Cristian Felipe Gallego Casas
La Inteligencia Artificial ha emergido como un pilar fundamental de la Cuarta
Revolución Industrial, prometiendo una transformación sin precedentes en los ámbitos
productivos y sociales. Sin embargo, lejos de ser un fenómeno neutral, su desarrollo e
implementación están profundamente marcados por las desigualdades estructurales preexistentes.
En este texto se analiza cómo la IA, en lugar de cerrar las brechas globales, puede amplificarlas,
generando una nueva dependencia tecnológica para regiones periféricas como América Latina. A
través de un recorrido por sus orígenes y su rol en la Industria 4.0, se examina críticamente el
concepto de capitalismo cognitivo, donde la extracción y control de datos consolidan asimetrías
de poder, profundizando la fractura social tanto entre países como al interior de las naciones.
Algunos pasos iniciales de la Inteligencia Artificial
Determinar con exactitud el inicio de una revolución es un tarea extremadamente difícil,
por no decir que es prácticamente imposible; pues establecer con precisión el inicio de una
revolución, requiere de identificar los contextos sociales, políticos, tecnológicos y materiales en
los que se da, además se debe de considerar que también será necesario establecer con el mismo
nivel de precisión los hechos que dieron por finalizado la realidad que le antecede. Si bien
existen algunas fechas sugerentes que pretenden organizar temporalmente el inicio y final de las
revoluciones, la realidad es que, pueden de estas darse a entender que el surgimiento de una
nueva revolución, y por consiguiente la finalización de una anterior, se da de forma inconexa y
aislada; y qué, la nueva revolución sustituye tajantemente los logros alcanzados en la anterior.
Así, determinar cuando la Inteligencia Artificial (IA) empezó a modificar la realidad social,
económica, política y digital, entre las distintas sociedades, es igualmente difícil.
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Si bien es cierto, se puede establecer que los primeros pasos de la IA nacen
prácticamente que a la par del nacimiento de la computación en 1945 (Informatec Digital, 2025),
con el primer computador por Electronic Numerical Integrator and Computer; no fue sino hasta
1956 que, de manera formal, Allen Newell, Cliff Shaw y Herber Simon acuñaron el término, en
función de querer superar la “Test de Turing” (National Geographic, 2023). De acuerdo con esta
misma organización, el inicio de la Inteligencia Artificial, también se deben a que, en la década
de 1950, Alan Turing publica su libro “Computing Machinery and Intelligence” (Maquinaria e
inteligencia informativa), el cual es considerado como pionero de la IA, al establecer en su
desarrollo que las maquinas, es decir los computadores, no solo se encuentran en la capacidad de
ejecutar órdenes dadas por quienes las operan, sino que estas tienen la capacidad de almacenar
órdenes, pensar, comprender, aprender y aplicar su propia inteligencia.
Esta conceptualización y pensamientos alrededor de la computación y de la Inteligencia
Artificial dieron paso al periodo conocido como la “Tercera Revolución Industrial (TRI)”, la cual
se caracterizó esencialmente por dos hitos inmensamente importantes, en algunas fechas
tentativas: 1) En 1960, se da inicio a la ya mencionada TRI o Revolución Digital, debido al uso y
avances en el campo de la informática y la automatización de los proceso de producción, y 2)
Para 1980, se populariza los ordenadores personales y el desarrollo del internet, por lo que se
reconfiguro la forma en cómo se trabaja y se comunica.
Un paso más adelante para la cuarta revolución industrial, dos pasos antes de la
revolución social
En el año 2016, el fundador y presidente ejecutivo del Fondo Económico Mundial
(FEM), Klaus Schwab, acuño el término “Cuarta Revolución Industrial” (4RI). Y que de acuerdo
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con Industrial Analytics Platform (2021), la Schwab considera que esta 4RI, se caracteriza por la
complementariedad y la convergencia entre los dominios tecnológicos emergentes (nano y
biotecnología) con las tecnologías de producción digital avanzada (PDA).
