jueves, 6 de noviembre de 2025

EL PAPEL DE AMÉRICA LATINA EN LA CONSTRUCCIÓN DE MODELOS ECONÓMICOS SOSTENIBLES Y SOLIDARIOS

 Geidy Vanessa Cerón Urrea

Las sociedades humanas se han caracterizado por su constante evolución,

adaptándose y modificándose a medida que enfrentan nuevas dificultades y

contradicciones inherentes a sus sistemas económicos y sociales. Como señalan

Plotinsky y Mutuberría (2014) y Guerra (2010), los sistemas económicos han sido

agentes de transformaciones importantes, no solo porque regulan la producción y

distribución de bienes, sino también porque determinan cómo interactuamos,

construimos identidades y coexistimos con nuestro entorno (Guerra, 2010).

En el siglo XXI, la región presencia la aparición de alternativas que

cuestionan las bases esenciales del capitalismo y del desarrollo occidental. Estas

opciones valoran el conocimiento ancestral, la economía solidaria y la organización

comunitaria como medios para cambiar (Novillo, 2016; Rojas, 2023)

Este ensayo examinará la manera en que América Latina, ante el

agotamiento del modelo de desarrollo tradicional, se torna en un espacio para

propuestas transformadoras mediante la economía solidaria y el paradigma del buen

vivir. Se estudiarán sus bases, efectos específicos y restricciones para luego

determinar si representan un camino viable hacia sociedades más equitativas y

sostenibles.

La economía solidaria se distingue de los sistemas convencionales por dar

primacía al bienestar del colectivo sobre las ganancias individuales (Otero, 2024).

Se trata de un modelo que tiene como fundamento la inclusión, la colaboración y la

sostenibilidad. Este enfoque no es una creación moderna, sino que revive maneras

de organización económica que son "mucho más antiguas que el capitalismo"

(Economía Solidaria, 2012).

En Colombia, las cooperativas y los fondos de empleados constituyen en

Colombia experiencias firmes de economía solidaria. "Las cooperativas son la única

opción ante el modelo económico basado en la desigualdad y el egoísmo", sostuvo

Joseph Stiglitz, economista galardonado con el Nobel (Mintrabajo, 2017). Si la

economía no sirve a la mayoría de los ciudadanos, será una economía fallida, y las

cooperativas constituyen el mejor modelo socioeconómico para enfrentar los

desafíos contemporáneos (Mintrabajo, 2017). Las cooperativas ponen al ser

humano en el centro de sus preocupaciones, y su desempeño empresarial está

encaminado a la creación de valor social, cultural, económico y financiero

(Confecoop, 2022).

Estas experiencias evidencian la capacidad del trabajo autogestionado y

solidario para generar empleo digno, distribuir en forma equitativa los excedentes y

sostener territorios frente a las crisis sistémicas (Manual Economía Solidaria, 2019).

Rojas (2023) señala que estos procesos no son simplemente paliativos frente a

situaciones de emergencia, sino que configuran nuevas lógicas de producción,

intercambio y consumo donde la sostenibilidad y la solidaridad son principios

rectores.

Paralelamente a la economía solidaria, América Latina ha aportado al

pensamiento crítico global el concepto del "buen vivir" o "vivir bien", rescatando los


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postulados de sus pueblos originarios (Mejía, 2015). El buen vivir rechaza la

concepción occidental del desarrollo como acumulación material infinita,

proponiendo en cambio una vida en armonía con los ciclos naturales y priorizando el

bienestar colectivo sobre el individuo.

En el contexto colombiano actual, el gobierno de Gustavo Petro ha intentado

articular un "capitalismo democrático" que, según su visión, debe superar las

"mentalidades atávicas" propias de relaciones premodernas y construir una

democracia que permita un pluralismo de ideas y de economías, incluyendo el

cooperativismo (LATINDADD, 2023).

Las alternativas económicas latinoamericanas enfrentan desafíos

estructurales significativos. En primer lugar, operan dentro de un sistema global

donde el poder del capital transnacional es abrumador. Para que un modelo

alternativo de desarrollo tenga éxito, se requiere no solo cambios económicos

fundamentales, sino el reemplazo de regímenes políticos que respondan a los

intereses del bloque transnacional de fuerzas sociales dominantes (Harris, 2008).

