ESTEBAN MUÑOZ CÁRDENAS
En el siguiente texto estaremos exponiendo cómo se maneja lo que a mucha
gente le incomoda hablar, y a lo largo de la historia siempre ha sido asi. Una de
las comunidades más violentadas y discriminadas siempre han sido la comunidad
LGBT y en Colombia, aunque existen leyes que la protegen y condenan a sus
agresores no es con frecuencia y muchos crímenes hacia la comunidad
lamentablemente quedan impunes. Ahora en este texto nos vamos a centrar más
en la comunidad trans y lo que conlleva no ser apoyadas a un estudio de calidad o
a un trabajo digno.
Siempre que escuchamos o leemos acerca de la comunidad trans tomamos
como referencia a estas mujeres que trabajan vendiendo su cuerpo, pues hemos
normalizado tanto esto que de verdad ya es como si las mujeres trans se
destinaran para este trabajo y no un trabajo más digno ya que hay tan poco apoyo
del estado, o de sus propias familias, que estas mujeres solo ven como única
manera de sobrevivir es vender su cuerpo y en muchos casos hasta arriesgando
sus vidas.
Voy a hablar desde mi propio punto de vista pues he tenido varias amigas o
conocidas que lamentablemente desde muy pequeñas se vieron involucradas en
este mundo pues al momento de empezar su transformación, muchas de sus
familias las empezaron a discriminar y lamentablemente para sobrevivir tuvieron
que empezar a vender su cuerpo, arriesgándose a una enfermedad de transmisión
sexual, pues la poca educación y conocimiento que habían tenido no les ayudaba
de mucho a saber los riesgos y las consecuencias que conlleva este mal trabajo,
también que existe la transfobia y podrían estar hasta arriesgando su propia vida
mientras atienden a cualquier desconocido. Varias mujeres que me han contado
su estilo de vida siempre me han dicho lo difícil que fue empezar, lo duro que es
acostarse con alguien que no les gusta, lo intimidades que se sienten cuando
están en la calle, los acosos de personas transfóbicas y esto definitivamente no es
lo que ninguna persona quisiera experimentar o vivir a lo largo de su vida.
Un punto aparte es en la educación hace varios años atrás pues al salir del
‘’closet’’ y presentarse abiertamente personas transexuales, muchos colegios les
cerraron las puertas alegando que este es un ‘’estilo de vida’’ que puede seguir
dañando a muchos niños que las ven como algo normal, cuando claro que si es
algo muy normal, pero en su ignorancia lo ven como una aberración y prefieren
cegarse ante lo que ahora podemos decir que si es normal, pues nunca nadie
quisiera decir que quiere cambiar de género o sexualidad viendo la ignorancia que
existe en esta sociedad. Asi que lamentablemente les cerraron las puertas para
que estas mujeres siguieran estudiando y educándose y ellas no le vieron más
salida que buscar a su día a día de esta manera que ahora podemos decir que si
es respetable pero no un trabajo digno.
En este país y su retroceso en muchos de los temas que antes se veían
como taboo y ahora son relativamente normales. No le brindaron nunca una ayuda
a esta comunidad trans y aunque ya estemos en pleno siglo XXI no se ha
normalizado muchos de estos temas, pues uno de los casos de los que tengo
conocimiento en este tema de la transfobia que se vive es la violación a un
derecho como es un buen trabajo digno y de calidad pues he escuchado
comentarios los cuales son bastante desagradables que cuando quisieron buscar
empleo en algo que no fuera el arriesgar su vida, siempre les cerraron las puertas
pues las miraban como algo vulgar para el establecimiento y no les dejaron más
que sea intentar empezar en un trabajo así. Ahora, aunque se ha normalizado
mucho la comunidad LGBTIQ+ en general pues sigue habiendo muchos
comentarios negativos poco favorables para estas personas. Es muy poca la
cantidad de mujeres trans que pueden decir que tuvieron una educación digna y
que ahora tienen el derecho a un buen trabajo, ya sea porque desde su núcleo
familiar nunca les dieron la espalda y las ayudaron a seguir adelante y a cumplir
sus sueños.
Ahora debemos empezar a normalizar más el tema de la comunidad trans, o
en general de la comunidad LGBT, y no solo de ellos y ellas sino también de las
comunidades minoritarias en la sociedad que tienen poca voz por sentirse
violentados, entonces hay que tomar conciencia ya que la ayuda a estas personas
hacen que puedan tener una mejor calidad de vida y en general ayudar
psicológicamente pues los suicidios de esta comunidad siempre es alta, asi que
una buena educación que no le cierren las puertas y el respeto siempre será una mejor opción para ayudar a cualquier persona.
