jueves, 6 de noviembre de 2025

Del capitalismo industrial al capitalismo digital

Yoiner santacruz

Siempre me he sorprendido cómo la historia económica mundial parece seguir patrones

cíclicos. Al analizar el cambio del capitalismo industrial del siglo XIX al actual capitalismo

digital, observo que, aunque las herramientas y los contextos cambian, las dinámicas de poder, la

desigualdad y el control social parecen persistir. En este ensayo, deseo reflexionar sobre nuestra

evolución desde los “Gigantes de la industria”, como Rockefeller, Carnegie o Ford, hasta los

grandes actores tecnológicos, como Amazon, Google o Meta, y cómo el documental The Social

Dilemma (Orlowski, 2020) muestra que las nuevas estrategias de acumulación de capital digital

están reproduciendo antiguas desigualdades bajo nuevas apariencias. Mi intención es evidenciar

que, a pesar de que el capitalismo digital promete libertad y conexión, en su esencia continúa

creando un sistema de dependencia, vigilancia y poder concentrado.

Durante la Segunda Revolución Industrial, EEUU emergió como una potencia económica

debido a industrias como la del acero, el petróleo y el ferrocarril. Figuras emprendedoras como

Andrew Carnegie y John D. Rockefeller se convirtieron en sinónimos del ilimitado poder del

capital privado. El documental “Gigantes de la Industria” (History Channel, 2012) ilustra cómo

estos individuos construyeron vastos imperios aprovechando la falta de regulaciones

gubernamentales y la implementación agresiva de innovaciones tecnológicas. Si bien su talento

empresarial fue impresionante, también dieron lugar a marcadas desigualdades sociales: mientras

un pequeño grupo acumulaba riquezas extraordinarias, millones de trabajadores enfrentaban

condiciones de vida adversas. Esta paradoja entre el avance y la inequidad caracterizó la esencia

del capitalismo industrial.


Al observar el presente, noto un panorama similar, aunque con herramientas renovadas.

En lugar de fábricas y trenes, las fuerzas motrices del siglo XXI son los algoritmos, los datos y la

inteligencia artificial. Corporaciones como Amazon, Google y Meta no controlan materiales

como el acero o el petróleo, sino algo aún más valioso: la información. En “The Social

Dilemma” (2020) se evidencia cómo estas empresas explotan nuestras emociones,

comportamientos y necesidades para transformar la atención humana en un bien comercial. En

este esquema económico actual, el verdadero producto no es un bien físico, sino nosotros

mismos.

A pesar de que la tecnología ha permitido un acceso más democrático a la información, el

capitalismo digital ha introducido nuevas formas de desigualdad. Harari, en su libro “De

animales a dioses” (2014), señala que la humanidad ha transitado de ser dueña del mundo a

convertirse en una especie dominada por sus propias creaciones tecnológicas. En este sentido, los

algoritmos han tomado el rol de las máquinas de vapor de la época actual: fuerzas invisibles que

concentran el poder económico en un reducido grupo. Las grandes empresas tecnológicas

acumulan datos de miles de millones de personas, influyendo en nuestras decisiones de consumo

e incluso en nuestra ideología política. Esto me lleva a cuestionar si la autonomía digital

prometida es realmente una libertad auténtica o más bien una libertad bajo vigilancia.

Asimismo, las condiciones laborales reflejan ecos del pasado. Al igual que los

trabajadores del siglo XIX que enfrentaban largas jornadas en fábricas, en la actualidad, millones

de profesionales digitales —como repartidores, programadores o moderadores de contenido—

operan en situaciones precarias y invisibles. Todo esto me lleva a sostener que, en lugar de

experimentar un cambio de era, estamos presenciando la continuidad de un sistema con una

fachada renovada: el capitalismo 4. 0.


Sin embargo, no todo es desalentador. En este contexto también surgen voces críticas y

movimientos sociales que exigen regulaciones, ética en la tecnología y justicia digital. Los

mismos debates que en el pasado abordaban el sindicalismo y los derechos laborales hoy se han

transformado en diálogos sobre privacidad, protección de datos y soberanía tecnológica. Creo

firmemente que esta conciencia social podría ser clave para evitar repetir las fallas del pasado y

forjar un futuro más justo.

