Maria Camila Oviedo Posso
El capitalismo ha sido la base del progreso y la expansión económica durante más de 200
años, sin embargo, sus fundamentos han ido agotándose, pues el crecimiento ilimitado que solía
ser símbolo de éxito, hoy choca con un planeta con límites físicos y sociedades que demandan
por justicia. Las crisis financieras, el daño hacia el medio ambiente y la desigualdad son prueba
de que ya no satisface las necesidades humanas y el equilibrio ecológico, pues el concepto de
que el mercado puede autorregularse perdió credibilidad por sus efectos sociales y climáticos.
Ante estas circunstancias aparecieron nuevas perspectivas para la economía a través de la
digitalización y la sostenibilidad, las cuales se han convertido en una medida de valor central.
Hoy en día, es bien sabido que el emprendimiento social y la economía colaborativa han ganado
fuerza como alternativas que ponen por encima al bienestar colectivo sobre los beneficios
particulares, pues representan los procesos de adaptación en el capitalismo y el intento de crear
estructuras económicas sean acordes a la conciencia ambiental y la responsabilidad social.
Por tanto, el capitalismo tradicional está limitado teóricamente y prácticamente porque su
lógica de acumulación entra en conflicto con la exigencia de preservar los ecosistemas y
respaldar la justicia. Bajo esa lógica, se defenderá la siguiente tesis en este artículo: El desarrollo
económico futuro depende del uso de sistemas basados en innovación, economía solidaria y
sostenibilidad ecológica. Además, se respalda con la revisión conceptual del capitalismo, del
emprendimiento social y la expansión de las finanzas verdes como medios de transformación.
2.1 La crisis conceptual del capitalismo
El sistema económico de hoy en día no es capaz de describir la noción de capitalismo,
porque su ideal de eficiencia y progreso se basa en una lógica que ignora las fronteras ecológicas
y los desequilibrios sociales. Según Cardao-Pito (2025), el término ha perdido su valor analítico
porque el dinero, el trabajo y la producción están integrados en una realidad bioeconómica donde
la naturaleza es parte del sistema y no solo de su entorno, y propone reemplazar el término
"capitalismo" por "sociedad monetaria en la biosfera.
La idea previa significa reevaluar la economía como una red recíproca de flujos
financieros y ciclos naturales, en los que se incluya la idea de que las actividades económicas
están inseparablemente vinculadas al espacio físico en el que se desarrollan. Es decir, una
expansión ilimitada ya no es posible cuando los recursos naturales alcanzan su umbral y a nivel
conceptual, la crisis del capitalismo crea espacio para sistemas que consideran la sostenibilidad
como un principio.
2.2 La economía solidaria y el emprendimiento social
En América Latina, especialmente en Colombia, se están desarrollando modelos que
responden a la exclusión estructural del mercado tradicional. Según Lashitew y Rosca (2025)
quienes analizan la institucionalización del emprendimiento social en el Sur global como una
forma híbrida de organización que vincula la gestión empresarial con los objetivos comunitarios.
Por tanto, concluyen que la creación de valor sin especulación ni concentración de capital es el
objetivo de estas iniciativas basadas en la colaboración y la autogestión.
Dicho lo anterior, las cooperativas agroecológicas y la banca ética son ejemplos de que la
rentabilidad es compatible con la justicia social y la protección del medio ambiente. Pues en
estos espacios, la producción se basa en la sostenibilidad de las comunidades y no en la
acumulación. Por tanto, el factor social se fortifica por la economía solidaria, además, el trabajo
colectivo recupera un sentido político frente al agotamiento del capitalismo competitivo, porque
estos sistemas representan un enfoque concreto para una economía más humana y responsable.
2.3 Las finanzas verdes y la innovación sostenible
El cambio económico precisa de instrumentos financieros enfocados en la sostenibilidad,
según el autor Dhayal et al (2025) las finanzas verdes tienen como objetivo concentrar los
recursos en proyectos que reduzcan las emisiones, incrementen la innovación tecnológica y
apoyen la transición energética. Por tanto, este enfoque no solo sirve para financiar la
producción, sino que también es de gran utilidad para orientarla hacia objetivos
medioambientales mensurables o medibles.
La energía limpia como la movilidad eléctrica y el reciclaje son impulsados a través de la
inversión verde, creando nuevas cadenas de valor más resistentes. Sin embargo, los autores
consultados nos advierten de peligros como el lavado verde o la concentración del crédito en los
países desarrollados. Por tanto, deben integrarse en las políticas públicas y en la economía para
promover la inclusión y la transparencia considerando que la sostenibilidad es un criterio
orgánico, que pasa de ser un instrumento de acumulación a una herramienta para la remodelación
ecológica y social de la economía global.