La mayoría de los regímenes políticos seudodemocráticos necesitan

democratizarse concienzudamente para responder a las necesidades e intereses de

la mayoría de la población (Harris, 2008).

Según Harris (2008), es fundamental que América Latina se una económica y

políticamente, con recursos, estructuras y poder suficientes para operar sin

depender de las corporaciones transnacionales y de Washington. Esta integración

regional posibilitaría que las naciones de Latinoamérica se liberaran del dominio

estadounidense y recuperaran la nacionalización perdida a causa de la globalización

neoliberal.

Sin embargo, los intentos de integración regional han enfrentado obstáculos

políticos, económicos e ideológicos considerables.

No obstante, el buen vivir y la economía solidaria ofrecen formas concretas para

encarar la crisis ecológica y social, garantizar derechos esenciales a los grupos con

frecuencia marginados (Razeto, 1999; Novillo, 2016) y ampliar la ciudadanía

económica. Su relevancia en América Latina no radica únicamente en sus

resultados concretos, sino también en su habilidad para inspirar a las generaciones

venideras a crear sistemas económicos orientados hacia la justicia, la dignidad

humana y la sostenibilidad (Villalba y Pérez, 2019).

En América Latina, a pesar de las crisis cíclicas y los retos estructurales,

también se dan experiencias alternativas que proponen un modo distinto de vivir y

producir. El buen vivir y la economía solidaria muestran que las comunidades son

capaces de generar prácticas emancipadoras que desafían la centralidad del capital

y abren horizontes de esperanza colectiva. Sin embargo, la viabilidad de estas

alternativas depende de factores que trascienden lo económico: requieren

democratización real, integración regional, y liderazgos comprometidos. El futuro de

la región no está predeterminado entre capitalismo o socialismo, sino que se está

construyendo en experiencias locales y comunitarias que prefiguran posibilidades de

organización social donde la vida digna, la solidaridad y la armonía con la naturaleza

prevalezcan sobre la acumulación y el lucro.


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REFERENCIAS


Confecoop. (2022, 16 de mayo). Economía cooperativa, social y solidaria: Un asunto

de interés general para la sociedad. Confederación Cooperativa de Colombia.

https://n9.cl/sn0mw

Economía Solidaria. (2012, 25 de julio). La economía solidaria es una alternativa a

la crisis del capitalismo. https://n9.cl/9n5jz

Guerra, P. (2010). La economía solidaria en Latinoamérica [Archivo PDF].

https://n9.cl/dyby9

Harris, H. (2008). Alternativas latinoamericanas frente a la globalización y el

capitalismo. Revista Nueva Sociedad. https://n9.cl/f22os

LATINDADD. (2023, 03 de abril). El sueño de un capitalismo democrático y

benévolo para Colombia. https://n9.cl/obvgg

Manual Economía Solidaria y El Buen Vivir. (2019). Manual Economía Solidaria y El

Buen Vivir. Repositorio AMPF [Archivo PDF]. ht3ps://n9.cl/jgpjjc

Mejía, M. (2015, 30 de septiembre). Reconfiguración del capitalismo globalizado y

resistencias desde América Latina. Revista Nómadas. https://n9.cl/hfooz

Ministerio del Trabajo. (2017). Economía solidaria, economía del futuro. MinTrabajo

Colombia. https://n9.cl/5w9nh5

Novillo, E. (2016). La Economía Social y Solidaria: Una economía para las

personas. Economía Solidaria. https://n9.cl/92w1y

Otero, A. (2024, 25 de noviembre). Economía solidaria, el camino hacia un futuro

sostenible. Blog Coomeva. https://n9.cl/o9toj

Plotinsky, D. y Mutuberría, V. (2014). La economía social y solidaria en la historia de

América Latina y el Caribe. RIPESS [Archivo PDF]. https://n9.cl/evc92

Razeto, L. (1999). La economía de solidaridad: Concepto, realidad y proyecto.

Revista Persona y Sociedad [Archivo PDF]. https://n9.cl/px0g

Rojas, S. (2023). Consideraciones Sobre la Economía Solidaria Comunitaria.