Al examinar esta transformación, he llegado a la disposición de que el capitalismo digital

representa una continuación más refinada de lo que hemos tenido anteriormente, en lugar de una

separación total de lo antiguo. Los actuales gigantes tecnológicos son, indudablemente,

sucesores directos de los industriales del pasado: ambos poseen y controlan los recursos

esenciales de su época, impactando nuestras vidas y acumulando un poder significativo en manos

de unos pocos. No obstante, también tengo la convicción de que esta nueva fase nos brinda una

valiosa oportunidad: si somos capaces de extraer las enseñanzas de la historia, podemos emplear

la tecnología como una herramienta para la colaboración, en vez de para la opresión.


Harari (2014) señala que el auténtico reto de este siglo no radica en crear nuevas

tecnologías, sino en cultivar una nueva forma de humanidad que sepa coexistir con ellas. Tal vez

el porvenir no dependa únicamente del progreso digital, sino de nuestra habilidad para recordar

lo aprendido en el pasado y optar por un camino más equitativo.


REFERENCIAS

 Harari, Y. N. (2014). De animales a dioses: una breve historia de la humanidad. Debate.


 History Channel. (2012). Gigantes de la Industria [Serie documental]. History Channel.

 Orlowski, J. (Director). (2020). The Social Dilemma [Documental]. Exposure Labs / Netflix.

 https://www.flacso.ac.cr/es/publicaciones/libros/231-miradas-sobre-la-desigualdad-el-riesgo-

y-la-resiliencia-en-tres-ciudades-de-america-latina

 https://www.bbc.com/mundo/noticias-54385775

17 comentarios:

  1. lo mas interesante y notable es el paso de los grandes de la industria a los de la información sobre todo como la utilizan para explotar esa información y como pasamos de ser parte de la industria a una ,mercancía para las empresas el análisis final es admirable ero le falta al ensayo plantear mas ideas sobre lo que se pudiera hacer de pronto plantear mas puntos de vista que le den mas luces al futuro de la economía

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  2. Tu ensayo es muy interesante y está muy bien escrito. Logras conectar de forma clara la historia del capitalismo industrial con el capitalismo digital actual, mostrando cómo, a pesar de los avances tecnológicos, persisten las mismas desigualdades y concentraciones de poder. Utilizas ejemplos y referencias precisas, como The Social Dilemma y Harari, que fortalecen tu argumento. Además, el texto combina análisis crítico con una mirada esperanzadora, destacando la importancia de aprender del pasado para construir un futuro más justo. En general, es un trabajo reflexivo, coherente y muy actual, que invita a pensar sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas.

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  3. En ese ensayo nos da para entender sobre cómo la economía tuvo ciertos cambios ya que dejó de ser muy industrializada a pasar a ser más automatizada por el modelo digital o tecnológico pero nos da a entender que también tiene ciertas falencias o fallos ya que aún siguen teniendo las mismas problemáticas que aún no acaban desde los inicios como lo eran con los grandes magnates de su época además se mira que aún siguen compartiendo las mismas problemáticas como lo es la desigualdad social y moral que aún persisten en nuestra actualidad nos da a entender que a pesar de que mejoren las condiciones de vida en los aspectos de los trabajadores aún así siguen habiendo ciertas condiciones que persisten desde aquella época.

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  4. El ensayo anteriormente presentado resulta especialmente pertinente al mostrar cómo los patrones del poder económico se reinventan sin desaparecer. Es interesante observar cómo el ensayo logra vincular el pasado industrial con el presente digital, revelando que las formas de control y desigualdad solo han adoptado nuevas máscaras tecnológicas. La referencia a The Social Dilemma y a Harari aporta una mirada crítica que enriquece la reflexión sobre la pérdida de autonomía humana frente a los algoritmos. Más allá de la crítica, el texto invita a pensar en la posibilidad de un cambio consciente: uno donde la tecnología deje de ser una herramienta de dominación y se convierta en un instrumento de emancipación colectiva.

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  5. Me parece un ensayo muy interesante, plantea una reflexión clara sobre cómo, pese al paso del capitalismo industrial al digital, la desigualdad y la concentración del poder se mantienen. Compara a los antiguos magnates con las grandes tecnologías actuales, mostrándonos como los algoritmos y los datos cumplen hoy el mismo rol que el acero o el petróleo en el pasado. También destaca que aunque la tecnología ofrece nuevas oportunidades, genera formas de dependencia y vigilancia que pone en duda la idea de la libertad digital. Resaltando que el verdadero reto no solo es tecnología sino humano y ético.

