Jennifer Alejandra Torres Perlaza
El sistema económico global, basado en el capitalismo, se encuentra hoy en un momento
crítico. Durante siglos, este modelo ha prometido un progreso constante, pero su principal
motor la idea de un crecimiento sin fin choca ahora con la realidad de los límites del planeta y
la creciente desigualdad. El problema central que motiva esta reflexión es simple: si nuestro
modelo económico actual es insostenible social y ambientalmente, ¿cuál es su destino? Este
análisis busca revisar críticamente la historia reciente del sistema, incluyendo el rol de la
tecnología, para luego explorar las dos posibles direcciones que tomará el futuro de nuestra
sociedad.
El sistema económico moderno nació de la mano de la Revolución Industrial, cuyo
combustible no fue solo el carbón, sino la promesa de productividad ilimitada. El capitalismo,
en sus sucesivas etapas, supo movilizar recursos, conocimiento y mano de obra a una escala
sin precedentes, erradicando ciertas formas de pobreza al costo de institucionalizar otras
nuevas y más complejas. La narrativa del progreso se codificó en el Producto Interno Bruto
(PIB), una medida que enaltece la velocidad de la transacción sin medir la calidad de vida, la
salud ecosistémica o la distribución de la riqueza (El Blog Salmón, 2017). El gran fracaso
histórico de este modelo no es su ineficiencia productiva, sino su discapacidad filosófica para
internalizar los costos ambientales y sociales que genera.
La crítica se intensifica en el actual siglo, donde el capital ha trascendido su anclaje en la
producción material para convertirse en un ente principalmente financiero y especulativo. La
desregulación, la ingeniería financiera y el dominio de la maximización del valor para el
accionista han creado una economía de casino donde la riqueza se genera a través de la deuda
y la extracción de valor, divorciada del bienestar de la mayoría de la población (Panorama
Económico, 2021). Esta fase, marcada por la "gig economy" y la precarización laboral,
evidencia la contradicción terminal del sistema: una concentración de capital tan extrema que
amenaza la propia base de consumo que necesita para perpetuarse. Hemos llegado a un punto
de inflexión donde la historia nos confronta con la realidad de que la Tierra no es una variable
económica más, sino el soporte vital.
En este contexto de hiper-financiarización, el rol de la tecnología es profundamente ambiguo.
Por un lado, herramientas como la Inteligencia Artificial y las grandes plataformas digitales
han sido el acelerador de la concentración de capital, optimizando la vigilancia laboral,
limitando el trabajo a través de la 'gig economy' y fomentando el capitalismo de la vigilancia
donde la información personal se convierte en la materia prima más valiosa (Zuboff, 2020).
Por otro lado, la misma tecnología porta el germen de la liberación y la descentralización.
Tecnologías como blockchain ofrecen modelos para la gobernanza distribuida de recursos y
la creación de economías cooperativas (DAO) (Iberdrola, 2023), mientras que la IA, si se
desvincula de la búsqueda de ganancias privadas, tiene el potencial de gestionar la
complejidad de la transición energética y los sistemas de salud a escala planetaria, actuando
como un verdadero bien común.
El futuro, no es una mera continuación lineal del presente, sino una bifurcación crítica. Un
camino nos lleva al estancamiento y la distopía climática, la continuación inercial de la
economía fósil, las guerras por los recursos escasos, el aumento de la desigualdad hasta
niveles insostenibles y, como respuesta política, el auge de regímenes autoritarios que
prometen seguridad a cambio de libertad. Este es el futuro por defecto, impulsado por la
inercia institucional.
El segundo camino, el futuro de la regeneración y la suficiencia, exige una ruptura
epistemológica con el dogma del crecimiento. Este modelo post-crecimiento, o economía
circular, no aboga por el decrecimiento forzoso, sino por un cambio de enfoque, pasar de la
maximización de la cantidad (PIB) a la optimización de la calidad de bienestar, resiliencia,
ecológica. Implica una descentralización radical del poder económico a través de tecnologías
como blockchain aplicadas a la gobernanza local y la gestión de recursos. Significa redefinir
el éxito social, priorizando el cuidado de las personas y el planeta sobre el capital (Paech,
2019).