Perspectiva Teórica y Contexto Colombiano. Revista Ciencia Latina.

https://n9.cl/4ncgr1

Villalba-Eguiluz, U., Pérez-de-Mendiguren, J. C. (2019). La economía social y

solidaria como vía para el buen vivir. Iberoamerican Journal of Development

Studies, vol. 8(1):106-136. DOI: 10.26754/ojs_ried/ijds.338

5 comentarios:

  1. Nos cuenta con claridad cómo América Latina busca alternativas frente al agotamiento del modelo capitalista, destacando la economía solidaria y el buen vivir como propuestas que priorizan el bienestar colectivo y la sostenibilidad. Podemos decir que la idea de que estos modelos no solo representan una respuesta económica, sino también un cambio cultural y ético frente a la desigualdad y la crisis ambiental donde el progreso no se mida solo en cifras, sino en calidad de vida y justicia social.

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  2. la autora del texto nos muestra que América Latina no solo es una región llena de problemas, sino también un lugar donde están surgiendo ideas nuevas para cambiar la forma en que entendemos la economía. En vez de seguir copiando modelos que han demostrado no funcionar del todo: como el crecimiento infinito o el desarrollo basado solo en el dinero. Aquí aparecen propuestas que ponen a las personas y a la naturaleza en el eje central del analisis.

    Lo interesante es que muchas de estas alternativas no son inventos recientes. Son formas de organización que vienen de las comunidades, de los pueblos originarios y de la tradición cooperativa. La economía solidaria, por ejemplo, demuestra que es posible trabajar y producir sin explotar a otros, que se pueden repartir los excedentes de forma justa y que una empresa también puede tener como objetivo el bienestar común. Y el buen vivir nos recuerda que el desarrollo no es acumular cosas, sino vivir en equilibrio con quienes nos rodean y con el medio ambiente.

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  3. El ensayo ofrece un análisis robusto acerca de la función de América Latina en la creación de modelos económicos diferentes. Manifiesta cómo la economía solidaria y el buen vivir surgen como alternativas a las restricciones del desarrollo convencional y proponen enfoques enfocados en la colaboración, la sostenibilidad y el bienestar común. La evaluación de experiencias como las cooperativas en Colombia revela que hay prácticas que pueden crear empleo digno y fortalecer a las comunidades.
    El artículo también subraya las dificultades estructurales que deben enfrentar estas opciones, en particular la intervención del capital transnacional y la urgencia de una mayor democratización e integración regional. Sin embargo, destaca que las propuestas de América Latina no solo ofrecen soluciones económicas, sino también una perspectiva diferente sobre la convivencia y la relación con la naturaleza.
    En resumen, el texto indica que la región cuenta con recursos conceptuales y prácticos que pueden contribuir a modelos más equitativos, aunque su establecimiento requiere transformaciones políticas profundas y un compromiso colectivo para modificar las bases del sistema vigente

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  4. Es agradable como se presenta de forma muy clara cómo América Latina se ha convertido en un territorio donde surgen alternativas reales frente a un modelo económico que ya muestra signos de agotamiento. Me parece acertado que destaque la economía solidaria y el buen vivir no como simples paliativos, sino como propuestas concretas que ponen en el centro a las comunidades y a la vida misma. Sin embargo, también es evidente que estas alternativas chocan con estructuras políticas y económicas mucho más grandes, lo que hace que sus avances sean lentos y, a veces, frágiles. Aun así, creo que el valor del texto está en recordar que en la región ya existen prácticas que desafían la lógica del capital, y que aunque no sean la solución definitiva, sí abren la posibilidad de pensar un futuro más justo y sostenible desde lo local y lo colectivo.

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  5. El ensayo presenta una reflexión sólida y bien fundamentada sobre el papel de América Latina en la construcción de modelos económicos alternativos basados en la solidaridad, la sostenibilidad y los saberes ancestrales. Al articular la economía solidaria con el paradigma del buen vivir, el texto muestra cómo la región no solo cuestiona los límites del capitalismo tradicional, sino que también propone caminos propios para enfrentar la desigualdad y la crisis ecológica. Aunque reconoce los obstáculos estructurales como el poder del capital transnacional y la falta de integración regional destaca que las prácticas comunitarias ya existentes son semillas reales de transformación. En conjunto, el texto plantea una mirada crítica pero esperanzadora sobre la capacidad latinoamericana para imaginar y construir futuros económicos más justos y humanos.

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