Como se ha redactado en el ensayo, el capitalismo tradicional ya no es capaz de
responder a las condiciones reales del siglo XXI porque no mantiene el equilibrio entre
crecimiento, equidad y sostenibilidad. Gracias a la revisión conceptual propuesta por Cardao-
Pito (2025) se esclareció que el sistema no tiene sentido si está separado de los límites ecológicos
del planeta. Además la perspectiva de Lashitew y Rosca (2025) muestran que las economías
locales pueden crear valor sin reproducir las lógicas de exclusión que caracterizan el mercado
capitalista.
Por tanto se concluye que, las finanzas verdes son un medio potencial para dirigir la
inversión en proyectos con impactos ambientales y sociales demostrables, pues estas líneas
conducen a que la economía del futuro no dependa de medir el éxito mediante la acumulación,
sino por la cooperación y a través de la innovación, la justicia y el respeto ecológico en un
mundo que ya ha alcanzado sus límites materiales.
Referencias
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Cardao-Pito, T. (2025). The end of capitalism as a concept: Towards a new political economy for
understanding monetary societies in the biosphere. Innovation and Green Development,
4(1), 100201. https://doi.org/10.1016/j.igd.2024.100201
Dhayal, K. S., Giri, A. K., Agrawal, R., & Forgenie, D. (2025). Green finance as a catalyst for
innovation and sustainability: A perspective for a low-carbon economy. Environmental
and Sustainability Indicators, 101016, 101016.
https://doi.org/10.1016/j.indic.2025.101016
Didriksson, A. (2015). Economía Política del conocimiento: contrapuntos. Economía informa,
394, 38–67. https://doi.org/10.1016/j.ecin.2015.09.005
Lashitew, A. A., & Rosca, E. (2025). Institutionalizing social entrepreneurship in the Global
South: How intermediaries work around the indigenous solidarity economy in Colombia.
Research Policy, 54(7), 105268. https://doi.org/10.1016/j.respol.2025.105268
Este ensayo, logra demostrar de manera muy cercana, que el capitalismo ya no puede sostenerse sin transformarse profundamente. Me gusta cómo conectan las crisis ambientales, la desigualdad y la necesidad de nuevas alternativas como la economía solidaria y las finanzas verdes. Se siente un llamado real a repensar el sistema, no desde el rechazo total, sino desde la búsqueda de algo más humano, más consciente y más justo. Siento que más allá del texto, nos invita invita a imaginar un futuro económico donde el progreso no dependa de desgastar el planeta, sino de cuidarlo.
ResponderBorrarCon esto puedo dar un análisis al respecto de lo que nos comentan en este ensayo puedo entender que hay una quejes en el capitalismo donde se sabe que como sistema económico es el más sostenible y justo pero nos pone a pensar de que si ha habido un progreso en este o si se ha mejorado se sabe que hace más de 200 años se ha aplicado de manera general en todo el mundo algo que nos pone a cuestionar sobre cómo la sociedad puede avanzar al seguir con un mismo modelo económico me da como esa idea de que ese crecimiento o si ese avance que tenga puede ser ilimitado o no ya que pues es un sistema que también se basa de la explotación de la explotación de recursos y pues este no solo puede ser un cambio de paradigma sino que también puede ser una manera de cómo reemplazarlo por algo más diversificado que ayude a la sociedad e igualmente sea un poco más consciente y moralmente de las necesidades del ser humano con eso digo que también se puede basar en otras otras maneras de fomentar El capital no solo con la explotación de recursos sino que diversificar esto para que así no sea algo tan autónomo o dependiente de un solo bien
ResponderBorrarMe parece valioso que no se limite a criticar el capitalismo tradicional, sino que muestra con argumentos sólidos por qué sus bases ya no responden a las necesidades actuales de la humanidad ni del planeta. La idea de que el crecimiento ilimitado ya no es viable es algo que muchas veces se reconoce, pero pocas veces se desarrolla con la profundidad que aparece en este análisis. Aquí se entiende que no es solo un problema ambiental, sino un desajuste entre la lógica del mercado y la realidad física del mundo.
ResponderBorrarTambién me llama la atención cómo se explica la crisis conceptual del capitalismo, especialmente cuando se introduce la propuesta de comprender la economía como parte de la biosfera. Esa perspectiva me parece muy pertinente, porque rompe con la idea de que la economía es una esfera aislada donde solo importan las ganancias y la eficiencia. En cambio, muestra que cualquier actividad económica depende directamente de recursos que tienen límites, y por eso mismo es necesario repensar el sistema desde su raíz.
A ver, entiendo que el capitalismo es malo porque quiere crecer sin parar, y eso ya no cabe en el planeta. Pero si ese es el problema, ¿por qué hay que cambiarle el nombre a esa cosa larguísima de "sociedad monetaria en la biosfera"? ¿Eso arregla algo?
