José Inti Pinzón Monje
“Lo único constante es el cambio”, dice Heráclito (Platón, 2003). Dicha frase aplica, con una brutal universalidad, cada aspecto de nuestras existencias. Desde los gustos musicales hasta las maneras de hacer la guerra, todo muta se adapta a las nuevas circunstancias, lo cual, a su vez, se convierte en las circunstancias a las que se deben adaptar los entes venideros, perpetuando así un ciclo de eterno cambio y mutación. Y esto, por supuesto, también se aplica a la economía, la cual ha sido un factor de cambio imparable y constante. Ya se sabe con certeza cómo se ha desarrollado la economía a lo largo de la historia, pero, en este ensayo, se tratará de vislumbrar cómo será su futuro junto con el de la especie humana.
Es un hecho que no somos capaces de saber con total certeza que nos deparará el futuro. Son infinitos los factores que alteran el cómo, cuándo y porqué ocurrirán los sucesos del futuro. Pero lo que sí se puede hacer es, basándose en antecedentes, y con una buena pizca de imaginación, se pueden llegar a realizar predicciones bastante sensatas. A continuación, se revisarán ciertas perspectivas desde las cuáles se puede intentar deducir sobre cuál será el futuro de la economía como sistema.
Primero, podemos ver una perspectiva evolucionista del asunto. “No sobrevive el más fuerte, sino el más adaptable” reza el Origen de las especies de Charles Darwin(Darwin, 2011). Y es un hecho que el estado actual de la sociedad humana es insostenible (Prescott, 2018). Es evidente que se necesita un cambio sustancial y radical en el sistema económico actual. Tenemos una economía que se basa en la explotación y en la muerte. Criamos millares de animales con el fin único de matarlos y usar sus restos. Sembramos millares de plantas con el fin único de cortarlas y usufructuar sus frutos. La economía de países enteros se basa en recursos naturales finitos y ya excesivamente explotados, tales como el petróleo y el carbón. La mayoría de la energía del planeta proviene de estos mismos explotados y finitos recursos. Al nivel de crecimiento poblacional que hay en el mundo, si se sigue con el sistema económico actual, no se ven muchas más posibilidades más allá del colapso. Lo más triste de todo el asunto, es que similar a lo ocurrido con la esclavitud (National Archives, 2022), solo se decida el cambio cuando el modelo económico deje de ser rentable. Hasta ese entonces, solo queda esperar que la inevitable crisis no afecte tan duramente a la humanidad.
Una de las opciones más pesimistas sobre el futuro es un mundo del estilo de los libros 1984 (Orwell, 1949) y Un mundo feliz (Huxley, 2013). Un mundo donde el gobierno tenga el control absoluto sobre la vida y la muerte de todos sus moradores, en el que absolutamente todos los ciudadanos estén bajo vigilancia ininterrumpida, y todo lo que se piense, se diga o se haga deba seguir al pie de la letra las reglas estatales, so pena de muerte. Este futuro suena horrible, y sumamente distópico, pero lo realmente terrible, es su factibilidad. Con las redes sociales cada vez más metidas en nuestros organismos, y con los medios de comunicación alterando cada vez más nuestra manera de pensar, es muy posible que lleguemos a una sociedad totalitaria donde el estado tenga el control absoluto de todo, desde los medios de producción hasta el odio y el amor de sus habitantes.
Por último, y en contraste con la opción pasada, se presentará una alternativa mucho más optimista. Se trata de la desglobalización, del volver a las raíces,de la economía sostenible. Sus defensores argumentan que muchos de los problemas actuales se deben a la globalización de la economía, yendo a por los grandes beneficios y las grandes multinacionales, dejando atrás todo lo local y lo propio. Por eso, y en textos como el Out of poverty se nos habla de que la solución es fortalecer la economía autónoma y local, facilitando el acceso a semillas y fertilizantes naturales. Con esto vendrían innumerables beneficios, desde ambientales hasta sanitarios. Esto, y la implementación de energías renovables, parece ser el camino más óptimo para la supervivencia de la especie humana.
