Lina Sofia Guerrero Nastar
Este ensayo tiene como propósito presentar ante mi grupo académico una visión
general para explicar cómo a lo largo de los siglos se pude observar y enfatizar a
América latina, en donde se puede observar como la región enfrenta una nueva
encrucijada, como propósito tome en cuenta una reflexión sobre el futuro del sistema
económico, dando a conocer una mirada histórica que permita comprender sus raíces
estructurales y los desafíos actuales, tome como puntos clave el desarrollo de tres ejes
fundamentales, la herencia colonial y el modelo extractivista que aún define nuestras
economías, con ello dando paso a la desigualdad y fragilidad institucional que
obstaculizan el desarrollo y como último punto, las alternativas emergentes que
podrían orientar a la región hacia un horizonte más equitativo y humano, más que
poder enfatizar puntos puramente económicos, quiero dar una reflexión ética y política
para así lograr deducir que sociedad se desearía construir en las próximas décadas.
Comenzando por el primer punto clave desde los primeros siglos de la colonización, la
economía latinoamericana se estructuró en torno a la extracción y exportación de
materias primas, como lo fueron el oro, la plata, el azúcar, el caucho, el petróleo, la soja
o litio, esta parte de la historia del continente parece marcada por la producción local a
las necesidades externas en donde se genera una lógica extractivista que ayudo a
consolidar una estructura económica dependiente, en la que el valor se genera en la
periferia pero se concentra en el centro, dando paso a esto se relaciona la teoría de la
dependencia, formulada en América Latina en los años sesenta y setenta, que nos
muestra una relación entre los países periféricos que no se desarrollan simplemente
por estar retrasados, sino porque su inserción en el sistema internacional que lo que
ejerce es una relación de subordinación al capital y los mercados centrales.
Según Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto (1979), la dependencia no es sólo
económica, sino que está entrelazada con estructuras políticas y sociales específicas,
en este caso se dan unas independencias y tras las independencias, las nuevas
repúblicas heredaron economías desiguales y elites nacionales que replicaron el
modelo colonial, orientadas al comercio exterior y al control de la tierra y si nos
centramos en el siglo XX, los intentos de industrialización especialmente bajo el modelo
de sustitución de importaciones se da una representación de una esperanza de
autonomía, pero así también se presenta una crisis de una deuda de los años ochenta
y la imposición del neoliberalismo en los noventa reforzaron la dependencia del capital
extranjero, debilitando al Estado y profundizando las desigualdades.
sobre esto se puede deducir en como América latina a pesar de que tiene mucha
riqueza tanto natural como cultural, tiende a ser una de las regiones más desiguales del
planeta, y si nos vamos al ámbito del banco mundial teniendo en cuenta el índice de
Gini podemos decir que los países latinoamericanos tienen un índice de Gini muy
elevado lo que nos indicaría que los ingresos solo se evidencian en pocos sectores, sin
embargo su herencia colonial nos permite recordar el pasado y continuar con las
estructuras de poder económico y político que definen el presente
Si tomamos otro de los puntos claves, podemos observar la expansión del
neoliberalismo que se da Atraves de un sistema económico dominante, que nos da la a
conocer la comercialización, la privatización de los servicios públicos y en el campo
laboral se tuvo en cuenta como una meta de desarrollo, sin embargo podemos
observar que algunos países crecieron Económicamente, se intensificó el rol del trabajo
y la riqueza, en Latinoamérica se da una fuerte independencia por su materia prima
que nos da unos precios internacionales, y cómo resultado de ello nos da una
advertencia a una situación de crisis global, si tenemos en cuenta la pandemia del
coronavirus se da una crisis ya que millones de persona cayeron en la pobreza y las
desigualdades se profundizaron creando un modelo de desarrollo que sacrifica el futuro
por beneficios que queremos puntualmente en el momento o cómo se pueden llamar
beneficios inmediatos
La persistencia de las desigualdades estructurales se ve acentuada por los avances
tecnológicos y por las dinámicas de la economía global, diversas investigaciones
señalan que la globalización ha tenido un impacto contradictorio en América Latina, si
bien ha impulsado ciertos sectores, también ha ampliado las brechas sociales. Por ello,
alcanzar una verdadera equidad distributiva requiere transformaciones estructurales
profundas, más allá del simple crecimiento económico.
Y finalmente en el ámbito político y económico, varios países latinoamericanos han
impulsado políticas orientadas a la redistribución de la riqueza, al fortalecimiento del
Estado y a la diversificación de la producción, aunque los resultados han sido dispares.
La soberanía económica se presenta como un eje fundamental ya que esta implica
administrar los propios recursos naturales, garantizar la justicia social y promover una
verdadera integración regional, en tanto a la experiencia histórica de la región
demuestra que el desarrollo no depende solo de la apertura comercial, sino también de
contar con instituciones sólidas, ciudadanía activa y proyectos sostenidos en el tiempo.
Por otra parte, las nuevas generaciones están protagonizando un cambio cultural
significativo, A través de las calles y de las redes sociales, impulsan luchas
ambientales, feministas y por la justicia social, cuestionando el modelo consumista y
defendiendo la igualdad y la sostenibilidad del planeta. En medio de sus desafíos,
América Latina continúa siendo un espacio de resistencia, creatividad y esperanza.