Una revisión crítica de la historia económica nos revela que cada sistema, sin importar su
robustez inicial, ha colapsado o se ha transformado al agotar sus ideas fundamentales. El
sistema actual, basado en el mito de la abundancia infinita y la extracción perpetua, ha
agotado no solo sus recursos naturales, sino también su legitimidad moral al generar una
crisis social e ambiental inevitable. El futuro no está predeterminado, sino que se define en
esta encrucijada o abrazamos la inercia del colapso progresivo hacia una sociedad más
desigual y distópica, o elegimos conscientemente el camino de la transformación radical
hacia un modelo de suficiencia. La esperanza reside en la capacidad de la sociedad para
reemplazar la ética de la acumulación por la ética del cuidado mutuo y del planeta, antes de
que el peso de nuestra propia historia nos fuerce a hacerlo.
Referencias
Club de Roma (1972). Los límites del crecimiento.
El Blog Salmón (2017). Siete razones por las que el PIB no es útil para medir el bienestar.
Iberdrola (2023). Blockchain 4 Cities: la Gestión Urbana del futuro.
Paech, N. (2019). Economía del post-crecimiento. ROSA una revista de izquierda.
Panorama Económico (2021). Finanzas y desigualdad, una mirada exploratoria desde la
perspectiva de la financiarización.
Zuboff, S. (2020). La era del capitalismo de vigilancia.
el futuro de la economía esta con serias dificultades y en el ensayo se da muchos puntos claves para poder entender sobre todo es muy interesante la economía de la vigilancia y todo lo relacionado con el PIB aunque es un ensayo muy bueno falta plantear mas soluciones se da a entender un futuro sombrío y poco favorable a aunque el futuro de la economía deja mucho que desear se podría plantear en el ensayo otros puntos de vista que le den otros puntos de vista mas favorables
ResponderBorrarEl ensayo es excelente y demuestra una gran madurez intelectual. Logras combinar historia, economía y tecnología en un análisis profundo y muy bien estructurado sobre la crisis del sistema capitalista y los posibles caminos hacia el futuro. Destacas tu capacidad para usar conceptos complejos de manera clara, apoyándote en fuentes actuales y relevantes. Además, el tono reflexivo y crítico que le das invita a pensar en una transformación real hacia una economía más justa y sostenible. Es un texto coherente, con una argumentación sólida y un cierre que deja una impresión fuerte y esperanzadora.
ResponderBorrarNos da varios puntos a destacar de como la revolución industrial ayudo a formar la economía de hoy en día de como está tuvo un impacto a todas las sociedades, además la manera de cómo nos estructura y nos habla con respecto del texto nos deja muy largo las ideas de economía y sociedad de como se correlacionan y con esto nos da conciencia de como debe haber una transformación en esta para así mejorar en ciertas falencias que tenga en la actualidad
ResponderBorrarEste proyecto me permitió profundizar mucho más en la idea de que el problema del capitalismo no es solo económico, sino también filosófico y ético. Siento que el texto muestra con claridad cómo el modelo de crecimiento infinito choca con los límites del planeta y con la desigualdad, y cómo el capitalismo financiero actual se ha desconectado casi por completo del bienestar de la mayoría. Me parece un acierto haber incluido el papel de la tecnología como algo ambiguo: por un lado, refuerza la concentración de poder y el capitalismo de la vigilancia; por otro, abre posibilidades para modelos cooperativos, como las DAO o una IA puesta al servicio del bien común. También considero fuerte la idea de la “bifurcación”: un futuro de colapso e inercia frente a uno de regeneración y suficiencia.
ResponderBorrarAl mismo tiempo, veo que es un ensayo bastante denso y conceptual, con un lenguaje más técnico que los anteriores. Eso tiene la ventaja de darle profundidad, pero también puede hacer que algunas partes sean difíciles para quien no está tan familiarizado con estos temas. Podría mejorar si incluyera uno o dos ejemplos más concretos (por ejemplo, casos reales de economía circular o proyectos de gobernanza distribuida) para aterrizar las ideas. Aun así, considero que el texto cumple bien con el objetivo: cuestiona la supuesta inevitabilidad del capitalismo actual y plantea que el futuro no está escrito, sino que depende de si somos capaces de pasar de una ética de la acumulación a una ética del cuidado del planeta y de las personas.
Aquí se nos plantea que el capitalismo se presenta como un referente de progreso ilimitado, un sistema que promete crecimiento constante sin un punto final. Sin embargo, este modelo tiene un conflicto fundamental: aunque el capitalismo funciona como si los límites no existieran, los recursos que lo sostienen sí son finitos. Esta contradicción crea una tensión estructural que, con el tiempo, puede llevar a que el propio capitalismo termine destruyendo las bases sobre las que se construyó.