La tecnología de producción digital (PDA), se caracteriza por el uso de dispositivos
tecnológicos y herramientas digitales para crear productos de mayor calidad a costos más bajos,
al igual que el usos reducido de recursos y tiempo. En estos PDA se encuentran simulaciones,
impresiones 3D e Inteligencia Artificial. El PDA se ha vinculado fuertemente en la industria para
mejorar la eficiencia en la producción de bienes y servicios, haciendo necesario renombrar como
Industria 4.0, es decir: fabricación inteligente.
De acuerdo con Industrial Analytics Platform (2021), la cuarta revolución industrial se
caracteriza por difuminar los límites entre los ámbitos biológico, físico y digital; integrándolos
todos en favor de la producción. Así, se entiende que, la 4RI presenta un panorama más
revolucionario en las relaciones entre seres humanos, y entre seres humanos y la naturaleza, pues
la articulación de las ramas de las ciencias naturales en la cotidianidad humana cada vez es
mayor; los avances en nanotecnología son usados frecuentemente en la biotecnología y en la
medicina tradicional; además de que su uso es cada vez más frecuenta para establecer relaciones
personales entre individuos.
“Lo que realmente distingue a las tecnologías de la Industria 4.0 es la novedosa forma en que el
hardware, el software y la conectividad se reconfiguran e integran para alcanzar objetivos cada vez
más ambiciosos, la recopilación y el análisis de enormes cantidades de datos, la interacción
impecable entre máquinas inteligentes y la difuminación de los límites físicos y virtuales de la
producción” (Idustrial Analytics Plataform, 2021).
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A pesar de los avances tecnológicos, aparentemente homogéneos, la distribución e
implementación de estos es desigual, pues, al igual que en las anteriores revoluciones
industriales, sus procesos son inmensamente dispares en los territorios periféricos y más pobres,
con respecto a los países del centro y más ricos. Si bien la tecnología tiene como uno de sus
pilares y objetivos a perseguir, la generación y difusión del conocimiento (por y desde la
industria), este se ve afectado por los niveles de su implementación en cada territorio. En este
sentido, Cimoli (2005), menciona que América Latina es la región con menor participación en
los sectores difusores de conocimiento en la industria entre 1970 y 2000, es decir durante la
Tercera Revolución Industrial: esto comparando todo la región de América Latina con respecto a
los países más ricos del mundo.
Tomado de: https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5f01173f-eed1-4d7b-886c-
8b61c24c412a/content#page=40
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Estas brechas en la aplicación de la tecnología generan a su vez otras grandes brechas
sociales, tanto a nivel interno de los países, como en el ámbito internacional. Y es que, a día de
hoy, aun esta situación persiste, y es que su variación es muy poca cuando se analiza que, la
implementación del PDA y sus beneficios obtenidos, se distribuyen de forma muy inequitativa,
que hacen mención de procesos históricos de desigualdad tecnológica. En su informe sobre el
desarrollo industrial, la UNIDO (2020), menciona los porcentajes globales de la PDA.
Tomado de: https://iap.unido.org/es/articles/que-es-la-cuarta-revolucion-industrial
Los avances tecnológicos asociados a la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución
Industrial (4RI), pese a su promesa de progreso homogéneo, no se producen en un vacío
histórico o social. Por el contrario, se despliegan sobre un terreno marcado por profundas
desigualdades estructurales, actuando con frecuencia como un amplificador de estas. Esta
dinámica no solo replica las brechas tradicionales entre países centrales y periféricos, sino que
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también genera nuevas formas de exclusión social basadas en el acceso, el control y los
beneficios derivados de la tecnología.