En conclusión, el futuro es incierto, y no sabemos exactamente qué nos depara. Pero, si podemos estar preparados para lo que pueda ocurrir. Como sociedad, es obligatorio entablar un diálogo entre todos los miembros de la misma, con el fin de hallar la mejor manera de sobrevivir. A niveles geológicos, el ser humano es solamente un insecto sobre la faz del planeta que solamente ha estado instantes sobre el mismo. La Tierra nos sobrevivirá, por mucho, porque es tan vasta que es capaz de cuidarse a sí misma () . Lo ideal es que los humanos tuviéramos esa misma capacidad.
REFERENCIAS
Platón (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Madrid: ⦁ Editorial Gredos. ⦁ ISBN 978-84-249-1487-5.
Darwin, C. (2011). El origen de las especies . William Collins.
Orwell, G. (1949). 1984. Penguin Classics.
Huxley, A. (2013). Un mundo feliz. Achiras, Argentina: Biblioteca del Subsuelo.
INFOGRAFÍA:
El desarrollo económico actual es insostenible. ¿Cómo podemos revertir esta tendencia? (s/f). Tercera Información. Recuperado el 6 de noviembre de 2025, de https://www.tercerainformacion.es/opinion/25/01/2018/el-desarrollo-economico-actual-es-insostenible-como-podemos-revertir-esta-tendencia/
La proclamación de Emancipación. (2022, 17 junio). National Archives. https://www.archives.gov/espanol/la-proclamacion-de-emancipacion
Creo que este texto invita a reflexionar sobre cómo el cambio ha sido una constante en la historia humana y también en la economía. Muestra que el modelo actual, basado en la explotación de recursos y en el consumo excesivo, no puede sostenerse para siempre. Se plantean dos posibles futuros: uno marcado por el control y la vigilancia, cercano a una sociedad distópica, y otro que apuesta por lo local, lo sostenible y lo comunitario. Más que intentar adivinar qué pasará, el texto lleva a pensar que todavía tenemos la capacidad de decidir hacia dónde queremos avanzar como sociedad y qué tipo de mundo queremos construir.
ResponderBorrarEl texto desarrolla una reflexión amplia sobre el futuro de la economía a partir de la idea de cambio constante, apoyándose en referencias filosóficas, científicas y literarias. Uno de sus principales aciertos es iniciar desde una premisa fuerte y universal el cambio como elemento inevitable para conectar con un tema complejo como la evolución económica. Este marco le da coherencia a la argumentación y permite articular distintos escenarios futuros: uno evolucionista, otro distópico y uno más esperanzador.
ResponderBorrarSin embargo, aunque el ensayo presenta diversas perspectivas, algunas de ellas se exponen de manera más intuitiva que analítica. Por ejemplo, la crítica a la economía basada en explotación se apoya en afirmaciones contundentes, pero carece de datos o teorías económicas que respalden con mayor profundidad la idea de un sistema “insostenible”. Esto debilita el rigor de la argumentación, especialmente cuando se mencionan conceptos como crecimiento poblacional, crisis energética o agotamiento de recursos sin contextualizarlos dentro de marcos teóricos (economía ecológica, economía postcrecimiento, etc.).
Hay textos que uno lee como quien abre una ventana en mitad de la madrugada: dejan entrar un aire frío, incómodo, pero necesario. El ensayo de José Inti tiene justamente ese efecto. Nos enfrenta sin rodeos al vértigo del futuro, no desde la ingenuidad, sino desde la conciencia de que la humanidad podría estar acercándose al límite de su propio invento económico. Lo potente del texto es que no solo describe escenarios posibles, sino que revela algo más íntimo: el temor de que la adaptación esa fuerza darwiniana que nos sostiene empiece a fallar.
ResponderBorrarAl moverse entre la distopía y la esperanza, el autor deja ver una verdad que la filosofía conoce bien: que el ser humano es un animal que duda mientras camina. La imagen de una economía que colapsa por su propia insaciabilidad no es solo un diagnóstico, es una advertencia ética. Y aunque propone alternativas más luminosas, lo que queda vibrando es la sensación de que el verdadero desafío no es tecnológico ni productivo, sino espiritual: aprender a cambiar antes de que el cambio nos arrase. Ese gesto, que parece pequeño, es quizá la mayor apuesta de este ensayo.