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  6. Lo que más resalta de tu ensayo es la forma en que logras una conexión entre pasado y presente para así mostrar que aunque la tecnología cambie, el corazón del sistema sigue latiendo igual, nos recuerdas que detrás de cada imperio “sea de acero o de datos” siempre hay vidas atravesadas por desigualdad, control y dependencia, tu mirada no se queda en lo técnico ya que muestra cómo el capitalismo digital toca nuestra vida cotidiana y las decisiones que tomamos día a día, incluso cuando creemos ser personas libres. También deja sentir una esperanza, pues es la idea de que a diferencia del siglo XIX, hoy sí contamos con una conciencia social que puede cuestionar, regular y transformar. En este texto hay tanto crítica como posibilidad y esto da lugar a que tu reflexión no sea solo un análisis del sistema, sino que como muchos lo han promovido en sus textos, nos invite a imaginar algo distinto.

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  7. Creo que tu ensayo plantea una reflexión acertada sobre cómo el capitalismo digital no es una ruptura con el pasado, sino una continuación de estructuras previas, aunque con una nueva fachada. La comparación entre los gigantes tecnológicos actuales y los industriales del pasado es muy relevante, ya que ambos concentran poder y recursos que afectan nuestras vidas cotidianas. Me parece especialmente importante cómo abordas el tema de la privacidad y la soberanía tecnológica, ya que son cuestiones clave para garantizar un futuro más justo. Coincido con la visión de Harari de que el verdadero reto no está solo en el desarrollo de nuevas tecnologías, sino en cómo como sociedad aprendemos a convivir con ellas de manera equitativa y ética.

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  8. El texto presenta una comparación sugerente entre el capitalismo industrial de los siglos XIX y XX y el capitalismo digital contemporáneo, destacando la persistencia de patrones de desigualdad y concentración de poder a pesar de los cambios tecnológicos. Su principal acierto es establecer un paralelismo histórico claro: los “Gigantes de la Industria” del periodo industrial y las grandes corporaciones tecnológicas actuales operan bajo lógicas similares de acumulación y dominación, aunque con herramientas distintas. Esta analogía está bien fundamentada, especialmente mediante el uso de referencias como Gigantes de la Industria y The Social Dilemma, que permiten ilustrar cómo las plataformas digitales reproducen o incluso amplifican viejos mecanismos de explotación.

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  9. ESTE TEXTO ES UNA OBRA MAESTRA DE LA COMPARACIÓN HISTÓRICA Y ME HA DEJADO COMPLETAMENTE ASOMBRADO! ES UNA REFLEXIÓN PROFUNDA Y SERIA QUE CONECTA DOS MUNDOS APARENTEMENTE DISTINTOS PERO ESENCIALMENTE IGUALES EL CAPITALISMO INDUSTRIAL DEL SIGLO XIX Y EL CAPITALISMO DIGITAL ACTUAL ;QUÉ INTELIGENTE

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  10. Me gusto bastante la forma en la conecto a Rockefeller con Zuckerberg. Es cierto que el capitalismo no desaparece, solo se actualiza. Me sigue sorprendiendo como señala que antes se vendía acero y ahora nos venden a nosotros como productos, como mercancía. El símil de obreros y los "gig workers" de hoy es tan cierto como triste. Hubiera sido interesante que profundizara mas en ejemplos de resistencias actuales (movimientos de soberanía tecnológica en Europa).

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  11. El ensayo ofrece una reflexión clara y pertinente sobre la continuidad histórica del capitalismo, mostrando cómo el actual modelo digital reproduce muchas de las desigualdades del sistema industrial. Lo valioso es que, aunque señala los riesgos del poder concentrado en las grandes plataformas tecnológicas, también reconoce que este momento histórico abre oportunidades importantes para el cambio.
    El texto destaca acertadamente que, al igual que en el pasado, la acumulación de poder económico puede generar formas de vigilancia y dependencia. Sin embargo, también subraya que hoy existe una creciente conciencia social sobre la necesidad de regular la tecnología, proteger los datos y defender la autonomía digital. Esta perspectiva resulta positiva porque muestra que no estamos condenados a repetir los errores del capitalismo industrial.
    Lo más esperanzador es la idea de que la tecnología, lejos de ser solo un instrumento de control, puede convertirse en una herramienta para la colaboración y la justicia digital si la sociedad aprende de su propia historia. Así, el ensayo nos invita a ver el capitalismo digital no solo como una amenaza, sino como una oportunidad para construir un sistema económico más equilibrado y humano.

