecológico, sino de un riesgo directo para la continuidad misma del sistema económico, que podría colapsar bajo las consecuencias de su propia ambición. Sin embargo, también plantea un camino posible al destacar alternativas como el decrecimiento y la transición ecológica, invitando a repensar la idea de progreso desde una lógica más humana y respetuosa con la naturaleza. En conjunto, el texto cumple con alertar, cuestionar y proponer, recordando que el futuro no depende únicamente de grandes decisiones globales, sino de la voluntad colectiva de transformar la relación entre economía y planeta antes de que sea demasiado tarde.

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  4. Este texto nos obliga a mirar de frente una verdad que muchas veces evitamos: el modelo económico que usamos hoy está dañando gravemente el planeta. La idea de crecer sin límites ya generó un impacto ambiental que no se puede seguir escondiendo, y si seguimos como si nada, solo nos acercamos a un punto de no retorno. El decrecimiento y la transición ecológica se presentan como una opción que no quiere quitar bienestar, sino redefinirlo para que sea justo y sostenible. Más que un sueño idealista, es algo urgente. El momento de cambiar no es más adelante.

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  5. Lo que más valoro es cómo plantea que aún hay una posibilidad real de cambiar el rumbo, siempre y cuando entendamos que el bienestar no depende de consumir más, sino de vivir en equilibrio con la naturaleza. Siento que este mensaje nos invita, no desde el miedo, sino desde la conciencia, a actuar ahora y a imaginar una economía que cuide la vida en todas sus formas.

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  6. Este ensayo me pareció muy claro y directo sobre la gravedad del colapso ambiental. Me gustó que explicas cómo el sistema económico actual está conectado con los daños a la naturaleza y cómo eso puede afectar el futuro de toda la sociedad. También está muy bien que menciones alternativas como el decrecimiento y la transición ecológica, porque le dan al texto un enfoque más propositivo. El cierre es fuerte y deja una sensación de urgencia que encaja muy bien con el tema.

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  7. Lamentablemente las grandes industrias por tener estabilidad económica que no les importa el medio ambiente, solo generar más ganancia para sí mismos y sin importar daños, sin conciencia ambiental, el mundo pide auxilio pero el capitalismo pide más ganancia, más dinero y más riqueza, me gusta el texto cuando podemos dar una pequeña respuesta a todo e intentar solucionar más que sea algo de ello, si hay que ser positivos y saber que podemos ayudar a generar mayor conciencia ambiental, es lo único que tenemos.

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  8. Resulta claro que el modelo basado en el crecimiento ilimitado está mostrando señales de agotamiento estructural, especialmente porque se fundamenta en la extracción acelerada de recursos que son finitos. En ese sentido, la contradicción entre la lógica del capitalismo productivista y los límites biofísicos del planeta. Las advertencias sobre migraciones masivas, crisis alimentarias y conflictos sociopolíticos no son exageraciones apocalípticas, sino escenarios respaldados por evidencia científica y por tendencias observables en regiones vulnerables del mundo.
    Estas propuestas cuestionan el enfoque tradicional del PIB como principal indicador de bienestar y plantean alternativas donde el bienestar humano no dependa del consumo desbordado. Sin embargo, como bien sugiere el autor, estas transformaciones requieren algo más que políticas públicas: exigen un cambio cultural profundo y una redefinición del progreso. En un país como Colombia, por ejemplo, donde las desigualdades son estructurales, estas transiciones implican desafíos adicionales porque deben equilibrar justicia social con sostenibilidad ambiental. Desde la mirada crítica de un estudiante de economía, queda claro que, si la humanidad no replantea su modelo económico, será el colapso ecológico el que lo replantee por la fuerza. Haciéndonos como un llamado a repensar el desarrollo desde una visión más humana, sostenible y consciente de los límites planetarios.

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