ResponderBorrarEn este sentido, podemos decir que el sistema, al expandirse sin considerar los límites del planeta, corre el riesgo de acabar con sus propias ideas y principios. Cuando lleguemos al punto en que ya no podamos sostener el nivel de consumo y producción necesario para mantener la economía global y la sociedad como la conocemos, nos veremos obligados a realizar cambios radicales. Será necesario replantear por completo la forma en que gestionamos los recursos y la manera en que entendemos el progreso.
Nuestra autonomía y bienestar dependen de los recursos del planeta, pero la estabilidad del planeta depende del cuidado que le demos. Por eso, necesitamos mejorar muchos aspectos de nuestra relación con el entorno si queremos seguir disfrutando de lo que todavía tenemos y evitar que el sistema colapse sobre sí mismo.
Es totalmente cierto todo lo mencionado, pues es verdad que hemos tenido un avance y un enfoque donde la producción es la prioridad de nuestro sistema económico desde la industrialización, y aunque gracias a las tecnologías se esté viendo un cambio en el modo de producción que parece construir un nuevo sistema, nuestra economía sigue sin resolver puntos tan importantes como la sostenibilidad y el cuidado al medio ambiente, factores que son urgentes y a los cuales se les necesita tener una solución inmediata para la mejoría de nuestra sociedad, no solo económica sino social y colectiva.
ResponderBorrarCreo que el texto plantea una idea importante y bastante clara. Muestra que los sistemas económicos no son eternos y que cuando sus fundamentos se agotan, también lo hace su capacidad para sostener a la sociedad. Lo que vivimos hoy parece confirmar esto, porque seguimos funcionando como si los recursos no tuvieran límite y como si el bienestar se midiera solo en crecimiento y ganancias. Me parece acertado decir que estamos en un punto donde tenemos que decidir si seguimos igual, aceptando un deterioro social y ambiental creciente, o si cambiamos hacia un modelo más responsable y suficiente. También coincido en que este cambio no solo depende de nuevas políticas, sino de una nueva manera de entender el bienestar, basada más en el cuidado que en la acumulación. Aunque el desafío es grande, es cierto que todavía estamos a tiempo de elegir un camino diferente.
ResponderBorrarEl texto presenta una crítica contundente y bien articulada del sistema económico capitalista contemporáneo, situándolo en un “momento crítico” donde sus tensiones internas —crecimiento ilimitado, desigualdad, explotación ambiental y financiarización— lo empujan hacia una crisis estructural. Su fuerza principal radica en la claridad narrativa con la que establece un hilo conductor: desde el nacimiento del capitalismo industrial, pasando por su evolución hacia un capitalismo financiero y digital, hasta llegar al escenario actual de crisis socioecológica y tecnológica.
ResponderBorrarNo obstante, aunque la exposición es convincente desde el plano discursivo, el argumento incurre en ocasiones en un determinismo que puede simplificar en exceso la complejidad del sistema económico global. Se afirma que el capitalismo se dirige inevitablemente hacia una bifurcación entre colapso distópico y transformación radical, pero no se exploran en profundidad las dinámicas intermedias, las adaptaciones históricas del sistema ni las múltiples trayectorias híbridas que podrían surgir. El análisis podría enriquecerse incorporando ejemplos de reformas parciales, mecanismos de resiliencia o experiencias que matizan la idea de un destino binario.
me deja claro que el capitalismo está en una crisis final por la desigualdad y el clima lo cual tiene sentido. Pero el problema es que la única salida que me da es un camino demasiado complicado que llaman post-crecimiento y usar tecnologías raras como blockchain para la gobernanza. Nos obligan a escoger entre el colapso o un futuro que suena a película de ciencia ficción. La crítica es muy clara pero el plan de acción está completamente en el aire yo solo sé que las cuentas no se pagan con ética del cuidado.
ResponderBorrarEs agradable la forma en la cual el escrito de Jennifer nos da esa crudeza necesaria. El análisis de la "bifurcación critica" entre distopia climática y regeneración me parece el diagnostico mas honesto que he leído últimamente. Me llamo la atención la paradoja tecnológica: la IA y Blockchain como herramientas de opresión o liberación según sea el caso. Hubiera sido interesante que desarrollara mas los ejemplos de esas "DAO".