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  12. Este ensayo hace una comparación fascinante entre los grandes empresarios del pasado (como Rockefeller y Carnegie) y las grandes empresas tecnológicas de hoy (como Google, Amazon y Meta). El autor argumenta que, aunque los tiempos han cambiado, la historia se repite: unos pocos acumulan poder y riqueza mientras la mayoría queda en desventaja. Lo que me parece valioso es que el autor no solo critica, sino que también ve esperanza. Reconoce que están surgiendo movimientos que exigen mayor regulación y ética en la tecnología, similar a como en el pasado se luchó por los derechos de los trabajadores.

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  13. Lo más interesante y llamativo es el cambio de los grandes de la industria a los grandes de la información, especialmente cómo usan esos datos para explotarlos y cómo pasamos de ser parte del sistema productivo a convertirnos prácticamente en una mercancía para las empresas. El análisis final es muy bueno, pero siento que al ensayo le falta proponer más ideas sobre qué se podría hacer y plantear más puntos de vista que ayuden a imaginar mejor hacia dónde podría ir la economía en el futuro.

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  14. Este análisis me hace ver que, aunque el capitalismo digital parece nuevo, en realidad es una versión renovada de problemas históricos como la precariedad laboral y la concentración del poder. Me preocupa que, igual que antes, muchas personas trabajen en condiciones invisibles y vulnerables. Sin embargo, también me inspira que existan movimientos que luchan por derechos digitales y éticos en la tecnología. Creo que la clave está en aprender del pasado para usar la tecnología como una herramienta para la colaboración y no para la desigualdad. En ese sentido, el verdadero desafío no es solo innovar, sino transformar nuestra relación con la tecnología de forma humana y justa.

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  15. Este ensayo está muy bien planteado: haces un paralelo claro entre los magnates industriales del pasado y los gigantes tecnológicos actuales, y logra mostrar que, aunque la forma cambia, el fondo del sistema sigue funcionando igual. El análisis es coherente y se entiende el punto crítico. Si acaso, solo te faltaría cerrar con un ejemplo actual que refuerce esa idea de continuidad entre explotación antigua y digital. Pero en general está muy bien desarrollado y se siente reflexivo y consistente.

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  16. Este ensayo está muy bien planteado porque conecta de manera clara el pasado con el presente, mostrando cómo las dinámicas de poder del capitalismo industrial aún se mantienen en el mundo digital. Me gustó mucho cómo usas ejemplos de documentales como Gigantes de la Industria y The Social Dilemma para demostrar que, aunque las tecnologías han cambiado, las desigualdades y la concentración de poder siguen siendo las mismas. Además, resaltas de forma acertada cómo ahora el recurso más valioso no es el petróleo o el acero, sino la información. Me parece muy valiosa esa invitación final a usar la tecnología de manera colaborativa y aprender de la historia para no repetir sus errores.

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  17. Desde un punto de vista establece un paralelismo entre los magnates industriales del siglo XIX y las grandes corporaciones tecnológicas del presente, mostrando que ambos momentos históricos comparten un mismo patrón: la acumulación extrema de capital en manos de pocos actores que controlan los recursos más valiosos de su época. En ese sentido, la comparación entre el acero y el petróleo de la Segunda Revolución Industrial con los datos y algoritmos del siglo XXI refleja una comprensión precisa de cómo los bienes estratégicos cambian, pero las relaciones de poder económico se mantienen constantes.
    El análisis apoyado en documentales como Gigantes de la Industria y The Social Dilemma. El ensayo reconoce que las tecnológicas no solo operan en mercados económicos, sino también en mercados de atención y comportamiento humano, donde el producto es el usuario mismo. Esto conecta con discusiones actuales sobre “capitalismo de vigilancia” y externalidades digitales, donde la información se convierte en la materia prima más lucrativa del sistema económico contemporáneo. La aparente libertad que ofrece la tecnología puede en realidad esconder nuevos mecanismos de dependencia, manipulación y asimetría informacional.

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