Este texto me causo mucha impresion y me dejo pensando muchas cosas ya que aunque es algo que vemos todos los días en nuestra ciudad, no es algo que reflexionemos ni pensemos en una ayuda para la comunidad trans, y estas cosas demuestran que la economía de nuestro país esta realmente mal porque el art 25 de la constitución nos dice que toda persona tiene derecho a un trabajo digno y claramente la prostitución no lo es, la comunidad tiene derecho a trabajar en lo que ejerza y no se deben juzgar las apariencias porque esto no influye en nada con lo que se hace o se trabaja, hay que ser coherentes y no apoyar este tipo de cosas, miremos realmente que puede dar esa persona, no su forma de vestir o su sexualidad.
ResponderBorrarEste ensayo pone en evidencia cómo la transfobia y la falta de apoyo institucional siguen limitando gravemente las oportunidades de la comunidad. Habla a través de testimonios cercanos, dando a conocer cómo muchas mujeres quedan excluidas del estudio y del trabajo digno, viéndose obligadas a sobrevivir en contextos peligrosos. Nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad social que tenemos de garantizar respeto, recordando que la inclusión no debe ser un discurso, sino una práctica cotidiana.
ResponderBorrarHay textos que no buscan impresionar, sino recordar lo que preferimos no mirar de frente. El de Esteban es uno de esos. Y mientras lo leo, me queda la sensación incómoda —pero necesaria— de que hablar de violencia estructural no es un gesto moral, sino un deber mínimo.
ResponderBorrarSu relato tiene una honestidad que desarma: muestra cómo la marginalidad no nace del “destino”, sino de la crueldad cotidiana, esa que expulsa a alguien de su casa, de la escuela, del trabajo, hasta empujarla a sobrevivir en la calle. Y lo que más resuena es la herida silenciosa: la normalización. Ese hábito social de mirar a otro ser humano y considerar su vida “menos digna”.
Estoy de acuerdo con su postura: no se trata de “aceptar” a la comunidad trans, sino de dejar de producir condiciones que las condenan. Porque nadie debería arriesgar la vida para ganarse la vida.
Este texto no sólo denuncia; llama a despertar de una vez por todas. Y en ese llamado hay algo profundamente humano.
Este texto deja una sensación fuerte y muy humana sobre una realidad que mucha gente prefiere ignorar. Más allá de datos o discursos, aquí se sienten las historias reales, el dolor y las consecuencias de una sociedad que sigue fallándole a la comunidad trans. Lo más impactante es cómo muestra que muchas mujeres trans no terminan en trabajos riesgosos por “decisiones” personales, sino porque el rechazo familiar, la falta de oportunidades y la discriminación las arrinconan hasta dejarlas sin alternativas. También es evidente cómo la educación y el empleo, que deberían ser derechos básicos, se transforman en puertas cerradas solo por prejuicio. El texto invita a ponerse en el lugar del otro y entender que nadie debería arriesgar su vida o su dignidad para sobrevivir. Al final, es un llamado serio a dejar la ignorancia, a humanizar lo que muchos deshumanizan y a reconocer que la inclusión no es un favor, sino una responsabilidad social que aún está en deuda.
ResponderBorrarTu texto deja muy claro algo que muchas veces se quiere ignorar y es que detrás de cada persona trans hay una historia marcada por rechazos, puertas cerradas y decisiones obligadas, no escogidas. Lo más fuerte del texto es cómo muestra que la violencia no empieza en la calle, sino en la familia, en el colegio y en cada espacio donde se les niega ser quienes son. También resaltas algo importante, no es que el trabajo sexual sea su “destino”, sino la consecuencia de un Estado ausente y una sociedad llena de prejuicios. Al final haces un llamado necesario a la empatía y al respeto, recordando que la educación, el acompañamiento y la dignidad no deberían ser privilegios, sino derechos.
ResponderBorrarEste ensayo aborda un tema social importante y doloroso: la discriminación y exclusión que enfrentan las mujeres trans en Colombia, especialmente en el acceso a la educación y al trabajo digno. El autor escribe desde una perspectiva personal y cercana, compartiendo experiencias de amigas y conocidas que han vivido esta realidad. Lo valioso del texto es que el autor no juzga, sino que humaniza estas historias. Nos recuerda que detrás de la discriminación hay personas reales que solo quieren estudiar, trabajar y vivir dignamente, pero a quienes la sociedad les ha cerrado todas las puertas por su identidad de género.
ResponderBorrarLa comunidad trans en Colombia evidencia una falla estructural del Estado y de la sociedad en garantizar derechos fundamentales que deberían ser universales para las personas LGBT. A nivel social, que persisten prejuicios profundamente arraigados que siguen justificando la exclusión, normalizando la violencia y limitando el acceso a educación y empleo digno; esto demuestra que aún vivimos bajo patrones culturales que privilegian la ignorancia sobre la empatía.
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