ResponderBorrarY luego propones la economía solidaria, que son cooperativas y cosas así. Pero si el problema es global y lo causan los gigantes, ¿cómo va a salvar el mundo una tiendita o una granja pequeña?
Siento que las soluciones son muy pequeñas para el tamaño de la crisis. ¿Y qué son las finanzas verdes, es solo prestar dinero para plantar árboles? Creo que necesito un resumen de preescolar, porque estoy muy perdido.
Lo que más me mueve del texto de María Camila es esa intuición de que la economía no es una fuerza lejana, sino algo que respiramos todos los días. Pero también siento una tensión: hablamos del sistema como si fuera un monstruo ajeno, cuando en realidad somos parte de su cuerpo.
ResponderBorrarComparto su llamado a humanizar lo económico; ahí está la clave. Pero creo que el verdadero desafío es dejar de describir el problema y empezar a asumir nuestra propia responsabilidad en él. Su reflexión abre una puerta: entender que ningún sistema cambia si quienes lo habitamos no cambiamos también nuestra manera de desear, de consumir, de relacionarnos.
En pocas líneas, su texto nos recuerda que la economía no es destino: es elección. Y esa idea, por incómoda, es profundamente liberadora.
Me gusto como Camila choca el capitalismo con los limites del planeta y la demanda de justicia social. La propuesta de reemplazar el termino de "capitalismo" por "sociedad monetaria en la biosfera" es provocadora y necesaria. Menciono como vincula ejemplos locales con tendencias globales, mostrando que la transición ya esta en marcha. Me hubiera gustado que profundizara en los riesgos del "lavado verde", pero su conclusión es clara.
ResponderBorrarEl texto muestra de manera muy clara que el capitalismo, tal como lo conocemos, ya no alcanza para responder a los problemas del mundo actual. Durante mucho tiempo funcionó como motor de crecimiento, pero hoy ese mismo impulso choca con límites que ya no se pueden ignorar: un planeta agotado, desigualdades profundas y crisis que se repiten. Lo interesante es que el ensayo no se queda en la crítica, sino que señala caminos que ya están tomando forma, como la economía solidaria, el emprendimiento social y las finanzas verdes, que buscan poner en el centro el bienestar colectivo y el respeto por la naturaleza. La idea que queda es que el futuro económico no dependerá tanto de acumular más, sino de aprender a cooperar, innovar y usar los recursos con responsabilidad, porque simplemente ya no hay margen para seguir creciendo sin pensar en las consecuencias.
ResponderBorrarSin embargo, es importante estar atentos a los riesgos como el lavado verde y la concentración del crédito para asegurar que estas finanzas contribuyan a una verdadera transformación inclusiva y transparente. En definitiva, la economía del futuro parece requerir un enfoque que integre innovación, equidad y sostenibilidad respetando los límites planetarios.
ResponderBorrarEl mensaje central es claro, el futuro de la economía no puede seguir midiendo el éxito solo por cuánto se acumula, sino por qué tan cooperativos, justos y respetuosos somos con el planeta. El ensayo propone que ya existen modelos alternativos funcionando que pueden inspirar una transformación profunda del sistema económico hacia uno más humano y sostenible. También destaca las finanzas verdes como una herramienta para invertir dinero en proyectos que realmente ayuden al medio ambiente, como energías limpias y reciclaje, aunque advierte sobre el riesgo de que esto se use solo como fachada sin cambios reales.
ResponderBorrarEs interesante ver como ya no es posible pensar en crecimiento económico sin considerar las restricciones ambientales y las profundas desigualdades sociales generadas por el modelo capitalista. En un contexto real del siglo XXI, marcado por crisis climáticas, tensiones geopolíticas y transformaciones tecnológicas aceleradas, la reflexión resulta pertinente porque evidencia cómo la noción clásica de “mercado autorregulado” ha perdido validez frente a la magnitud de los problemas contemporáneos. De ese modo se ven las fallas del capitalismo y también algunas alternativas viables como la economía solidaria, el emprendimiento social y las finanzas verdes, elementos que ya están siendo incorporados en debates académicos, políticas públicas e incluso estrategias empresariales.
ResponderBorrarPor otro lado, el concepto de “sociedad monetaria en la biosfera”, que replantea la economía como un sistema inmerso en la naturaleza y no separado de ella. Esta visión es coherente con corrientes recientes como la economía ecológica y la bioeconomía, las cuales reconocen que la producción depende de los ciclos naturales y no puede seguir expandiéndose más allá de los límites planetarios. Además, el énfasis en América Latina y Colombia mostrando que modelos como las cooperativas agroecológicas o la banca ética no son utopías, sino prácticas reales que ya funcionan como alternativas al capitalismo competitivo.