ResponderBorrarEl ensayo presenta una reflexión sólida y necesaria sobre la crisis del capitalismo contemporáneo y la urgencia de reimaginar el futuro económico. Su valor radica en que, aunque expone claramente los límites del modelo actual —desigualdad, depredación ambiental y especulación financiera— también destaca alternativas realistas y esperanzadoras.
ResponderBorrarEs especialmente positivo que el texto reconozca el papel ambivalente de la tecnología: si bien ha acelerado la concentración de poder económico, también ofrece herramientas para la descentralización, la cooperación y la gestión colectiva de recursos. Esta visión equilibrada invita a pensar la tecnología no como una amenaza inevitable, sino como un aliado potencial para construir un sistema más justo.
El planteamiento de dos futuros posibles —uno distópico y otro regenerativo— aporta un mensaje motivador: aún es posible elegir un camino que priorice el bienestar, la sostenibilidad y la ética del cuidado. El ensayo transmite, en última instancia, una esperanza fundamentada: la sociedad tiene la capacidad de transformar profundamente su modelo económico si decide hacerlo de manera consciente y colectiva.
El autor plantea que estamos en una encrucijada con dos caminos posibles, seguir como vamos y enfrentar crisis climáticas, guerras por recursos y gobiernos autoritarios; o cambiar radicalmente nuestro enfoque, dejando de obsesionarnos con crecer sin límites y empezando a priorizar el bienestar de las personas y el cuidado del planeta. El mensaje final es claro y urgente, tenemos que elegir conscientemente transformar nuestro sistema económico hacia uno más sostenible y justo, porque si no lo hacemos, la crisis nos forzará a cambiar de todas formas, pero de manera mucho más dolorosa.
ResponderBorrarNos muestra varios puntos importantes sobre cómo la Revolución Industrial ayudó a construir la economía que tenemos hoy y el impacto que tuvo en todas las sociedades. Además, la forma en que está organizado el contenido permite entender mejor la relación entre economía y sociedad. Gracias a esto, podemos tomar conciencia de la necesidad de una transformación en el sistema actual para corregir las fallas que todavía existen y así mejorar como sociedad.
ResponderBorrarAl leer este texto, realmente siento que pone en palabras muchas de las preocupaciones que hoy compartimos como sociedad. Me toca la idea de que todavía tenemos la posibilidad de elegir un camino distinto, uno que priorice el bienestar y el cuidado del planeta antes que la acumulación. Me deja una sensación de esperanza, porque muestra que el futuro no está decidido, y que si cambiamos nuestra manera de pensar y actuar, podemos construir algo mucho más humano y justo.
ResponderBorrarEste fragmento resalta la urgencia de cambiar nuestra forma de entender la economía, dejando atrás la obsesión por el crecimiento infinito. Me parece que pasar de medir el progreso por el PIB a valorar la calidad de vida y la sostenibilidad es un paso esencial para evitar el colapso. También veo importante la idea de descentralizar el poder económico, usando tecnologías como blockchain para diseñar sistemas más justos y locales. En definitiva, creo que solo con una ética basada en el cuidado mutuo y ambiental podremos construir un futuro viable y justo para todos.
ResponderBorrarEste ensayo tiene una base muy fuerte: explicas bien por qué el modelo económico actual es insostenible y cómo la tecnología puede empujar tanto al colapso como a una transformación positiva. La lectura es clara y el hilo lógico se entiende. Lo único que siento es que, aunque desarrolla buenas ideas, faltan uno o dos ejemplos concretos que las aterricen más. Aun así, el análisis está bien planteado y se siente crítico y serio.
ResponderBorrarEste ensayo me pareció muy completo y profundo porque no solo analiza el capitalismo desde sus orígenes, sino que también cuestiona su sostenibilidad en el contexto actual. Me gustó mucho cómo señalas las contradicciones del sistema, especialmente la desconexión entre crecimiento económico y bienestar real. Además, destacas muy bien el papel ambivalente de la tecnología, que puede tanto agravar las desigualdades como abrir oportunidades para modelos más justos. El final del ensayo invita a reflexionar sobre la importancia de elegir conscientemente un futuro diferente, basado en el cuidado y la sostenibilidad, lo cual me parece una conclusión muy poderosa.
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