Como conclusión el futuro económico y social de América Latina dependerá de su
habilidad para superar los viejos patrones de dependencia y desigualdad que han
caracterizado su historia. La experiencia demuestra que el crecimiento económico,
cuando no va acompañado de justicia social, termina generando más exclusión y
conflicto, para construir un futuro diferente, la región necesita apostar por un modelo de
desarrollo que ponga en el centro la vida, la equidad y la sostenibilidad.
Referencias
Según Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto (1979), dependencia y desarrollo de
América Latina
http://bit.ly/3LnaDgM
Banco mundial- indicadores de Gini
https://bit.ly/3WJ2buG
Marcación del futuro económico en América
Nos resalta que América Latina sigue marcada por su herencia colonial y un modelo económico extractivista que ha perpetuado la desigualdad, el desarrollo no debe medirse solo por el crecimiento económico, sino también por la justicia social y la sostenibilidad. El mensaje puede ser que la religión debe construir un modelo más justo, equitativo y centrado en las personas y el cuidado del planeta.
ResponderBorrarEl texto ofrece una lectura amplia y crítica del devenir económico de América Latina, destacando con acierto cómo las estructuras de dependencia y desigualdad tienen raíces históricas que aún condicionan el presente. Se valora la manera en que el ensayo articula la herencia colonial, el modelo extractivista y las tensiones del neoliberalismo, mostrando que los problemas de la región no son meramente económicos, sino también políticos y éticos. Resulta especialmente interesante cómo se reconoce la fuerza de los nuevos movimientos sociales y culturales que buscan alternativas al modelo tradicional, señalando que el cambio no depende solo del crecimiento, sino de la justicia y la sostenibilidad. En conjunto, el texto invita a repensar el futuro de América Latina desde una mirada más humana y consciente, en la que el desarrollo se conciba como un medio para la dignidad colectiva, y no como un fin en sí mismo.
ResponderBorrarEl artículo presenta una perspectiva global acerca de la evolución económica de América Latina y de qué manera su historia continua impactando los retos presentes. Presenta de forma coherente la importancia del extractivismo, la continuidad de la desigualdad y las repercusiones del neoliberalismo, demostrando cómo estos elementos han restringido la autonomía y el progreso sostenible de la zona. Asimismo, incorpora citas teóricas significativas, como la teoría de la dependencia, que contribuyen a contextualizar la problemática.
ResponderBorrarEl texto subraya la urgencia de reevaluar el modelo económico desde enfoques más equitativos y humanos, indicando la importancia del Estado, la integración regional y las nuevas reivindicaciones sociales como factores esenciales para una transformación estructural. Asimismo, reconoce el poder de las nuevas generaciones en el cambio cultural y político.
En conjunto, el ensayo consigue expresar una reflexión crítica sobre los desafíos y oportunidades de América Latina, subrayando que el futuro depende de trascender las estructuras desiguales del pasado y fomentar un desarrollo enfocado en la equidad, la soberanía y la sostenibilidad.
Es curioso lo poco que se piensa en Latinoamérica cuando se pone sobre la mesa el asunto de la economía mundial, siendo que esta es parte vital de la misma. Las riquezas naturales suramericanas son de un valor incalculable, por lo cual, no suena descabellado que en un futuro no muy lejano tomen aún más relevancia, considerando la escasez de materias primas que azota al hemisferio norte. Todo esto solo sería posible con una colaboración determinada y firme entre todos sus miembros.
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ResponderBorrarEste texto me deja la sensación de que, detrás de cada dato económico, late una herida histórica que América Latina no ha terminado de nombrar. La autora acierta al señalar cómo la dependencia y el extractivismo no son solo estructuras materiales, sino hábitos del espíritu: formas de aceptar que otros decidan por nosotros qué vale, qué se produce y qué futuro es posible. Su reflexión invita aunque quizás sin decirlo explícitamente a preguntarnos si la región podrá alguna vez pensarse a sí misma fuera del espejo ajeno. Echo en falta, quizá, un momento de ruptura en el ensayo, un gesto que vaya más allá del diagnóstico y se atreva a imaginar un horizonte distinto o un acto concreto de emancipación. Sin embargo, la fuerza del texto está en recordarnos que la transformación económica no empieza en las cifras, sino en la conciencia. Y ahí, en esa conciencia que despierta lentamente, está el germen de una América Latina que todavía puede reinventarse.
ResponderBorrarEl ensayo ofrece una visión amplia y bien estructurada sobre los retos históricos y contemporáneos que enfrenta América Latina. Al conectar la herencia colonial, la persistencia del extractivismo y las desigualdades actuales con los debates sobre modelos de desarrollo, logras mostrar cómo los problemas del presente son la continuación de estructuras antiguas que aún moldean la región. Además, la reflexión ética y política que planteas, especialmente al destacar el papel de las nuevas generaciones y la urgencia de un desarrollo más justo y sostenible, aporta una perspectiva crítica y necesaria. En conjunto, el texto invita a pensar en un futuro latinoamericano que supere la dependencia y apueste por un modelo centrado en la dignidad humana.
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