Este ensayo plantea una reflexión amplia y muy humana sobre la inevitabilidad del cambio y cómo ese principio, que atraviesa toda la historia humana, también define el rumbo de la economía y nuestro futuro como especie. El texto combina referencias filosóficas, científicas y literarias para mostrar tres posibles caminos: uno marcado por el colapso ambiental y la incapacidad de adaptación; otro profundamente distópico, donde el control estatal y tecnológico reduce la libertad humana; y uno más esperanzador, centrado en la desglobalización, la sostenibilidad y el retorno a economías locales capaces de reconstruir el vínculo entre las personas y su entorno. Lo más valioso del ensayo es cómo contrasta estas visiones sin caer en certezas absolutas, recordando que el futuro sigue siendo incierto pero no incontrolable, y que la clave está en la capacidad humana de dialogar, adaptarse y reinventarse. La conclusión deja una sensación de humildad frente a la vastedad del planeta y, al mismo tiempo, un llamado a asumir responsabilidad colectiva para que, en medio de un mundo que cambia sin pausa, la humanidad no pierda su capacidad de cuidarse a sí misma.
ResponderBorrarCreo que este texto invita a pensar en cómo el cambio siempre ha estado presente tanto en la historia como en la economía. Muestra que el modelo actual, basado en consumir y explotar recursos sin medida, no puede durar para siempre. También plantea dos posibles caminos: uno más controlado y casi distópico, y otro que apuesta por lo local, lo sostenible y lo comunitario. Más que predecir el futuro, el texto hace reflexionar sobre que todavía podemos decidir hacia dónde queremos ir como sociedad y qué tipo de mundo queremos construir.
ResponderBorrarEl texto plantea bien el punto de partida. el cambio como una constante histórica y cómo la economía también se mueve bajo esa lógica. Esta introducción es fluida y conecta de una manera coherente con la pregunta sobre el futuro económico de la humanidad.
ResponderBorrarA medida que avanza el texto, este da saltos entre escenarios y temas muy distintos como: colapso ambiental, totalitarismo, desglobalización. sin detenerse lo suficiente y profundizar en cada uno. Las ideas están bien escogidas, pero algunas quedan más como intuiciones que como un argumento desarrollado. Con una mirada más equilibrada entre análisis y reflexión personal le daría más fuerza.
En general el texto logra dejar la sensación de urgencia sobre la necesidad de pensar el sistema económico. Nos invita a tener una reflexión colectiva y reconoce que, aunque el futuro es algo incierto, todavía hay algo de tiempo para decidir como queremos enfrentarlo.
Al leer este ensayo, me queda una profunda reflexión sobre lo frágil y cambiante que es nuestra realidad. Me gusta cómo el texto combina historia, filosofía y crítica social para mostrarnos que el futuro depende mucho más de nuestras decisiones que del destino mismo. Siento que invita, de una manera muy humana, a reconocer nuestros errores y a pensar en alternativas que realmente cuiden la vida y el planeta. Me deja con la esperanza de que, si somos conscientes y actuamos juntos, aún podemos construir un futuro más justo, más sostenible y más digno para todos.
ResponderBorrarEste texto plantea una visión humilde y realista de nuestra posición en el planeta, resaltando la importancia de desarrollar una economía local y sostenible. Creo que fortalecer lo propio, usando energías renovables y recursos naturales, puede ser una estrategia clave para garantizar la supervivencia y cuidar mejor el medio ambiente. Además, me parece fundamental que la sociedad entable diálogos abiertos y sinceros para prepararse ante lo incierto del futuro, aprendiendo a convivir con la naturaleza, en lugar de someterla. La idea de que debemos cultivar esa misma capacidad de autoconservación que tiene la Tierra nos invita a reflexionar sobre cómo podemos ser más responsables y respetuosos con nuestro entorno.
ResponderBorrarEste ensayo es muy interesante porque mezcla ideas filosóficas, históricas y actuales para reflexionar sobre el futuro de la economía. Me gustó cómo inicias con Heráclito y conectas el cambio con todo, incluso con la economía. También está excelente el análisis crítico sobre el sistema económico actual y cómo lo relacionas con temas como explotación, distopías o alternativas sostenibles. Se nota que investigaste bien y lograste comparar escenarios pesimistas con otros más esperanzadores. El final deja una sensación de urgencia, pero también de responsabilidad colectiva, lo cual hace que el lector se quede pensando.
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