En el ámbito internacional, la visión de Yolanda Martínez (2024) resulta crucial al señalar
que América Latina enfrenta el riesgo de una "nueva dependencia tecnológica". Mientras los
países centrales desarrollan y poseen las tecnologías habilitadoras de la 4RI la región corre el
peligro de quedar relegada a su papel tradicional de proveedor de materias primas y, en el mejor
de los casos, de ser un mero consumidor y ensamblador de estas tecnologías, sin una apropiación
genuina que le permita generar valor endógeno. Esta situación reproduce el esquema centro-
periferia, donde los frutos más sustanciosos de la innovación (patentes, ganancias, empleos de
alta calificación) se concentran en los polos de desarrollo, mientras la periferia asume los costos
de la adaptación y la disruptura de sus mercados laborales tradicionales.
Esta desigualdad se ve agravada por el surgimiento de un nuevo paradigma económico:
el capitalismo cognitivo (Revista Virtualis). En este modelo, el valor ya no se genera
predominantemente en las fábricas, sino a través de la extracción y procesamiento de datos, el
conocimiento y la producción inmaterial. La IA es la herramienta por excelencia de este sistema.
Sin embargo, el acceso a los medios de esta "producción cognitiva" es profundamente desigual.
Las grandes plataformas tecnológicas acaparan cantidades masivas de datos, la nueva materia
prima, creando asimetrías de poder insalvables para empresas y países enteros. Como señala el
artículo de Virtualis, esto consolida un régimen de apropiación privada del conocimiento y los
comunes informacionales, que deberían ser, en teoría, bienes de libre circulación.
A nivel interno de los países, estas dinámicas globales se traducen en la profundización
de la fractura social. La 4RI y la IA pueden generar una "brecha digital de cuarta
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generación" (Martínez, 2024), que ya no se limita al mero acceso a internet, sino a la capacidad
de usar estas tecnologías avanzadas para la productividad, la educación y la inclusión financiera.
Conclusión
En definitiva, el avance de la Inteligencia Artificial y la 4RI no garantiza un progreso
automáticamente inclusivo. Por el contrario, evidencia una paradoja: mientras más se
profundizan estas tecnologías, más se acentúan las históricas desigualdades entre centros de
poder tecnológico y periferias dependientes. La promesa de una "fabricación inteligente" choca
con la realidad de una brecha digital de cuarta generación y un capitalismo cognitivo que
privatiza el conocimiento. Para América Latina, el desafío ya no es solo acceder a la tecnología,
sino generar capacidades endógenas que le permitan dejar de ser un mero proveedor de datos y
un consumidor pasivo. Sin políticas deliberadas que prioricen la soberanía tecnológica y la
justicia social, la cuarta revolución industrial podría consolidar, en lugar de superar, los modelos
de desigualdad que pretendería erradicar.
Referencias
Gonzales Vigil, R. (2023). Socialismo digital y cibercomunismo en la Cuarta Revolución
Industrial. Interfases. https://doi.org/10.26439/interfases2023.n018.6160
National Geographic. (2023, marzo). ¿Quién inventó la inteligencia artificial? National
Geographic en Español. https://www.nationalgeographicla.com/ciencia/2023/03/quien-
invento-la-inteligencia-artificial
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Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2021). ¿Qué es la Cuarta
Revolución Industrial? UNIDO Industrial Analytics Platform.
https://iap.unido.org/es/articles/que-es-la-cuarta-revolucion-industrial
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2022). Panorama de la
transformación digital en América Latina y el Caribe. Naciones Unidas.
https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/5f01173f-eed1-4d7b-886c-
8b61c24c412a/content
Treré, E. (2016). Distorsiones tecnopolíticas: represión y resistencia algorítmica del activismo
ciudadano en la era del ‘big data’. https://doi.org/10.51698/tripodos.2016.39.35-51
Castillo y Gabarrot. (2021). Cultura digital, nuevas formas de opresión, resistencia y
subversión.Virtualis. https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/article/view/390
Martínez Suárez, Y. (2024). Opresión, desigualdad e Inteligencia artificial. EU-topías. Revista de
interculturalidad, comunicación y estudios europeos, (28).
https://doi.org/10.7203/eutopias.28.29053
González, A. (2023). La inteligencia artificial como dispositivo de poder: Una aproximación
desde el pensamiento de Byung-Chul Han. Virtualis, 14(27).
https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/article/view/390
Me resulta interesante, cómo el autor del texto analiza las diferentes perspectivas de la creación y la implementación de las inteligencias artificiales, pues es un hecho, que en la actualidad todo lo novedoso que aparece en la sociedad, inmediatamente se convierte en mercancía, donde, los grandes empresarios tienen como único objetivo, ser los mejores en el desarrollo y comercialización de estas nuevas tecnologías digitales. Como consecuencia, se generan brechas mucho más amplias entre las personas que tienen acceso y las que definitivamente no. Por ese motivo y muchos más, es que es importante analizar el contexto histórico del tema abordado, para así identificar de qué manera se pude minimizar estas nuevas desigualdades tecnológicas.
ResponderBorrarOpino que es un texto muy interesante y bien argumentado, ya que muestra una mirada crítica hacia la Inteligencia Artificial (IA) y nos deja en claro que es más que un simple avance tecnológico y refleja las desigualdades económicas como sociales del mundo actual. Nos dice que América Latina enfrenta una nueva forma de dependencia, donde el conocimiento y los datos se concentran en los países desarrollados. El verdadero reto no es solo usar la tecnología, sino crearla y adaptarla de manera justa.
ResponderBorrarEl texto ofrece una mirada profunda sobre cómo la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución Industrial están transformando el mundo, pero también advierte que estos avances no benefician a todos por igual. Aunque la explicación histórica y técnica es clara, a veces el texto cae en una descripción excesivamente detallada que puede distraer al lector del punto central: la desigualdad tecnológica.
ResponderBorrarUno de los principales aciertos del texto es mostrar que la tecnología no avanza en un vacío, sino dentro de un mundo que ya está lleno de desigualdades. Así, la IA no solo refleja esos problemas, sino que puede hacerlos más grandes. La idea de una “nueva dependencia tecnológica” en América Latina es una crítica fuerte y bien fundamentada: mientras los países ricos crean y controlan las tecnologías, los países de la región quedan relegados a usarlas sin poder desarrollarlas por sí mismos. Esta reflexión es oportuna y ayuda a entender por qué la región puede quedar “estancada” en un modelo donde solo consume tecnología en lugar de producirla.
Aquí tienes un **comentario corto** sobre el texto:
ResponderBorrarEl texto ofrece un análisis crítico y bien fundamentado sobre cómo la Inteligencia Artificial, lejos de ser una fuerza neutral del progreso, reproduce y profundiza las desigualdades históricas entre centro y periferia. Al articular los orígenes de la IA, su papel en la Industria 4.0 y el surgimiento del capitalismo cognitivo, muestra con claridad que América Latina enfrenta no solo una brecha tecnológica, sino una nueva dependencia estructural basada en el control de datos y el conocimiento. El argumento central es contundente: sin capacidades propias y políticas de soberanía tecnológica, la Cuarta Revolución Industrial corre el riesgo de ampliar las fracturas sociales y consolidar un modelo desigual que margina aún más a la región.
El texto ofrece una mirada crítica y bien fundamentada sobre cómo la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución Industrial no avanzan en un terreno neutral, sino sobre realidades históricas marcadas por desigualdades persistentes. La argumentación muestra con claridad que, lejos de equilibrar el panorama global, estas tecnologías pueden intensificar la distancia entre regiones centrales y zonas periféricas como América Latina. Además, subraya que la concentración del conocimiento y de los datos en manos de unos pocos actores privados configura nuevas formas de dependencia. El análisis invita a repensar la idea de “progreso” y plantea la urgencia de construir capacidades propias para que la región no quede atrapada en un rol subordinado dentro del capitalismo cognitivo.
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